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25 de abril de 2017

Cambiar tus hábitos emocionales para cambiar tu estilo de vida

Cambiar nuestros hábitos suele estar relacionado normalmente con cambiar aquello que hacemos en nuestro día a día.

Tenemos un estilo de vida y queremos tener otro distinto, pues no nos queda de otra que cambiar nuestros hábitos diarios.

Y claro está, como es normal, siempre buscamos soluciones donde no debemos (cómo nos gusta el masoquismo, ¿a que sí?).



Es decir, buscamos cambios materiales en nuestro día a día.

¿Con el fin de qué?

De que nuestro estilo de vida mejore o simplemente cambie.

Y en cierta medida no es que esté mal, sino que es como querer construir un castillo poniendo un ladrillo cada día. ¿Sabes cuánto tiempo invertirías en terminarlo?

Sin embargo, hay cosas que cuando las cambias, provocan un efecto en nuestra vida a nivel material.

¿Sabes de qué estoy hablando?

Exacto, de cambiar tus hábitos emocionales.


Habituados a sentir siempre lo mismo


Pues ese es el gran problema.

Nos hemos acostumbrado a vivir en piloto automático y como tal, hemos dejado de prestarle atención a ciertas emociones que un día causaron un gran impacto en nuestro interior.

Es como el que conoce a una chica por primera vez, tiene un flechazo, se enamora de ella y dice que siente un amor inmenso que nunca antes había sentido.

¿Sabes qué te dirá cuando lleve diez años conviviendo con esa misma chica y viéndola todos los días?

Pues probablemente que ni se acuerde de eso que sintió esa primera vez.

¿Por qué?

Porque se ha habituado a la emoción del amor.

Lo mismo pasa con todo.

Por norma general, el ser humano siempre busca cosas nuevas y estimulantes a fin de refrescar sus emociones.

Pero claro, no quiere esforzarse en revivir ciertas emociones que ya tiene insertadas en su programa mental y que le sería más fácil sacarlas a la luz nuevamente.

No, no...prefiere buscar cosas nuevas y desechar lo que ya ha llegado a obviar.

Y fíjate si seremos "mierdecillas" que aplicamos esto solamente a lo que nos conviene.

Explícale esta acción a alguien que esté pasando por una crisis personal y tenga depresión.

Seguro que no querrá nada nuevo ni desprenderse de sus antiguas emociones negativas que lo están destrozando por dentro.

Entonces sí que queremos agarrarnos a ese tipo de emociones. A lo malo si, a lo bueno no, ¿verdad?.

Llevamos un ritmo de vida, en el que pasamos por alto todo aquello que sentimos.

Te has levantado esta mañana y probablemente hayas hecho lo mismo de siempre, ¿a que si?

Apostaría lo que fuera a que también has sentido lo mismo que sientes todos los días, ¿me equivoco?

Y ¿a que eso que has sentido en lo que llevas de día ronda lo que se suele llamar "nada"?

Probablemente.

La mayoría de las personas tienen una vida miserable, lo aceptan y no hacen nada para cambiarla.

Todo esto es así porque nos limitamos a sobrevivir y no a vivir ni a sentir.

Nos hemos habituados a un estilo de vida en el que nuestro sistema emocional está muerto.

El cuerpo manda y hace lo que está acostumbrado a hacer, lo de siempre, porque así lo has programado.

Y como siempre haces lo mismo, también sentirás lo mismo.

Y como eso sucede todos los días, tu programa mental está tan acostumbrado a esa rutina que ejecuta las emociones de una forma tan rápida que te pasan desapercibidas.

Es por eso que terminas el día, te acuestas en la cama y ni tan siquiera sabes qué has hecho ni porqué estás viviendo. (Bueno, sí que lo sabes....¡¡por obligación!!).


Un mal enfoque


Bueno, lo habré dicho ya creo que más de mil veces (sin exagerarte, ¿eh?).

Seguimos teniendo un mal enfoque de las posibles soluciones a la hora de cambiar nuestro estilo de vida y sentirnos mejor con nosotros mismos.

Creemos que cambiando las cosas que hacemos, cambiaremos lo que sentimos.

En cierta medida es así, porque cuando provocas un cambio material en tu día a día, tu cuerpo tiene que adaptarse a ese cambio y si le es desconocido, tendrá que generar nuevas emociones.

Pero ahora viene el gran problema.

