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30 de agosto de 2017

Cómo ser feliz aún cuando fracasas en tus objetivos

Nuestras emociones y nuestro estado de ánimo, por desgracia dependen demasiado de los resultados que obtenemos en nuestro entorno.

En la medida que cumplimos con nuestros objetivos materiales, seremos más o menos felices.

El gran riesgo que esto supone es cuando no se alcanzan por completo dichos objetivos, y la persona cae en frustración y tristeza de la cual, al no estar acostumbrada, le cuesta mucho levantarse.

Te pones una meta a alcanzar, y descubres que después de haberlo intentado, no consigues el resultado que deseabas.



¿Qué sucede entonces? Pues que tu mente lo asimila como fracaso.

Es lo que nos han enseñado y programado en esta estúpida vida que nos venden desde que somos pequeños.

No alcanzas tus objetivos, por tanto eres un fracasado.

Por consecuencia, debes sentirte acorde a ese resultado, es decir.....super mal.

Pero, ¿qué sucede entonces?

Pues que caemos en una vulnerabilidad que nos hace débiles ante lo que nos rodea.

Nos vemos inmersos en situaciones que no podemos (ni sabemos) controlar.

Nuestras emociones negativas provenientes de dicho fracaso, nos invaden y condicionan nuestros próximos movimientos.

Tu autoestima ha bajado radicalmente y ya no te sientes como antes, sino peor.

El siguiente objetivo que nos pongamos, nos costará mucho más conseguirlos, ya que llevamos encima la carga del anterior fracaso.

Nuestro pasado negativo influye en nuestra capacidad del presente para conseguir lo que nos proponemos.

Fíjate hasta dónde llega el poder de nuestras emociones y la relación que tienen con nuestra realidad material.

Pero existe una capacidad que no todos son capaces de ver ni de poner en práctica.

Una capacidad de ser felices y diseñar emociones positivas no en función de los resultados, sino en función de cómo lo hemos hecho.

Una capacidad de sentirte bien contigo mismo sin depender de lo que te rodea.


Es lo que se suele llamar: "estar orgulloso de ti mismo".

¿Hazte ahora mismo esa pregunta?

¿Estás realmente orgulloso de ti mismo?

Si es así, pregúntate el porqué.

Probablemente lo primero que intentarás visualizar para responder a esta pregunta, sean cuáles han sido tus metas conseguidas.

¿Por qué?

Porque tan sólo tienes la capacidad de sentirte bien y ser feliz, en función de si alcanzas tus objetivos marcados o no.

Mientras te vaya bien en la vida, pues no hay problema.

Pero....¿Y si en algún momento te va mal?.

¿Serás capaz de salir de ahí y del impacto que te provocarán esas emociones negativas?

¿Serías capaz de crear bienestar emocional aún cuando has fracasado?

No todos tienen esta maravillosa capacidad.

No todos creen en esta maravillosa capacidad.

De hecho, probablemente cuando termines de leer esto, seguirás con tu rutina diaria, sin echarle cuenta de la importancia de lo que te estoy contando.

No aprendas a estar orgulloso de ti mismo en función de si consigues o no tus objetivos marcados.

No seas materialista y no te definas por la cantidad de cosas que alcanzas, sino por la forma en la que has intentado conseguirlas.

La felicidad no es cuestión de metas, sino del proceso que llevas a cabo para conseguirlas.

Es por eso que puedes ser perfectamente feliz aún cuando fracasas en la consecución de tus objetivos.

Porque si aprendes a generar tu mismo las emociones positivas que necesitas para sentirte bien aún habiendo fracasado, serás capaz de diseñar cualquier realidad y no te importará el resultado ni la magnitud de aquello que se interpone en tu camino.

 

28 de agosto de 2017

La primera gran pregunta que debes hacerte si quieres cambiar tu forma de ser

Todos hemos tenido un pasado, más o menos difícil, con mayor o menor sufrimiento y que nos han generado emociones negativas y dolorosas, ¿verdad?.

