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14 de agosto de 2016

¿Por qué la actitud influye en que superes tus adicciones?

No te engañes. Hay gente que lo consigue todo y gente que no consigue nada, ni nunca lo conseguirá.


¿Diferencias? Su actitud.

Y cuando hablamos de adicciones, la actitud se convierte en una de las armas más poderosas para combatirlas.

Una adicción queda definida como el hábito de conducta o de consumo de determinadas cosas peligrosas para nuestra salud, de las que nos resulta verdaderamente difícil prescindir.


Y el significado de actitud queda definido como la forma de comportarse ante ciertas circunstancias y su forma de afrontarlas.

Es decir, si encuentras una actitud perfecta para superar tus adicciones, éstas sin duda desaparecerán.

Estamos ante el problema y ante el arma para poder derrotarlo.


¿Cuál es la actitud perfecta para superar una adicción?



Para poder entender todo esto mejor, vamos a poner un ejemplo de una adicción....la más frecuente y la que más muertes causa en todo el mundo: el fumar.

Tan sólo tienes que entrar en algún grupo de facebook de los que supuestamente ayudan a las personas a dejar de fumar, y comprobarás que la gente piensa de una forma algo extraña.

¿Extraña porqué?

Porque hay personas que han visto morir familiares por culpa del tabaco, han ido al médico y le han diagnosticado una enfermedad pulmonar o respiratoria, tienen hijos pequeños, etc... y acuden a estos sitios a encontrar una solución, pero la realidad nos dice que más del 90% de estas personas, lo que en realidad buscan es el quedarse tranquilas consigo mismas ante sus propios miedos.

No buscan dejar de fumar, buscan consuelo para el miedo que les provoca el futuro que pueden tener si siguen fumando.

Pero justo después de terminar de comentar o escribir su problema, lo primero que hacen es encender un cigarrillo.

¿Por qué?

Porque el miedo y todo lo que conlleve a él, potencia el poder de la adicción en sí.

Dile a un fumador que se morirá si sigue fumando, y lo primero que hará será fumarse un cigarrillo.



Por tanto, hay que controlar el miedo y su efecto negativo en nosotros.

Bueno, vamos al grano.

Dependiendo de cómo afrontes tu problema, así será el resultado.






Y la mayoría de fumadores, (o cualquier otra adicción), afrontan su problema desde un punto de vista pasivo.

¿Y eso qué quiere decir?

Pues que buscan el que alguien le de una solución, sin hacer nada.

Cigarrillos electrónicos, parches de nicotina, pastillas, chicles, etc.... cualquier cosa que les facilite el trabajo.

Algo que les haga perder su adicción, sin que tengan que esforzarse en ello.

¿Resultado? Ninguno.

Numerosos estudios, demuestran que más del 70% de las personas que se enfrentan a su adicción usando métodos alternativos o sustitutos, no consiguen ninguna mejoría a largo plazo.

Y de aquellos que superan su adicción, el 95% lo hacen a pesar de ese sustituto y no gracias a él.

Es decir, que si no hubieran tomado ningún tipo de sustituto, el resultado ha sido el mismo.

¿Entonces qué ocurre?

Que cuando nuestra mente ve que nos ofrecen una posible solución milagrosa a nuestro problema, nuestra actitud cambia hacia una forma de esperanza y posibilidad, lo que aumenta en cierta medida las posibilidades de éxito.

Pero todo el trabajo lo hace tu mente y no ningún complemento que puedas meterte en tu cuerpo.

No existe una actitud perfecta para superar una adicción, sino una serie de conceptos que debemos tener claros para que esa actitud sea la mejor y la que más resultado nos ofrezca.


¿Cómo no debemos enfrentarnos a nuestras adicciones?




  • Con miedo

El miedo genera emociones secundarias que tenemos que saber controlar. Por ejemplo, si le dices a un fumador que por culpa del tabaco tiene un pulmón destrozado y que si sigue así le quedan pocos años de vida, se pondrá tan nervioso que lo primero que pensará y acudirá para superar ese nerviosismo es al cigarrillo.

Por tanto, si no sabemos controlar nuestros miedos y las emociones secundarias que nos genera, lo tendremos verdaderamente difícil el superar algún tipo de adicción.


  • Creyendo en los milagros

Los milagros, por desgracia no existen. 

No hay fórmulas mágicas que te ayuden a dejar de fumar ni a abandonar tu adicción de la noche a la mañana.

No existe la magia, la brujería, ni demás estupideces que te hagan una persona libre de adicciones.

Por tanto, no adoptes una actitud demasiado confiada en cualquier tipo de método, porque cuando descubras que no ha funcionado (cosa que harás más tarde o más temprano), tu frustración será mayor y te costará más levantarte de la caída.



  • Aguantándolas

Mucha gente confunden el concepto de superar una adicción y aguantarla día tras día

Me explico, hay gente que te dice que lleva 102 días sin fumar y que se sienten super contentos y felices.

El hecho de que cuenten cada día que pasa, es síntoma de que estás recorriendo un camino duro día tras día y como premio a ese aguante, pueden sumar un día más.

La gente que aguanta sin fumar, cree que lo ha superado, pero muchos estudios nos demuestran que a largo plazo vuelven a caer.

¿Por qué?

Porque aquí no estamos hablando de aguantar mucho tiempo sin fumar, sino en superar tu verdadero problema.