Mi amigo es un amargado de la vida y se limita a sobrevivir en su día a día autoengañándose de que porque esté trabajando en una oficina, en un trabajo que realmente odia y le "lama" el culo a su jefe tendrá éxito y alcanzará la felicidad que tanto busca (cosa  que ya lleva haciendo muchos años y no acaba de enterarse).

Está habituado a un ritmo de vida que se ha tenido que imponer casi por obligación, o mejor dicho por supervivencia y se limita a hacer todos los días lo mismo.

Ha convertido su vida en pura amargura carente de emociones y de felicidad.

Entonces se le ocurre la maravillosa idea de salir todos los días a hacer ejercicio porque su inteligentísimo terapeuta le ha recomendado que haga actividades físicas para sentirse mejor consigo mismo.

Se va a correr a diario, libera y quema calorías, suda, experimenta nuevas actividades, pero..........

Como su mente no está acostumbrada a generar emociones positivas (debido a su programa mental), le cuesta mucho sentirse bien.

Es como si se sintiera haciendo algo fuera de lo normal.

¿Por qué?

Porque no está habituado a ello.

Su mente, aunque genere emociones positivas y de bienestar, son transitorias y de poco efecto, porque tiene un programa mental negativo tan potente que siempre está ahí para recordarle la mierda de vida que tiene y que mañana tendrá nuevamente que apoyar su culo en la silla de su oficina para tragarse los sermones de su jefe.

¿De qué le sirvió a mi amigo esa actividad?

De muy poco ( a nivel emocional me refiero).

¿Ha cambiado eso su estilo de vida, incluso aunque haya adquirido un hábito distinto?

No.

¿Por qué?

Porque no ha cambiado para nada sus hábitos emocionales predominantes.

Este ejemplo, aunque pueda parecerte exagerado (que lo es un poco), refleja el concepto de que si cambias tus hábitos físicos, experimentarás cambios.

Pero si cambias tus hábitos emocionales, experimentarás cambios elevados a la máxima potencia y multiplicados por diez.

¿Lo pillas?


Acostumbrándonos a generar nuestras propias emociones



Es para mí la clave de todo.

Tan fácil como: ¿Quieres ser feliz? No fabriques esa felicidad en tu exterior, sino en tu interior.

Pero para crear un hábito emocional, primero tendremos que aceptar quienes somos y qué estamos sintiendo ahora mismo.

Y cuando aceptas que eres un amargado, el siguiente paso es aprender a dejar de sentirte como un amargado.

¿Por qué?

Porque si sigues pensando como un amargado, por mucho que te rompas la cabeza en crear algo positivo, tu mente se encargará de darle el enfoque de a lo que está acostumbrada, y siempre te mostrará la versión amargada.

Una vez dejas de pensar como un amargado y controlas esa forma de sentirte, es cuando puedes empezar a crear distintos pensamientos que te hagan sentir emociones también distintas y positivas.

Porque tienes que entender una cosa, los pensamientos son el alimento de nuestra mente.

Si piensas cosas malas, te sentirás mal. Si piensas cosas buenas, te sentirás mejor.

El problema aquí es que la gente piensa cosas buenas, pero sigue procesando esa información bajo su programa mental antiguo, con lo que su mente se encarga de darle siempre la versión negativa o "cómoda" de eso.

Entonces, por mucho que pienses en algo bueno, tu mente se encargará de convertirlo en lo de siempre y no verás que tenga efecto.

Por esto la importancia de lo que acabo de decirte antes.


  • Desaprende lo aprendido y cuestiona cada cosa que sucede en tu día a día. Pasa por el filtro de la conciencia cualquier paso que das desde que te levantas hasta que te acuestes, con el fin de someter a juicio qué te está pasando y porqué te estás sintiendo así con eso.
  • Todo esto está enfocado en un objetivo: "Que dejes de ser el mismo de siempre". Una vez dejas tu programa mental aislado y sin efecto, puedes dar el siguiente paso.
  • Piensa de forma positiva. Tu mente no distingue entre realidad y ficción, por lo que si piensas en cosas buenas, te sentirás bien (siempre y cuando hayas dado antes el paso anterior). Si piensas en cosas excitantes, te excitarás y así con todo.
  • Hazlo como rutina diaria y piensa cada día (por lo menos 30 minutos) sobre cómo ha sido tu día y cómo te hubiera gustado sentirte ante las situaciones que te han pasado. Piensa en un estado de ánimo en el que te gustaría encuadrarte e imagínate a ti bajo ese efecto.¿Sabes que hay personas que no son capaces de imaginarse a si mismos sonriendo? Esto es así porque no están cómodos con un estado emocional alegre y feliz, por lo que les cuesta la propia vida emitir pensamientos positivos. Pero si no te habitúas a hacerlo, ¿cómo pretendes sonreír en la vida real por muchas cosas buenas que te pasen?