Ese pasado se convierte en lo que eres ahora mismo, lo que piensas y lo que sientes.




Por tanto, cuando quieres cambiar tu forma de ser o de sentirte, te encuentras con un gran obstáculo....ese pasado.

¿Y por qué debería ser un obstáculo algo que ya ha pasado?

Pues en realidad no debería ser tan importante e influyente en nosotros aquello que hemos hecho tiempo atrás, pero sin embargo no es así.

El pasado se convierte en una barrera casi imposible de franquear para muchas personas.

¿Por qué?

Porque la mayoría acaban memorizándolo.

¿Cómo memorizamos nuestro pasado y porqué es un problema?


Vives ciertas circunstancias dolorosas y que te causan daño en algún momento de tu vida.

Esas circunstancias, hacen que experimentes y generes determinadas emociones, y fabrican un programa emocional en tu mente.

Tu pasado real, ha pasado a convertirse en parte de tu cerebro y ocupa un lugar dentro de tus recuerdos.

¿Qué sucede cuando recuerdas situaciones difíciles y conflictivas que viviste en el pasado?

Pues que debido a ese programa emocional que has creado, experimentas las mismas emociones negativas que sentiste cuando esa situación era totalmente real.

Pero ahora no necesitas vivir en primera persona dicha situación, tan sólo tienes que recordarla.

Tus recuerdos te provocan exactamente el mismo sufrimiento que las acciones reales.

Por tanto, para sufrir, sólo necesitas recordar.

Y por desgracia estamos todo el día recordando, ya sea de forma consciente o inconsciente.

¿Y qué hay de malo en eso? Podrías preguntarme. Tan sólo bastaría con dejar de recordar, ¿verdad?.

Pues el verdadero problema es que debido a todo ese tiempo que has revivido en tu mente esos recuerdos una y otra vez, esos recuerdos quedan memorizados y grabados en tu interior.

Pero no en tu mente, sino en tu cuerpo.

Cuando tu cuerpo es el que controla tu vida


De tantas veces que tu cuerpo ha experimentado esa emoción negativa, acaba memorizándola.

Todos esos recuerdos repetitivos y de la cantidad de veces que has recordado esos momentos difíciles y llenos de sufrimiento, has experimentado tantísimas veces esa emoción negativa que tu cuerpo se ha habituado a ella y sin darte cuenta es capaz de reproducirla con muy poco.

Es la grave consecuencia de estar atado a tu pasado y revivirlo una y otra vez.

¿Y qué sucede en tu presente?¿Cómo te afecta esto?

Sencillo.

Cuando vives una situación similar a la de tu pasado, se activará de forma automática y sin que puedas controlarlo el mismo programa emocional que creaste en ese pasado.



Por tanto, y debido a la rapidez y facilidad con la que tu cuerpo se ha adaptado a ese programa, genera esa misma emoción negativa casi al instante, sin que apenas te percates de ello.

Eso es lo que le suceden a las personas que se levantan por las mañanas y sin motivo aparente, ya están deprimidas o tristes.

O personas que ante el menor indicio, sacan a la luz una forma de ser que apenas pueden controlar.

Tu cuerpo se apodera de ti, del momento, de dicha situación y actúa en función de lo que está acostumbrado a hacer.

Por tanto, se pasa por el forro el filtro de tu mente y de tu consciencia.

Es por eso que muchas personas sienten una emoción negativa y no saben el porqué ni qué hacer para controlarla.

Se ven a ellas mismas como si estuvieran en un recipiente que no pueden controlar.

Tenemos un cuerpo que no atiende a nuestro control, sino que genera emociones a su antojo en función de aquello a lo que está acostumbrado.....el pasado que tanto y tanto hemos recordado y revivido en nuestra mente.

La gran pregunta


Por tanto, esta es la pregunta que tengo para ti: "¿Es tu mente la que realmente controla tu vida, o es tu cuerpo el que lleva el mando?".