Por muchos meses que estés sin probar un cigarrillo, no quiere decir que el patrón de conducta y adicción que tienes en tu mente haya desaparecido.

Por lo que podrá salir en el momento en el que bajes la guardia y te descuides.

¿Y qué haces entonces? ¿Volver a empezar?

¿Y piensas seguir así el resto de tu vida?

Pues para eso te recomiendo que mejor sigas fumando y por lo menos no llevas una vida de esclavitud y sufrimiento, ¿no crees?

Dejar de fumar conlleva una técnica para que tu adicción quede superada y tu mente no perciba el tabaco como algo necesario en tu día a día.

Privarle a alguien de comer no quiere decir que no tenga hambre.


  • Pensando que es difícil

Si empezamos un combate pensando que vamos a perder, sin duda perderemos.

¿Por qué?

Porque hemos empezado a aceptarlo antes de que nos ocurra.

Ya estamos esperando y por tanto, diseñando cuál será nuestro futuro, fracasar.

Si piensas que algo es difícil, tu mente lo entenderá como difícil.

Esto es así porque la mente del ser humano no distingue entre realidad o ficción, por lo que no entiende si lo que piensas es real o te lo estás inventando.

Pero sin embargo, provoca el mismo efecto ya sea algo real o ficticio.

Y ese efecto es el que te hará perder o ganar el combate.

Por tanto, si aplicamos la misma regla de tres y empiezas con una actitud ganadora y de que algo te será fácil, sin duda empezarás a ver que no es tan difícil como parece.

No es lo mismo que empieces una carrera pensando que será muy larga, que pensando que será cortísima.

En el primer caso empezarás dicha carrera muy cansado, mientras que en el segundo caso comenzarás a correr con energías al pensar que la meta no está tan lejos.

Numerosos grupos de facebook en los que te encuentras estupideces como: "Es difícil pero se puede", "Es un camino duro y cuesta superarlo".....

De verdad, no hagas caso a estos comentarios y si puedes ignóralos por completo, porque lo único que hacen es condicionar tu mente a algo que no es cierto.

Que para alguien con una mentalidad pesimista, algo le parezca difícil, no quiere decir que en realidad lo sea.

Para mí es increíblemente difícil hacer un mate en una cancha de baloncesto, pero eso no me da derecho a decir que como norma general es algo difícil, ¿no crees?.

Además de esto, tu mente recrea la realidad que tú quieras percibir.

No hay una realidad como tal. Lo que te suceda será fruto de aquello que piensas.

Por lo que si empiezas pensando que algo será difícil de superar, mejor que ni lo intentes, porque tendrás muchas posibilidades de que no lo superes.


  • Poco a poco



El dejar algo "poco a poco", es una forma de intentar que nuestro cuerpo o mente se vaya acostumbrando periódicamente a estar sin eso.

Pero, ¿qué sucede?

Pues que se llega a lo que llamamos "umbral de la percepción". Es esa pequeña línea divisoria que separa el "poco" del "nada" y ahí es cuando verdaderamente se sufre.

Un fumador, por ejemplo, puede pasar de fumar 20 cigarrillos a fumar 15 y cree que si sigue en esa línea llegará a cero.

Pero es un error, porque llega un momento en el que nuestro umbral de la percepción nos alarma en que si bajas más, te sentirás mal.

El resultado es que la mayoría consiguen reducir de forma considerable el consumo para darse cuenta de que hay un tope en el que no pueden bajar más.

¿Y qué sucede después?

Pues que al ver que no funciona, vuelven a coger su ritmo normal y sin darse cuenta acaban fumando más que antes para compensar así ese tiempo en el que se ha estado reduciendo la dosis.

La actitud que debemos tomar es unánime y con la única opción de dejarlo de un día para otro.

Reducir la dosis es acostumbrar a nuestro cuerpo y mente a sufrir.

Porque aunque creas que el cuerpo se acostumbra poco a poco a fumar menos, en realidad sigue con las mismas ganas o más que antes y llega un momento en el que te impide bajar más la cantidad.

El cuerpo no se va acostumbrando a fumar menos, sino que aguanta hasta que ya no puede más y ahí es donde explota.



  • De forma pasiva

Si esperas que alguien venga, te toque con la varita mágica y dejes de fumar de repente, siéntate a esperar porque eso no pasará.

Cuando a alguien le duele la cabeza, se toma una aspirina y se le quita.

Cuando alguien es adicto, no existe algo que te quite esa adicción de repente.

¿Por qué?

Porque ser adicto significa que has habituado a tu cuerpo a depender de algo que es nocivo para tí.

Tu cuerpo siente que lo necesita, cuando en realidad no es así.

Por tanto, cuando necesita algo y no se lo das, te alarma mandándote mensajes de dolor y sufrimiento.

Y todo eso sucede porque tu cuerpo gobierna tu mente, cuando debería ser al contrario.

En el momento en el que aprendes el método en el que tu mente empieza a dominar las necesidades de tu cuerpo, todo cambia.

Es entonces cuando te das cuenta que en realidad no necesitas eso que te hace ser adicto.

Cuando un fumador descubre que no necesita fumar para sentirse bien consigo mismo, es cuando verdaderamente lo deja.

Y eso no se controla con actos físicos, sino mentales.

Todo tiene su técnica, y superar las adicciones también.

Y afrontar cualquier adicción con la actitud correcta, es fundamental, es el pilar, lo es todo.


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