Espero que este breve resumen te ayude a entender la importancia que tiene el cambiar tus hábitos emocionales para cambiar tu estilo de vida.

No cambies tu vida para sentirte mejor. Siéntete mejor (aunque sólo sea en tu mente) y tu vida cambiará por añadidura.


20 de abril de 2017

Crear mi propio estado de ánimo, es posible

Hasta ahora nuestro estado de ánimo parecía ser un efecto de nuestras acciones en la vida real, es decir, si teníamos un día de mierda, pues nuestro estado de ánimo se vería afectado, mientras que si habíamos tenido un día del copón, pues tendríamos un estado anímico maravilloso.

En pocas palabras, nuestra mente no tenía más remedio que actuar en función de su jefa, la realidad material.



Ahora vengo yo y te  digo que no importa lo miserable, patético, triste o desdichado que haya sido tu día, porque si sabes cómo hacerlo, podrás crear el estado anímico que te de la gana.

Y lo primero que pensarás es: "Este tío está loco".

Probablemente lo esté, pero bueno, ese ya es otro tema :)

Ahora quiero explicarte el porqué lo que acabo de decirte es así y cómo puedes conseguirlo tú mismo.


Acción-Reacción en nuestro Programa Emocional


Es un proceso que nos dice que cuando ocurre una acción en nuestra vida real, se provoca una reacción en nuestra mente ante esa acción en concreto.

¿Cuál es esa reacción? La generación de una emoción.

¿De qué depende cómo será esa emoción? De a lo que nuestro programa mental esté acostumbrado.

¿Y qué influye en eso? Nuestro pasado y la vida que hemos vivido. Una vida que nos ha hecho que en nuestra mente, algo es como es porque así lo has vivido tú.

Es decir, tu pasado ha creado un programa mental en ti que hace que veas las cosas bajo tu propia perspectiva y en función de las circunstancias que una vez te hicieron experimentar esa situación.

Si un niño ha vivido una infancia de maltratos, lo más probable es que diseñe un programa mental en la que la figura de los padres sea distinta a la que podría tener un niño con una infancia normal.

Ese niño, cuando piense en padres y madres, probablemente generará emociones negativas y dañinas.

Debido a este proceso de Acción-Reacción, es por el que tienes la vida que tienes.

La gente cree que es la vida real la que provoca cambios o estados en tu mente, cuando es precisamente al contrario. Es tu mente la que ha creado la vida que ahora mismo estás viviendo.

¿Por qué? Porque estás viviendo algo de la forma en la que tu mente te ha enseñado a vivirla y a la que está acostumbrada a reaccionar porque así ha sido durante tu pasado.

Cuando tienes un día jodido y llegas a casa frustrado y aburrido debido a todas las broncas que tu jefe te ha echado en tu trabajo, tu mente reacciona a como está acostumbrada a hacerlo, es decir, a generar emociones de tristeza, depresión, enfado, etc...

Esto es así porque así es como tu mente está más cómoda.

¿Y por qué?

Porque así ha sido siempre desde que naciste y así seguirá siendo hasta que decidas cambiar.


¿Qué solemos hacer para cambiar nuestros estados de ánimo?


Pues todo lo contrario de lo que se debería hacer.

Preferimos buscar soluciones en el entorno que precisamente nos ha causado ese malestar emocional.

Si tu vida material diaria te provoca emociones negativas, ¿por qué sigues buscando soluciones en esa vida material?.

La gente cree que saliendo a pasear, practicando actividades físicas, yendo a la playa, etc... la cosa cambiará.

Bueno, realmente cambia porque así está diseñado físicamente para que ocurra en nuestro cuerpo.

No somos piedras, con lo que reaccionaremos a ciertos cambios materiales, pero eso no quiere decir que tu programa mental haya cambiado también.


Lo único que consigues con eso es sentirte mejor durante un breve espacio de tiempo, hasta que llegue el día siguiente y vuelvas a enfrentarte al mismo problema.

¿Qué sucederá si te vuelve a pasar lo mismo mañana?