Se sincero contigo mismo y analiza esta pregunta de forma objetiva.

Para aclararlo todo mejor, hazte también las siguientes cuestiones:


  • ¿Te resulta difícil saber el origen de tu malestar emocional?
  • ¿Eres capaz de cambiar tu estado de ánimo si así te lo propones sin la necesidad de hacer actividades físicas ni cosas que ocupen tu tiempo?
  • ¿Has adquirido el hábito de sentirte mal o de experimentar ciertas emociones negativas sin que puedas hacer nada para evitarlo?

Estas preguntas te ayudarán a definir si tu cuerpo ha adoptado un hábito negativo y te ves incapaz de controlar dicho hábito.

¿Eres realmente consciente de lo que sientes, o es pura fachada?

¿Quien te dice que no es tu cuerpo el que realmente te dirige y el que define qué día tendrás o qué tipo de realidad vivirás?

¿Eres plenamente consciente cuando estás conduciendo, cuando estás moviendo el cepillo de dientes dentro de tu boca o de los pasos que das desde que sales de tu casa hasta que vuelves a ella?

Posiblemente la respuesta sea no.

Y posiblemente también el motivo de todo esto sea que tu cuerpo ha empezado a adquirir ciertos hábitos y tú has delegado esas acciones en él, con lo que si algo sale mal, tan sólo te queda como último recurso el quejarte y lamentarte.

Por tanto, ¿quieres realmente cambiar tu forma de ser y de sentirte?

Cambia primero el hábito que tu cuerpo ha adquirido y que le hace ser el mismo de siempre ante las situaciones de siempre.

Si tu cuerpo tiene el control, tu Inteligencia Emocional está limitada y no podrás cambiar.


10 de agosto de 2017

Estar vinculado al pasado mata tu conciencia emocional

En primer lugar me imagino que sabrás qué es la conciencia emocional, ¿verdad?.

Pues es simplemente la capacidad que tiene una persona de ser consciente de cómo nuestras emociones afectan a nuestro día a día e influyen de una forma directa en nuestros actos cotidianos.

Es decir, tu conciencia emocional te da una visión clara sobre qué estás sintiendo ante una situación en particular y porqué.



¿Y en qué me ayuda eso? Te preguntarás.

Pues en que seas lo más consciente posible de tu día a día.

¿Para qué?

Para que puedas manejar de forma inteligente y práctica los cambios que tengas que realizar y los obstáculos que tengas que superar.

Desarrollar una conciencia emocional poderosa te hace estar atento a los detalles, ver caminos y puertas abiertas donde otros no la ven, analizar objetivamente y de forma inteligente la situación que tienes delante, ver puntos débiles a posibles enemigos que tengas que derribar, y en definitiva adoptar una actitud óptima para crecer y mejorar en tu vida.

Y ahora viene la otra parte, aquello que mata esta conciencia....¡¡EL PASADO!!.

El efecto que provoca nuestro pasado en nuestro presente


Muchas personas siguen atadas a su pasado, siguen necesitando de él para saber quiénes son y porqué se comportan de la forma en la que lo hacen.

Sin su pasado, no son nadie. No pueden definirse a si mismos y aún así, pretenden cambiar su presente.

Analiza bien estas palabras: "Cambiar tu presente, sin soltar tu pasado"

¿Crees que eso es posible?

Imagina que has vivido en tu pasado una serie de circunstancias críticas y muy duras que te hicieron sufrir y te causaron daños.

Cuando recuerdas ese pasado tan difícil, aún sigues sintiendo el mismo estado emocional que te causó entonces, ¿a que si?.

Día a día tienes recuerdos de tu pasado. Como si pareciera imposible soltarlos y desprenderse de ellos.

Llevas así años de tu vida y parece que no puedes evitar que este tipo de recuerdos de tu pasado, salgan a la luz casi de forma automática y sin que tú tengas que hacer ningún tipo de esfuerzo para traerlos a tu mente.

