27 de enero de 2017

Un gran error sobre nuestra Inteligencia Emocional

La Inteligencia Emocional es algo que todavía mucha gente tiene en confusión. ¿Qué es realmente y para qué sirve? Vamos a ver un error que casi todo el mundo comete a la hora de desarrollar esta capacidad.

La Inteligencia Emocional está considerada como la capacidad para controlar y gestionar nuestras emociones de una forma inteligente para evitar que influyan en exceso en nuestra forma de ser.

Pero hay un error que mucha gente comete cuando hablamos de esta extraordinaria capacidad.

Ese error es el de asociar nuestra Inteligencia Emocional al ámbito material, limitándola a nuestro entorno y a todo lo que nos rodea.



Es decir, se supone que eres un ser emocionalmente inteligente cuando administras y controlas correctamente aquello que sientes provocado por circunstancias externas de tu día a día.

Cuando le hablas a alguien sobre la importancia que tiene la gestión de sus emociones, lo primero que se le viene a la mente es que debe aguantar y no dejarse llevar por aquellas circunstancias que le suceden en su vida y que puedan alterar su estado emocional.

Pero eso no es del todo correcto y ahora veremos el porqué.


Cómo funciona una emoción


Sucede delante de tí una acción, ya sea un pensamiento o un hecho físico y material.

Automáticamente tu mente procesa esa información y hace que se activen ciertas células que a su vez generan neurotransmisores, que son aquellos que conectan nuestro cerebro con nuestro sistema nervioso, lo que hace que nuestro cuerpo reciba ese efecto a modo de emoción.

En pocas palabras, toda acción genera una emoción correspondiente.





Si te caes, te duele. Si te insultan, te sientes mal, rabioso o enfadado. Si miras a una mujer sexy, te excitas. Si piensas en un familiar querido que falleció, te sientes triste, etc, etc...

Es cuando recibes esa emoción cuando empieza lo bueno.

¿Por qué? Porque tu cuerpo cambia debido a esa emoción.

Ten en cuenta que al sentirte de una forma distinta a como estabas antes de esa acción, también piensas de una forma distinta.

Y esa forma distinta de pensar, hace que a su vez, creemos otras emociones secundarias, todas ellas provocadas bajo el efecto de la primera emoción.

Por ejemplo, piensas en un familiar querido que falleció, te sientes triste y a causa de esa tristeza, te sientes desganado, sin fuerzas, lloras y crees que no merece la pena ir al gimnasio ese día porque no tienes ganas de nada.

Todo cambia debido a ese pensamiento y a la emoción que generó.

Controlar esa emoción y evitar que provoque en tí ese estado de tristeza y depresión, es lo que casi todo el mundo considera como tener Inteligencia Emocional.

Si te das cuenta, seguimos basándonos en algo externo, algo que sucedió de forma material y que representamos en nuestra mente a modo de recuerdo.

Y creemos que gestionar nuestras emociones se basa en aguantar para que ese estado que nos provoca ese pensamiento, no pueda con nosotros ni influya en nuestro día a día.

Por un lado tiene su punto de veracidad, pero es una verdad a medias.

Por mucho que aguantes, el problema seguirá estando ahí si no haces algo para solventarlo.

Es como si tuvieras varios enemigos a tu alrededor y tuvieras que estar preparado para resistir el ataque de todos.

Está bien ser una persona emocionalmente fuerte para aguantar a todos esos enemigos, pero hay algo mejor, mucho mejor.


Desaprendiendo emociones


Pues igual que se aprende, se desaprende.

Bueno, igual no, porque por norma general se aprende de una forma distinta a la que se desaprende, pero me refiero a que todos tenemos  la misma capacidad para desaprender algo que ya hemos aprendido.

En los ejemplos anteriores, todas esas acciones que generaron su emoción correspondiente, dejaron inscrito en tu mente una especie de circuito neuronal.

Esos circuitos neuronales cuando se junta, forman un programa mental sobre el que se fundamenta tu verdadero yo.

Ese programa mental es el que hace que hagas ciertas cosas o que reacciones de cierta forma ante distintas situaciones.

Es el responsable directo de que seas quien eres y quien decide qué serás en un futuro.

Importante, ¿verdad?.

Pues si no somos capaces de eliminar ese circuito neuronal que nos hace sentirnos mal por una determinada emoción, para lo único que usaremos nuestra Inteligencia Emocional será para aguantar.

Nos limitaremos a resistir e intentar por todos los medios que ese estado de ánimo provocado por esa emoción, no influya en exceso en nosotros.

Está bien, pero no es suficiente.