Pues que lamentablemente te sentirás igual que hoy.

Y entonces.....¿volverás a realizar las mismas actividades, verdad?

Así hasta el infinito y más allá.

Tenemos que darnos cuenta de que las acciones materiales provocan cambios que son poco profundos y que no tienen un impacto en nuestro futuro.

Tan sólo influyen brevemente en nuestro presente y muy a corto plazo.

El programa emocional no cambia para nada, a no ser que te propongas cambiarlo por completo.

Y para conseguir esto, necesitas creer en la influencia de los pensamientos y las emociones en tu vida.


¿Qué consigo cambiando mi programa emocional?


Pues lo que realmente conseguirás es que te importe una mierda lo que te pase en tu vida real.

Vale, perdón por la expresión, pero bueno, por ahí van los tiros.

Lo que conseguirás es que los problemas materiales de tu día a día, no te controlen ni influyan excesivamente en tu estado anímico.

Tienes un problema que tiene la opción de amargarte el día.

Pero esa emoción de amargura debe ser una opción y no una obligación que tienes que sufrir si o si.

¿Por qué?

Porque tú tienes el poder de cambiar y controlar tus emociones e incluso crear tu propio estado de ánimo a medida, independientemente de lo que te pase en tu mundo exterior.

Si quieres y permites que algo te afecte, que sea por tu propia decisión (sólo para masoquistas).

Eliminar cuanto antes de tu vida la expresión: "Es que mi vida es demasiado difícil y tengo muchos problemas". 

Tienes problemas y dificultades porque así los estás permitiendo.

Y porque buscas soluciones en la zona que precisamente te está dando más problemas.

Cuando aprendes a entender este concepto, es cuando dejas de buscar la felicidad en aquello que te rodea, y aprendes a crearla por ti mismo.

Ya no buscas la felicidad, sino que la fabricas.

Ya no te sientes mal, ni triste, ni depresivo, ni enfadado porque has diseñado un estado de ánimo a tu medida.

¿Y qué repercusión traerá esto?

Pues que tu vida por defecto, cambiará. Tanto si quieres como si no, el cambio se hará efectivo.

Es una forma de volver a nacer y volver a darle significado a todo. El significado que realmente se merecen las cosas y que más te benefician a ti.

Y si algo no te beneficia, pues simplemente pasarás de él.

Diseñar una Inteligencia Emocional poderosa que cree tus propios estados de ánimo y te haga sentir como tú quieres sentirte, independientemente de lo que te suceda en tu entorno, no tiene precio y se puede conseguir de una forma práctica e inteligente.

Mi nuevo proyecto


En Junio saldrá a la luz mi nuevo proyecto I.E.R.A (Inteligencia Emocional para la Reinvención y el Autoconocimiento).

Un programa de Inteligencia Emocional diseñado para que cambies tu vida por completo y diseñes un nuevo software emocional que te haga deshacerte de tus emociones presentes, para crear nuevas emociones positivas que cambien radicalmente tu vida.

Porque cuando cambias tu mente, cambias tus emociones y cuando sientes la vida de otra forma, ésta no tiene más remedio que cambiar.

Conocerás a fondo tu propio "yo" y diseñarás otro futuro. Un futuro a tu medida y no por obligación.

La herramienta perfecta para el cambio de estilo de vida.

¿Qué te parece? ¿Te gustaría saber más? Pues entra aquí y dímelo. Te apuntaré a la lista y serás de los primeros en beneficiarte de este magnífico programa de Inteligencia Emocional.



10 de abril de 2017

Emociones y pensamientos "paralizantes". Desarrollando nuestra Inteligencia Emocional.

"Voy a tirar la toalla. Ya no puedo más. Abandono".

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos sido víctimas de este tipo de emociones y pensamientos que nos paralizan y detienen nuestro propio desarrollo personal.



Ahora te mostraré la forma mediante la cuál, las personas con Inteligencia Emocional superan este tipo de pensamientos limitantes.


Tocando fondo. El principio de una crisis



El que nunca en su vida haya pasado por una crisis personal, que tire la primera piedra.

Es algo que casi todo el mundo ha pasado, en mayor o menor medida y que hemos enfocado de una forma más o menos correcta.

La importancia en la que entiendas y afrontes este tipo de situaciones que te acercan a las puertas de la depresión y de cosas todavía peores, es fundamental y de vital importancia si quieres recuperarte lo antes posible de ellas.