Has entrado en una especie de hábito emocional en el que ya no tienes la necesidad de recordar escenas y recuerdos de tu pasado para sentirte mal, porque ya te sientes mal casi sin que te des cuenta.

¿Por qué?

Porque sin que lo hayas percibido y debido a tantas veces como has estado recordando este pasado negativo, tu mente ya ha memorizado estos recuerdos.

Y no solo eso, sino que ha memorizado también tu sufrimiento. Es decir, ha enlazado pensamientos y emociones en una especie de programa automático que se refleja ahora mismo en ti, sin que tengas que hacer nada por tu parte.

Esta memorización ha hecho que tu cuerpo recuerde lo que se siente cuando tu mente pensaba en ese pasado negativo, por lo que lo ha convertido en algo habitual, natural y normal en ti.

Es a lo que tiende tu mente y tu cuerpo, a que seas el mismo de siempre, a que seas el que eras en tu pasado.

Y todo esto porque lo has recordado tanto que has acabado memorizando dicho pasado (pensamientos y emociones) y lo has convertido en parte de ti.

Es quien eres, es tu identidad, tu forma de ser y lo que te define hoy día en tu presente.

¿Por qué sucede todo esto?


Por algo que no todo el mundo conoce.

O si lo conoce, se lo pasa por el mismo.

Cuando piensas en situaciones difíciles, conflictivas y críticas que viviste en tu pasado, situaciones que te provocaron un fuerte impacto emocional, sin darte cuenta estás activando y conectando el mismo programa mental de tu pasado.

Y cuando activas nuevamente un programa mental de tu pasado, éste se refuerza.

Y esto hace que se multipliquen la cantidad de sustancias liberadas en el cerebro y en el cuerpo y que provocaron el mismo efecto que provocó en tu pasado, pero esta vez aumentado en potencia y grado.

Y al reforzar este programa mental de tu pasado, estás haciendo que tu cuerpo recuerde todavía más esa emoción y que se quede casi grabada a fuego en él.



Sin darte cuenta, cuando revives miles de veces situaciones de tu pasado (lo hacemos sin darnos cuenta), estás esforzándote en que tu cuerpo se habitúe a este tipo de emociones, despreciando e ignorando aquellas emociones que puede experimentar en su día a día y que supuestamente deberían ser más fuertes que las de tus recuerdos del pasado.

Esto es lo que podríamos calificar de hábito emocional (negativo en este caso).

A partir de los 38 años, tenemos formada una identidad que ha sido fabricada precisamente por este tipo de programas mentales automáticos en función de nuestro pasado.

Es decir, somos quienes somos a consecuencia de lo que hicimos, pensamos y sentimos en nuestro pasado, y sin darnos cuenta, hemos creado una identidad y una forma de ser clonada de dicho pasado.

En otras palabras, eres el mismo que eras en tu pasado y seguirás comportándote, pensando y sintiendo igual que lo hacías hace años.

Por tanto, tu realidad tomará una forma muy similar a la que tenía entonces.

Si te paras a analizar tu día a día, descubrirás que tienes una serie de hábitos que son adoptados de tu pasado, de tus acciones en ese entonces.

Estás compuesto de una serie de programas automáticos que actúan de forma inconsciente y que te hacen tener una vida programada, predefinida y totalmente predecible.

Lavarte los dientes, levantarte temprano, conducir tu coche, tener un carácter colérico, reaccionar violentamente ante ciertas situaciones, depender de los demás, no creer en ti, quejarte por todo, etc....

Son ejemplos de programas automáticos que estas plasmando en tu día a día y que ninguno tiene nada que ver con tu presente, sino con tu pasado.

¿Y qué sucede con esto?

Que por mucho que te plantees ser feliz, cambiar tu vida, mejorar, crecer y hacer algo distinto en tu día a día, te resultará increíblemente costoso, precisamente porque todos esos años reviviendo una y otra vez esos pensamientos y emociones del pasado, han creado un programa mental que actúa de forma inconsciente y que condicionan a tu cuerpo a que tienda siempre a sentirse de esa forma....la forma a la que está acostumbrada.

