13 de diciembre de 2016

Emociones negativas al desnudo. Gestión Emocional

Inteligencia Emocional son unas palabras muy bonitas y que se escuchan mucho últimamente, pero todo cambia cuando nos enfrentamos a verdaderas emociones negativas que llevamos insertadas en nuestro programa mental desde pequeños.

Una emoción negativa, ¡¡uy, qué miedo!!.

Tener emociones negativas en nuestra vida, es algo totalmente normal.

Hacer de ellas nuestra guía, ya no lo es tanto.

Sucumbir ante ellas, es algo inconcebible y demuestra nuestra falta de Inteligencia Emocional.






Y todo porqué...por nuestra ignorancia.

La mayoría de las personas no saben qué es una emoción en sí y cómo actúa en nosotros.

No son conscientes del poder que ejercen en nuestra mente y de que si no las controlas pueden arruinarte la vida.

De hecho, todo, absolutamente todo depende de nuestras emociones (sobre todo de las negativas) y de la capacidad para gestionarlas.

Seguro que ahora estás pensando en algo en lo que nuestra capacidad emocional no influya para nada.

¿A que sí?

Pues mientras tú piensas, (que tendrás para rato), voy a explicarte en este post qué es una emoción negativa y cómo actúa en nosotros.

Vamos a poner las cartas sobre la mesa y a desnudar por completo nuestra escasa y poco utilizada Inteligencia Emocional.


¿Qué es una emoción negativa y cómo funciona?


Bueno, pues como en Barrio Sésamo, voy a tratar de explicar este tema de forma que te sea lo más sencillo posible.

Y lo mejor es con ejemplos.

Estás tranquilamente en tu trabajo y de repente te llama el jefe por teléfono y te dice: "Juan, ven ahora mismo a mi despacho, tenemos que hablar de un asunto muy importante".

Eso que ha ocurrido, vamos a llamarlo "acción".

Es algo que ocurre en tu entorno, en tu día a día y que te obliga a reaccionar.

En ese momento sientes algo raro en tu interior. El estómago se te revuelve y de alguna forma u otra esa acción ha conseguido que te sientas mal.

Te levantas de tu silla y vas a la oficina de tu jefe. Llamas a la puerta y escuchas una voz que te dice: "Adelante".

Te sientas delante de tu jefe en unas condiciones distintas a las que te encontrabas antes de que te llamara.

¿Por qué?

Porque esa "acción" ha generado una reacción en forma de emoción.

Eso que has sentido cuando escuchaste las palabras de tu jefe, fue directo a tu mente y generó su emoción correspondiente.

¿De qué depende que esa emoción sea negativa o positiva?

De tu pasado y del programa mental que lleves ahora mismo en tu cabeza.

¿Y eso qué quiere decir?

Pues que si has estado engañando a tu empresa, por ejemplo, pues esas palabras crean una emoción negativa ya que se ven influenciadas por lo que sabes o por lo que has hecho.

Si por ejemplo has presenciado cómo tu jefe ha despedido a varios empleados en los últimos meses por recorte de personal, pues igualmente eso condicionará tu mente y hará que también genere una emoción negativa.

Toda acción genera una emoción.





Y esa emoción depende del programa mental que llevemos insertado en nuestra mente y de la vida que hemos estado viviendo gracias a él.

De hecho, ese programa mental ha sido creado por antiguas emociones que surgieron por primera vez en nuestra vida y que ahora están ahí esperando a recibir una información similar para volver a generarse de nuevo.

Te sientas en el despacho de tu jefe y te dice: "Juan, siento decirte que tenemos que prescindir de tus servicios. Estamos recortando personal y no tengo más remedio que despedirte".

¿Qué sucede ahora?

Pues igualmente, esa acción (las palabras de despido), vuelven a generar otra nueva emoción, pero esta vez ya no de miedo, sino de rabia, ira, enfado o lo que pueda ser que se siente en ese momento.

Pero claro, tú no puedes hacer nada al respecto y te vas del despacho comiéndote esa rabia que tienes por dentro.

Sales del despacho de tu jefe y tu mente vuelve a generar nuevas emociones secundarias, provocadas por la principal.

Esas emociones pueden ser la tristeza, el agobio, la frustración, etc...

Cuando empiezas a sentirte triste y agobiado, tu cuerpo empieza a sentirse mal y eso hace que tu realidad cambie.

Toda acción genera una emoción principal, que causa un cambio en tu cuerpo y en tu estado de ánimo. Ese cambio genera a su vez emociones secundarias que vuelven a generar pequeños cambios en tu cuerpo.

Todo esto enfocado en la emoción principal, con lo que si ésta es negativa, todo a tu alrededor se volverá negativo.