Seguro que en algún momento de tu vida te han llegado pensamientos como:



  • No puedo seguir adelante

Sientes que los problemas son superiores a tus capacidades para superarlos. El miedo se apodera de ti y empiezas a dudar de si realmente merece la pena seguir adelante en ese camino.

Tu autoestima se va por los suelos, las ideas y posibles soluciones desaparecen y se esconden, y las ganas de renunciar cada vez retumban más en tu cabeza.

Mientras más pienses en el problema que te ha llevado a donde estás, más limitado y reducido te sentirás. Nunca olvides eso.


  • No puedo controlar esta situación

La sensación de que algo se te escapa de las manos. Empiezas a pensar que quizás no tienes la capacidad suficiente para conducir esa situación a buen puerto. 

Tu autoestima vuelve a caer y sientes que quizás no eres tan bueno como creías. Empiezas a recibir pensamientos inconscientes de que quizás no merezca la pena seguir adelante y que todo empeore más de lo que ya está.

La sensación de renunciar y de no seguir adelante, se apoderan de ti e impiden que veas posibles soluciones ni que intentes encontrarlas.


  • No podré hacer nada para mejorar mi situación

Crees que el problema al cuál has llegado, no tendrá solución. Todo se ha vuelto tan negro que la luz no es una solución viable.

Esta sensación es muy peligrosa, porque te hace negar posibles soluciones que llegan a ti. 

He visto personas rechazar ayuda de otros, por el simple hecho de no confiar en que ese tipo de ayuda pueda mejorar su estado.

Todo ello sin probarlo, sin analizarlo, basándose en el agujero negro en el que se encuentran y del que creen que no existe la salida por muy buena que parezca.


¿Te suenan de algo este tipo de pensamientos y emociones limitantes?

Es normal que cuando has vivido tu vida basándote en un estilo determinado, y éste desaparece, por lógica tenemos la sensación de que lo hemos perdido todo.

Una persona que se pasa años y años trabajando en una mierda de trabajo, para que luego lo despidan y se vea con 50 años en la calle, con deudas, hipoteca, y con pocas perspectivas de encontrar otro trabajo a corto plazo, pues es lógico que sienta que su estilo de vida haya fracasado.

La cuestión es que seguimos queriendo recuperar aquello que perdemos en vez de buscar algo nuevo.

Es decir, has presenciado delante de ti cómo tu modelo de vida fracasa y sin embargo, sigues empeñado en volver a construir otro estilo de vida similar y basado en lo mismo.


Es entonces, cuando al no conseguir lo que buscas, que empiecen a venirte pensamientos e ideas como las que te acabo de comentar y que te hacen cuestionar si realmente merece la pena seguir adelante o es mejor abandonar y dejar que ocurra lo que tenga que ocurrir.


El gran error y la gran solución


Pues casi todo el mundo comete el error de pensar que es el único que está pasando por ese proceso y que nadie más entiende su dolor, su sufrimiento ni ha experimentado tal crisis.

Tenemos que mentalizarnos de una cosa que es muy importante, este tipo de pensamientos limitantes y destructivos que nos hacen entrar por la puerta de la depresión, duran muy pocos minutos y luego empiezan a rebajar su potencia.

¿De qué depende? De la forma en la que los enfoques y de tu propia Inteligencia Emocional.

Si sigues reforzándolos y viendo las cosas desde el punto de vista de tus problemas, nunca conseguirás deshacerte de ellos y lo único que conseguirás será reforzarlos y hacerlos más potentes.

¿Cómo los combato entonces? Con pensamientos contrarios.

Y es por esto la importancia en primer lugar, de dejar de pensar que eres el ombligo del mundo y que te están pasando cosas que a nadie más le pasará.

En el momento en el que ves testimonios de personas que han pasado por lo mismo que tú o incluso por algo peor, la naturaleza y la potencia de tus problemas, disminuye tanto si quieres como si no.

Ahora ya depende de ti el que vuelvas a reforzarlos alimentándolos nuevamente o no.

Por tanto, piensa que unos de los mayores enemigos que existen si quieres superar una crisis personal, eres tú mismo.

Durante un breve espacio de tiempo, tienes que ser capaz de protegerte de ti mismo de tu tendencia a enfocar las cosas bajo el punto de vista del problema que tienes en tu mente. Tus pensamientos son demasiado influyentes en tu vida actual.