El cuerpo es quien te está controlando, y tu mente es la que sigues las órdenes. ¡Ese es el problema!


Pues por desgracia así es.

Recuerdo cuando hace un tiempo fui a sacar dinero del cajero automático de mi banco.

Llegué, introduje la tarjeta y me pidió el PIN.

En ese momento, mi mente se quedó en blanco. No recordaba el número.

Por mucho que intentaba recordarlo, no me venía a la mente. Trataba de concentrarme y nada...era imposible.

Entonces, puse los dedos encima del teclado del cajero y como por arte de magia, mis dedos marcaron el PIN correcto, sin que todavía lo hubiera recordado mentalmente.

Mi cuerpo había creado un patrón (de tantas veces como había tecleado ese número), que ahora recordaba el PIN mejor que mi propia mente.

El cuerpo llevaba el control, porque aunque mi mente no podía moverse, él sí que lo hacía.

Mi cuerpo tomaba la iniciativa y me dio una muestra de que mis acciones las controlaba él y no mi mente.

Y ¿sabes qué?

Que eso es todo un problema.

Un problema y gordo.

¿Por qué?

Precisamente por todo lo que hemos hablado antes.

Tu cuerpo lleva el control y hace cosas sin que tu mente pueda hacer nada para evitarlo.

Por tanto, si se siente mal, simplemente te sentirás mal y tu mente no podrá analizar el porqué de ese malestar.

¿Y qué patrón sigue el cuerpo?

El mismo de tu pasado.

Lo que hemos hablado. De tantas veces como ha experimentado una emoción negativa de tu pasado, está tan habituado a dicha emoción que para él es simple y fácil reproducirla.

Es lo que ha memorizado, es a lo que está acostumbrado, es lo que hace creyendo que ese eres tú, que esa es tu identidad.

Sin darte cuenta, tu cuerpo toma el control y tratará siempre de hacerte sentir de la misma forma como lo has enseñado, es decir, basándote en tu pasado y en el programa mental automático que has creado sin apenas darte cuenta.

Es por este motivo por el que cuesta tanto cambiar.

Es por este motivo por el que es tan necesario aprender a desprendernos de nuestro pasado, aprender a tener una mente totalmente objetiva, consciente en todo momento y que rompa por completo los programas mentales automáticos a los que está habituada.

Sinceramente, prefiero no recordar algo, a que sea mi cuerpo el que lo recuerde por mi basándose en mi pasado.

Trabajar tu conciencia emocional, te ayudará a que te desvincules de este pasado y rompas ese programa automático que te hace ser el mismo de siempre.

Dejar de ser tú mismo, es lo mejor que puedes hacer si quieres ser un poco más feliz.

27 de julio de 2017

¿Enfrentarte a tus emociones negativas? ¡Y eso para qué.!

Creo que en el día de hoy he tenido 18 emails que tenían un denominador común en cuanto al tema de la gestión emocional en las persona: "¿Cómo me enfrento a mis emociones negativas?".

¿Enfrentarte? ¿En serio?

Pues hay hasta profesionales, psicólogos, coachs y demás "expertos" que todavía enseñan a las personas que la mejor opción para cambiar su estado emocional es enfrentarte, ignorar y ser más fuerte que ese tipo de emociones negativas que te hacen sacar la peor versión de ti mismo.



Ahora vamos a ver el gran peligro de hacer esto y porqué no es la forma más correcta de desarrollar una Inteligencia Emocional sana y que te haga cambiar realmente.

Nuestra conciencia emocional: ¿Qué es una emoción negativa?


Creo que todavía no tenemos una conciencia emocional correcta sobre la forma en la que nuestras emociones (tanto positivas como negativas) nos afectan e influyen en nuestro día a día.

Vives una experiencia en tu vida diaria. Esa experiencia pasa a través de tus sentidos a modo de información y llega a tu mente.