La Inteligencia Emocional fundamenta también la capacidad para desaprender ese tipo de emociones negativas que nos provocan malestar.

Se trata de borrar un circuito neuronal negativo para crear uno nuevo que nos haga sentir bien.

Suena bien, ¿a que sí?.

Pero ahora viene la pregunta del millón: "¿Y cómo hago eso?".

Eso te lo dejo en mi eBook, que podrás descargar completamente gratis y aprender cómo hacerlo paso a paso, porque si no este post sería infinito.


Creando una nueva emoción


Una vez aprendes a desaprender, llega el momento en el que tienes la capacidad para crear emociones nuevas y que sean positivas.

¿Ehh....? ¿Se pueden crear emociones positivas?

Pues claro que sí. Es por eso que te dije al principio que la Inteligencia Emocional tenía un concepto muy limitado por parte de la mayoría de las personas, para su verdadero poder.

¿Y cómo se hace eso?

Mediante los pensamientos.

Si recuerdas lo que te dije antes, un pensamiento es algo que también genera emociones.

Por tanto, siguiendo con la cadena causa-efecto, cuando piensas en algo positivo, por norma general se generará una emoción positiva.

Y eso no es todo, sino que ese proceso creará un circuito neuronal nuevo para que la próxima vez te resulte mucho más fácil entrar en ese estado de bienestar.

¿Por qué? Porque mientras más veces conectes y actives ese circuito neuronal, más efectividad y rapidez tendrá.

Llegará el momento en el que será casi automático, al igual que puede serlo la sensación de vómito que puede entrarte en el momento en el que entras en la oficina de tu empresa para malvender tu tiempo....¡¡perdón!!, para trabajar.

¿Y porqué no resulta tan fácil para la mayoría hacer esto?

Porque se saltan el paso anterior.

Si tienes un vaso de agua sucia y quieres llenarlo echándole agua limpia. O eliminas por completo ese agua sucia antes de echarle el agua limpia, o siempre tendrás un vaso turbio y con mal aspecto.

Los circuitos neuronales que te generan una emoción negativa, deben ser eliminados para así crear unos nuevos que te aporten todo lo contrario.

Si no haces eso, estarás llenándote la cabeza de emociones compitiendo entre sí haber quien la tiene más grande.

Y eso tan sólo crea malestar, confusión y frustración por no conseguir lo que se busca.

Aprender a pensar en positivo, aunque suene a tópico, es algo que no resulta tan fácil hacer.

La mayoría de la gente ni tan siquiera sabe controlar sus pensamientos y se limitan a dejarse llevar por ellos.

Y eso trae como consecuencia que se creen circuitos neuronales sin que te des cuenta y que generen a su vez emociones que te hagan sentir mal sin que puedas apreciar el porqué.

Existen los pensamientos automáticos y cada vez son más en la gente de hoy.

Hemos obviado tanto la capacidad de nuestra mente, que la hemos dejado ahí como algo que tenemos en nuestra cabeza y que debemos llevar casi por obligación.

Todo tiene su forma de hacerse, y en lo que se refiere a desarrollar nuestra Inteligencia Emocional, también.

Aprende a controlar tus emociones..¡¡correctamente!!.

No te dejes llevar por los tópicos y aquellos que se limitan a decirte simplemente cómo resistir y aguantar la tormenta para hacerte fuerte ante tu propia forma de pensar.

Aprende a desaprender.

Aprende a crear nuevos estados emocionales a través de pensamientos positivos.

Aprende a pensar de una forma correcta y haz de todos tus pensamientos algo consciente y controlable para tu propio beneficio.

Esa es la verdadera capacidad de nuestra Inteligencia Emocional, y no la de aguantar y controlar como un capataz puede hacer con su esclavo.

Antonio Barragán

Author & Editor

Cuando te das cuenta que la vida que tienes no es la que realmente te gustaría tener, descubres que has desaprovechado años y años de tu existencia en hacer lo que todos hacen y sin poder hacer lo que tú quieres. ¿Sabes que eso puede cambiar? ¿Sabes que puedes crear la vida que tú desees tener? ¿Sabes que la realidad que quieras vivir, puedes recrearla cuando lo desees?. Ayudarte a que comprendas todo esto, es mi misión en este blog.

4 Opiniones:

  1. Muy enriquecedor todo lo que comenta, gracias por compartirlo

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    1. Gracias a tí por comentar. Me alegro de que te haya sido de ayuda.

      Un saludo.

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  2. Respuestas
    1. De nada Isa.

      Espero que te haya gustado.

      Un saludo y gracias por comentar.

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