Y una vez hecho esto, procede a llenar tu mente con pensamientos totalmente opuestos al problema en cuestión y a las emociones negativas que estás sintiendo.

Para ello, tienes que tener muy en cuenta que:

  • Quizás no puedas controlar el problema que tienes, pero sí que puedes controlar la forma en la que te afecta y la que te sientes.
  • Tendrás que olvidarte de volver a "reconstruir" tu vida. Olvídate de volver al mismo estilo que te ha traído a donde estás. Además, plantéate tu nueva vida como algo que tendrás que reconstruir muy poco a poco y no a nivel general ni de golpe. Mientras más abarques, más sensación de impotencia tendrás.
  • Todo tiene un principio y un final y aunque suene muy usada la frase, "después de la tormenta, viene la calma". No hay nada más cierto, incluso aplicado a este tipo de situaciones. Por muy desgraciadas que nos parezcan nuestras experiencias, siempre tendrán un principio y un final. Mentalizarse de que ese final llegará tarde o temprano es fundamental para sentirnos mejor.
  • El futuro todavía no ha llegado. No te preocupes por cosas que no han pasado y que probablemente no pasarán. Algunas veces nos centramos en exceso en situaciones que nos imaginamos a nosotros mismos y claro, cuando tenemos una mente dañada por la negatividad y los pensamientos limitantes y destructivos, es normal que nos hagamos daño con nuestros propios pensamientos. El futuro no tiene que ser algo prioritario para ti, (por lo menos todavía).

Te vuelvo a repetir que decir lo que tenemos que hacer es muy fácil, ponerlo en práctica ya cuesta bastante más.

Pero lo que no puedes es decidir y juzgar sin por lo menos intentarlo.

Prueba, ponlo en práctica y luego cuestiona.

Desarrollar una Inteligencia Emocional poderosa que te enseñe a controlar en todo momento este tipo de pensamientos destructivos y paralizantes, es algo que requiere su tiempo y su esfuerzo, pero que luego, merece la pena por los resultados que produce.

Y tú, ¿estás pasando por un momento como el que acabamos de hablar? ¿Te gustaría encontrar una solución?



30 de marzo de 2017

¿Cómo convertirme en quien realmente quiero ser?

Cambiar nuestro estilo de vida puede ser algo bastante fácil de decir, pero a la hora de la verdad, el poder de la rutina y de la falta de enfoque mental y emocional, lo hacen una tarea casi imposible para la mayoría (o eso creen ellos y por eso nunca cambian). Hoy te traigo el post que nos ha escrito Mariela Sánchez, una Coach especializada en mujeres y autora del Blog "Historias para Mujeres". En él nos muestra los pasos para dejar de ser tú y convertirte en quien realmente quieres ser. Espero que te guste y te sea de utilidad.



Cuando somos pequeños soñamos en todo aquello que queremos ser. Y lo más curioso de todo es que las personas a nuestro alrededor en efecto nos preguntan y se interesan en la respuesta.
Es un tema de conversación tan agradable que "los adultos" lo mantienen casi en cada reunión social. ¡Y es que somos niños tan talentosos! Un futuro excepcional nos espera, incluso si queremos ser bailarines, bomberos, doctores, etc. Porque al parecer, cuando somos pequeños no hay nada de malo en nuestros sueños.
Sin embargo, en algún punto de nuestra vida el tema de conversación deja de ser sobre lo que queremos ser y se transforma en lo que debemos hacer. Debemos decidir qué carrera estudiar, qué trabajo buscar, qué contactos hacer, en dónde estudiar, etc. Todo para decidir en menos de 6 meses aquello que definirá lo que hagamos el resto de nuestras vidas.
Y es de esta forma en la que la mayoría de nosotros tomamos la decisión de lo que haremos el resto de nuestras vidas y nos sumergimos en la rutina que eso implica. 

Quién eres ahora




Es sorprendente. En las charlas que yo he dado a varias mujeres mujeres, me he encontrado en muchos de los casos con un denominador común cuando les pido que me digan quienes son cada una.
La mayoría se describen a sí mismas por su título o trabajo:
"Soy doctora" - "Soy ama de casa" - "Soy profesora" - "Trabajo en una tienda departamental", etc



Luego por supuesto viene la información sobre el estado civil y número de hijos:



"Divorciada sin hijos" - "Soltera" - "Casada pero no soy feliz" - "Felizmente casada" - "Madre soltera de 2 niños", etc



Y si tenemos suerte la presentación suele terminar con algunos ejemplos de lo que hacen:



"Trabajo en..." - "Estoy a cargo de...", etc.