Tu mente la procesa genera neurotransmisores que transmiten esa información a tu cuerpo.

Por consiguiente, tu cuerpo se siente de una forma determinada, en función de ese tipo de pensamientos.

Si los pensamientos han mandado información negativa, se generará una emoción negativa.

Al sentirte mal, tu cuerpo cambia su estado y manda información a tu cerebro en función de ese estado.

Por tanto, como son sensaciones negativas, lo que el cerebro vuelve a recibir es información negativa para que vuelva a generar pensamientos acordes a esa negatividad.

Y así entramos en un bucle infinito que queda cerrado para el resto de nuestras vidas (hasta que decidamos romperlo nuevamente y crear otro distinto).

Entonces se crea un programa mental. Una especie de grabación y conexión entre nuestras neuronas, con la finalidad de que la próxima vez que vivamos una experiencia parecida, reaccionemos de una forma parecida.

Por tanto, la siguiente vez que vivamos una situación similar, experimentaremos la misma sensación y emoción de negatividad.

Y esto se llega a perfeccionar de tal forma, que se hace casi automático.

Vives algo en tu vida y de repente te sientes mal, sin que apenas sepas el porqué, el cómo ni el cuando.

Y así seguimos existiendo a las órdenes de nuestros programas mentales automatizados.

Eso es una emoción negativa y cómo funciona, más o menos resumido.

Ahora bien, ¿qué tienes que hacer para que esa emoción negativa desaparezca?

Desde luego enfrentarte a ella no es la mejor opción.

¿Enfrentarte a tus emociones negativas?


Imagina que la emoción negativa que sientes es miedo.

Desde pequeño te has desarrollado con un miedo especial cuando estás delante de una chica que te gusta. (Por ponerte un ejemplo sencillito).

Tienes en tu mente una especie de programa mental que ya está tan perfeccionado, que cuando una chica atractiva te saluda, tú sientes miedo y huyes.

Ahora vamos a enfrentarnos a esa emoción, a ese miedo.

Y entonces te dices a ti mismo: "Venga, voy a ser fuerte, voy a ser valiente, voy a resistir y cuando una chica me salude o se sienta interesada por mi, yo aguantaré y trataré de  no huir ni sentir miedo".

¡¡Venga.....con dos coj....!!

Vas tan tranquilo a tu trabajo y te saluda esa chica que tanto te gusta.

¿Qué sucede?

Pues que antes de que puedas hacer nada, ya sientes pánico y ganas de salir corriendo.

Entonces decides resistir y aguantar para enfrentar ese miedo.

¿Qué haces?

Normalmente no sabrás qué hacer.

¿Por qué?

Porque estarás tratando de ser alguien que realmente no eres.

En otras palabras, tienes fuerza de voluntad, tienes valentía y aguante para resistir ese miedo y soportar su carga y presión, pero.......

¡¡No sabes cómo actuar ante ella!!

Simplemente porque tienes una mente diseñada en función a esa emoción negativa, por lo que por mucho que te resistas, es como parte de tu identidad. Es un hábito emocional al que eres adicto.

Podrás aguantarla, podrás resistirla un tiempo, podrás hacerle frente y soportar su presión en ese momento, pero......siempre tendrás la naturaleza de sentirte bien cuando esa chica se aleje de ti.

¿Por qué?

Porque ella es la amenaza y la que provoca esa emoción negativa.

Por tanto, soportas el miedo, pero no puedes actuar bajo una perspectiva distinta a la que ese miedo te hace ser.




Ante esas situaciones, eres (y repito ¡¡eres!!) una persona miedosa y controlada por esa emoción negativa.

¿Quieres derrotarla enfrentándote a su poder?

Perfecto...¿tienes algo preparado para compensar eso?

Seguramente no.

Nos lanzamos a enfrentarnos a algo, sin saber qué sucederá.

¿Eso soluciona tu problema real?

Para nada.