Controlando una emoción negativa



Pues ahora viene lo que a todo el mundo le parece lo más difícil, controlar esa emoción negativa.

Antes de nada, una pequeña aclaración, y volvemos a lo de Barrio Sésamo....las emociones negativas como por ejemplo el miedo y demás, ¡¡ NO SE INTENTAN SUPERAR!!, ni vencer, ni destruir, ni luchar contra ellas.

Seguro que has oído "tienes que vencer tus miedos", "tienes que ser más fuerte que ellos", etc...

Tonterías sin sentido.

El miedo, al igual que muchas otras emociones, son indicadores muy fiables que nos tratan de dar información sobre algo que nos está sucediendo.

¿Qué sucede? Pues que debido a nuestro deficiente programa mental que hemos adquirido desde pequeños, esa información se tergiversa, se obvia e incluso se generaliza.

Pero eso lo hacemos nosotros. Las emociones en sí cumplen su papel y lo hacen muy bien.

El problema somos nosotros, que no sabemos controlar esa emoción y darle su lugar y su ámbito de actuación correspondiente sin que se pase de la raya.

Ese problema nos hace entrar en un círculo vicioso controlado por sentimientos y emociones que nos conducen a una meta que puede no ser la que nosotros queremos.

Una vez aclarado esto, vamos al grano:

1º- Identifica de qué emoción se trata.


Obvio, ¿no crees?

¿Cómo vas a intentar controlar algo que ni tan siquiera sabes cómo se llama y la forma que tiene?

Es imprescindible que identifiques de qué emoción se trata y que la anotes en un papel.

También es importante centrarte en una sola emoción en el caso de tener varias que queramos controlar.

Primero una y después otra, pero trata de hacerlo paso a paso.

2º- Acepta esa emoción.


Este paso ya es algo más complicado para la mayoría.

Tienes que aceptar lo que esa emoción te está haciendo sentir.

Si eres un miedoso, eres un miedoso y punto.

No puedes dejar de aceptar tu realidad y basarte en cosas que no existen para tratar de superar ese aspecto miedoso tuyo.

Es necesario que pongas sobre la mesa aquello que quieres controlar, totalmente al desnudo, sin tapujos, sin esconder nada, sin temor a reproches, juicios, burla, castigo, etc...

Nadie te va a decir nada por aceptar tu condición, porque nadie te está mirando.

El único con el que tienes que sincerarte y aceptar lo que te está pasando es contigo mismo.

Y si no haces eso, mejor da media vuelta y vete por donde has venido, porque no encontrarás soluciones prácticas y al final esa emoción seguirá controlándote como hasta ahora.


3º- Libera y entrega esa emoción.


Ya sabes qué tipo de emoción te está jodiendo controlando.

También has aceptado de forma humilde y sincera que eres una persona que se deja llevar por esa emoción negativa y que te cuesta mucho controlarla.

Ahora tienes que pensar que coges esa emoción, la metes en una carta y la echas en el buzón de correos.

Es un pensamiento simbólico que te ayuda a que tu mente entienda el acto de liberarte de algo que no quieres tener en ti.

"A partir de hoy, no pienso ser más la víctima de esta emoción negativa".

"Y como no puedo vencerla, simplemente la aparto de mi mente"

Bueno, parece sencillo, pero seguro que te preguntarás ¿y cómo hago eso?.

Tranquilo, eso viene en el siguiente punto, pero lo que quiero que hagas ahora es que te mentalices ¡¡NO DE LUCHAR CONTRA TUS EMOCIONES!!, sino de desprenderte de ellas en el caso que te estén perjudicando.


4º- Analiza y recuerda quien eres bajo el efecto de esa emoción


Imagina que vamos al cine a ver una película.

En esa peli, hay un protagonista que te gusta mucho, ¿sabes quien es?

Tú.

Si, si....como lo oyes. Tú eres ese protagonista, porque la peli que veremos es precisamente una recopilación de lo que ha sido tu vida bajo el efecto de esa emoción negativa.

Siéntate en un lugar cómodo y tranquilo, cierra los ojos y piensa en tu propio "yo" bajo el efecto de esa emoción.

Y ahora responde a varias preguntas:

¿Cómo te ves a tí mismo bajo ese efecto?

¿Qué sientes?

¿Qué impresión tienes de tí?

¿Te gusta?

¿Te provoca algún tipo de sentimiento secundario el verte a tí mismo bajo el control de esa estúpida emoción?

¿Qué te dirías a tí mismo en ese preciso momento?


¡¡Perfecto!!.