Y sí, estas presentaciones son completamente normales, sin embargo no son las únicas ni las más importantes descripciones de uno mismo. La verdad es que uno no puede describirse a si mismo únicamente con factores externos. Tú eres mucho más que un estado civil y que un lugar de trabajo Por lo tanto sal por un instante del piloto automático en el que te encuentras y deja de describirte en función de tu título o de las actividades que haces.


Descríbete en función de tus fortalezas y atributos




¿Qué te parecería si ahora tus temas de conversación no fuesen en función de tu trabajo sino en función de las habilidades que utilizas en él? O ¿qué tal si en lugar de hablar de tu estado civil hablas de las actividades que te gusta realizar? ¿Te atreverías a reemplazar quejas con alternativas que has descubierto para mejorar tu calidad de vida?



Porque en realidad, si concentraras tu día a día en la respuesta a estas preguntas, te obligaras a fortalecerte. ¿Cómo? Porque para expresarte de esa forma estarás en la obligación de conocer tus capacidades, habilidades, virtudes y fortalezas.



Así que si tienes planes de cambiar tu vida empieza por conocer muy bien cuáles son tus cimientos. Identifica tus capacidades, habilidades, virtudes y fortalezas. Vive tu día a día a conciencia y fíjate cuales de ellas dirigen la mayoría de tus acciones y aprende a describirte en función de ellas.



El poder más grande que tienes




La ventaja más grande es que tú tienes el poder y la responsabilidad sobre tu propia felicidad. Eso significa que en tus manos está definir quién eres ahora y DECIDIR cambiar aquello que deseas. Todas las cosas y personas a tu alrededor continuarán (o no) igual y sobre ellas tú no tienes ningún poder. No puedes cambiar el carácter de tu jefe.



Tampoco puedes cambiar el clima. Y tampoco puedes controlar cómo reaccionarán quienes te rodean. Pero si puedes controlar y cambiar aquello que tú deseas de ti mismo. La forma como tú quieres actuar, las actividades en las que deseas involucrarte y las reacciones que quieres tener de ahora en adelante. Pero para hacerlo, primero debes definir qué persona quieres ser.  


Quién quieres ser de ahora en adelante




Ahora si llega el momento de definir la dirección en la que cambiará tu vida. Ya sabes quién eres y qué cualidades son las que más te caracterizan. Éstas son las bases que estarán siempre en tu vida y las que te permitirán tomar acciones.



Por lo tanto, lo que debes hacer ahora es definir las características de la persona que quieres ser de ahora en adelante. Y recuerda que no me refiero exclusivamente al tipo de trabajo que tienes o a tu estado civil. Sino más bien a la persona que eres. Podrías seguir perdiendo el tiempo engañándote a ti mismo diciendo que no hay nada que puedas cambiar. O peor aún, pretendiendo negar tus más grandes sueños por el miedo a fracasar. Pero te puedo asegurar que después de que ha ingresado a ti la mínima idea de que quieres algo diferente, esta idea permanecerá en tu mente motivando más cuestionamientos.



Si quieres algo diferente para ti, debes dejar de preguntarte qué hacer con tu vida y empezar a escribir las respuestas a ello. Y para lograrlo te sugiero concentrarte especialmente en dos aspectos: Las actitudes que quieres tener y las actividades en las que quieres involucrarte.


Las actitudes que quieres tener




Define con qué actitud quieres afrontar la vida de ahora en adelante. Esto es indispensable porque definir la persona quien quieres ser no es únicamente saber qué tipo de trabajo quieres tener, ni cómo te quieres vestir. Lo esencial es saber cómo quieres comportarte. 



¿Qué actitudes quieres que de describan? ¿Quieres ser una persona positiva, optimista y energética? o ¿quieres quizá ser una persona firme, seria y directa? Sea lo que sea que tú creas que es necesario incluir en tu vida, defínelo y hazlo.






Ten en cuenta que para lograr alcanzar tu meta de ser una persona renovada, debes empezar hoy mismo a comportarte como ella!


Aquello a lo que quieres dedicar tu tiempo




Una vez que sepas qué actitudes quieres que te definan, es momento de visualizar parte de tu vida futura. Proyéctate en 1, 5, o 10 años y piensa a qué quisieras dedicarle más tiempo.



¿Cómo quieres que sea tu estilo de vida en el futuro? Al responder a esta pregunta te obligarás a ver la necesidad de incluir ciertos cambios en tu rutina de HOY. Y por favor, no dejes de perder más tiempo, que ningún logro cae del cielo.



Si sueñas con ser una persona más activa tienes que empezar a disminuir las horas de televisión desde hoy e involucrarte en otras actividades. Si deseas en 5 años ser un especialista en física, hoy mismo tienes que estar leyendo un libro a la semana al respecto.



Debes asistir a conferencias, relacionarte con conocedores del tema, presentar tus propias investigaciones y escribir sobre ello. TODO lo que hagas hoy tendrá un resultado futuro. Así que empieza hoy mismo a tomar las decisiones que te permitan alcanzar tus metas futuras.  


Del plan a la acción




¿Sabías tú que en promedio realizas menos del 5% de las ideas que tienes? Y esto incluye ideas de nuevos negocios, ideas para demostrar amor, ideas para divertirte, etc.



De todo aquello que piensas que quisieras hacer o que deberías hacer, son muy pocas las que en efecto llegas a ejecutar. ¿Por qué? Porque dedicas más tiempo y energías a poner excusas que ha intentarlo. Si sigues las recomendaciones que te he dicho hasta el momento, es decir si asumes la responsabilidad de tu propia felicidad y si decides qué tipo de persona quieres ser, qué actitudes quieres que te caractericen y en qué actividades quieres involucrarte, solo te quedará transformar las ideas en realidades.


Una agenda llena de compromisos




Todo empieza con la decisión de hacer un cambio tu vida. Después de eso no habrá marcha atrás. ¿Quieres convertirte en una nueva persona? Entonces empieza hoy mismo. Ya sabes en qué actividades te quieres involucrar y qué actitudes quieres tener. Entonces es hora de establecer un plan de acción para lograrlo.



Y para hacerlo necesitas una nueva agenda. Una en la que puedas ver cada día un recordatorio que te motive (u obligue) a hacer los cambios que necesita tu vida. Estos cambios pueden ser desde algo pequeño como recordarte que quieres ser más positivo hasta algo inmenso como poner en papel un futuro plan de negocio.

Así que incluye en tu agenda todo lo que te propongas; mínimo un recordatorio para cada día. De esta forma te irás acostumbrando a incluir en tu rutina actividades que son positivas para ti y que te ayudarán a convertirte en la persona que quieres ser.


Saber disfrutar del proceso




Lo esencial es disfrutar del proceso. ¡Nada de esto es impuesto! Por el contrario, solo tú decides qué persona quieres ser. Así que ve cada paso de este proceso como un premio para ti. Establece qué actividades quieres hacer, con el mismo entusiasmo como si planearas las vacaciones.

Ten la seguridad que todo lo que hagas se convertirá en un futuro con el que tú te sentirás más feliz. Cuando te comprometas a tener ciertas actitudes, piensa que es únicamente una forma de comunicación contigo mismo.


No hay errores, no hay deseos malos, solo hay el aprendizaje de ser la persona que quieres ser. El momento que definas todos los planes y escribas el proceso de acción en tu agenda, piensa que se tratan de premios para ti.


El éxito no está únicamente en el logro final. Cada paso que des para ser quien tú quieras ser, es un logro por sí mismo. Cada actividad y cada actitud que tengas acorde a lo que TÚ quieres, significa que estás un paso más cerca de lograrlo. Y eso sí, no olvides que se trata de un proceso permanente.



En resumen




Para convertirte en la persona que quieres ser debes:



  • reconocer las virtudes y cualidades que más te caracterizan,
  • definir qué actitudes quieres tener y en qué actividades quieres involucrarte,
  • convertir lo que deseas en un plan de acción real y cumplirlo

No olvides que siempre habrá algo que puedas mejorar o intentar y evolucionarás al mismo ritmo que la vida que construyas. Es tu decisión, puedes seguir con tu rutina exactamente igual o puedes empezar a cambiarla desde hoy.


Pero no olvides que lo que decidas hoy, será lo que te dé resultado el día de mañana. Mucha suerte y hasta pronto!



MARIELA SANCHEZ

Escritora y coach especializada en mujeres. Es la creadora de Historias para Mujeres y por medio de su página web ayuda y guía a mujeres a recuperar su fuerza interior, a afrontar situaciones difíciles y a tomar decisiones de cambio.

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