Sin darte cuenta te encuentras ahora en un punto en el que probablemente sabes qué es lo que sientes y qué tipo de emoción te controla, lo has aceptado con humildad y también te has planteado el objetivo de entregarla y liberarte de ella.

Y ahora acabas de verte a tí mismo actuando bajo el efecto de esa emoción.

¿Sabes porqué es importante este paso?

Porque te hace ver las cosas desde una perspectiva externa y sin que influyan tus propios programas mentales.

Es decir, has tenido una observación objetiva sobre algo y es ahora cuando puedes distinguir con claridad lo que eres y lo que no te gustaría ser, por lo que puedes definir mejor en qué clase de persona te gustaría convertirte.

En otras palabras, estos pasos te ayudan a definir con claridad lo que no quieres ser y lo que te gustaría ser.


5º- ¡¡¡Stop!!!


Pues el último paso es el más sencillo, porque lo único que requiere es un acto físico.

¿Sabes lo que has conseguido hasta ahora sin que apenas te des cuenta?

Saltarte tu programa mental que te hacía actuar y sentir en piloto automático y poner en el punto de mira una emoción que te gustaría controlar.

Precisamente el gran problema que tenemos con el tema de las emociones es que no podemos controlarlas porque nuestro programa mental las ejecuta de forma casi automática.

¿Por qué?

Porque llevamos muchos años experimentando las mismas cosas, que activan los mismos circuitos neuronales, que a su vez provocan las mismas emociones una y otra vez.

Y nuestra mente se acostumbra a eso y cada vez lo hace más y más rápido.



Llega un momento en el que se produce una acción y casi de forma instantánea la persona siente esa emoción, cada vez más rápido.

Llegará el momento en el que una persona entre en depresión de un día a otro, debido a la rapidez con la que nos dejamos llevar por nuestro programa mental.

Es la consecuencia de no trabajar y desarrollar nuestra autoconciencia y observación de nosotros mismos.

Ahora, en este paso lo único que tienes que hacer es parar de golpe justo en el momento en el que identifiques que esa emoción está actuando en tí.

Ya lo tienes mucho más fácil porque precisamente para eso han sido los pasos anteriores (¿seguro que has llegado a pensar que eran tonterías, a que sí?).

Cuando practicas diariamente estos pasos, llega el momento en el que tu mente está mucho más despierta, porque ya no se deja llevar tan fácilmente por el programa mental que siempre has tenido.

Ahora tu mente es más analítica y sabe lo que quiere y lo que no, al respecto de esa emoción.

Por tanto, justo ante el primer indicio de que esa emoción negativa está actuando en tí, tienes que decir en voz alta ¡¡STOP!!.

Decirlo en voz alta es necesario porque por norma general y al no tener nuestra inteligencia emocional tan desarrollada, la mente suele mostrarle mucho más respeto a algo físico que a algo mental.

Qué ironía, ¿verdad?.

Pues así es.

Tenemos una mente tan pobre que le da autoridad a lo que ocurre en nuestra realidad física, sin comprender que esa realidad la ha creado precisamente ella.

Dices ¡¡STOP!!, te calmas, te centras, recuerdas cómo te veías bajo el efecto de esa emoción.

Recuerdas también que no quieres ser así.

Recuerdas también que decidiste entregar y desprenderte de esa forma de actuar tuya.

Recuerdas también que quieres ser alguien distinto y que se comporte de forma distinto.

Esos breves segundos en los que dices Stop, son suficientes para parar nuevamente el proceso mental automático que estaba a punto de encadenarse.

La vida tan rápida que te han vendido desde pequeño, parece que empieza a frenarse y a analizarse cada momento.

Es como si te entraran ganas de pegarle un puñetazo a alguien y de repente te paras y lo piensas mejor.

Pues igual, pero con todo tipo de emoción negativa que quieras controlar.

Rompes tu pensamiento automático y empiezas a controlar.


No te preocupes, porque si practicas esto de forma asidua, llegarás a convertirte en un verdadero controlador de tus propias emociones.

Desarrollar nuestra Inteligencia emocional es tan importante que puede hacerte cambiar la vida que estás llevando para crear la que siempre has deseado tener.

Antonio Barragán

Author & Editor

Cuando te das cuenta que la vida que tienes no es la que realmente te gustaría tener, descubres que has desaprovechado años y años de tu existencia en hacer lo que todos hacen y sin poder hacer lo que tú quieres. ¿Sabes que eso puede cambiar? ¿Sabes que puedes crear la vida que tú desees tener? ¿Sabes que la realidad que quieras vivir, puedes recrearla cuando lo desees?. Ayudarte a que comprendas todo esto, es mi misión en este blog.

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