¿Acaso vas a seguir el resto de tu vida sintiendo tal presión y tal miedo (aunque lo aguantes, soportes y le plantes cara) cada vez que vivas esa situación?

Eso no es vida, eso es sufrimiento.

Las emociones negativas son necesarias


Pues claro que si, porque son información que te llega de tu exterior.

¿Información de qué y para qué?

Pues como es información negativa, tienes que usarla para mejorar.

¿Qué sucede si le plantas clara, te enfrentas a ella y las destruyes?

Que estarás obviando esa información y pasándola por alto, para actuar sin tener en cuenta todo lo que te ha sucedido en tu pasado (que siempre es útil como información).

El miedo es necesario, porque te alerta de una amenaza y te avisa de que quizás no tengas los recursos para enfrentarte a ese problema.

¿Es el miedo el problema y hay que destruirlo?

Para nada, el problema sigue ahí delante tuya. El miedo sólo te está avisando haciéndote sentir mal.

Por tanto debes aprovechar esa información que te provoca ese miedo y usarla en tu favor.

Pues igual sucede con todas y cada una de nuestras emociones negativas.

¿Estás triste? Pues probablemente esa emoción te está avisando de que tienes que cambiar tu vida o incluir en ella ciertas cosas para mejorarla.

Si tratas de anteponerte y enfrentar tu tristeza, ignorarla o pisotearla dejándola a un lado, ¿sabes qué pasará?

Que por mucho que trates de hacer cosas adicionales teniendo una mentalidad triste, siempre verás las cosas bajo esa perspectiva.

Tu programa mental automático siempre se encargará de hacerte ver las cosas bajo el ángulo de esa emoción negativa que predomina en ti.

¿Tienes entonces que enfrentarte a ella? No.... lo que debes hacer es controlarla. Darle su hueco, su espacio, si sitio, aprovechar su información y salir del estado mental que te provoca.

¿Cómo controlo una emoción negativa?


Ya hemos hablado mucho sobre la inutilidad de controlar nuestras emociones negativas mediante acciones que tengan que ver con tu entorno y todo lo que te rodea.

¿Te sientes triste? Casi todo el mundo suele aconsejarte que hagas actividades físicas, salgas a la calle, te relaciones, tengas contacto con otras personas, etc...

¿Eso te ayudará? Momentáneamente si, pero existe un problema.

Que cuando llegues por la noche a tu casa, volverás a ser el mismo de siempre y a ver todo lo que has hecho bajo el ángulo de la tristeza.

Esa emoción negativa es un número en tu carnet de identidad y lo llevas incrustado en tu forma de ser y de ver las cosas.

Por tanto, te sentirás mejor durante un tiempo, pero a largo plazo no provocarás un cambio real, profundo y duradero en tu vida.

¿Por qué no?

Porque lo único que has cambiado son tus actos, tu entorno, pero no tu programa mental automático.

Entonces, ¿cómo hago para controlar esa emoción negativa que predomina en mi?

Diseñando un nuevo programa emocional que sustituya al que ya tienes insertado.

¿Suena difícil?

Puede ser, pero todo tiene su técnica, sus pasos y su forma correcta de ejecutarlos.

Hay mucha información hoy en día acerca de nuestra Inteligencia Emocional y cómo desarrollarla, pero que haya mucho de algo, no quiere decir que sea de calidad ni que sea lo correcto.

Como bien te he dicho antes, puedes buscar algún Curso sobre Inteligencia Emocional que te ayude a controlar tus emociones negativas más poderosas, pero la gran mayoría (y te lo digo por experiencia), suelen hablar siempre de lo mismo.

Siempre los mismos conceptos abstractos y generalizados de que:


  • Tienes que ser fuerte y sobreponerte a esa emoción.
  • Tienes que mantener tu mente ocupada y realizar actividades que te hagan desahogarte.
  • Tienes que aprender a relajarte y a dejar tu mente en blanco para que no te afecten tus pensamientos negativos sobre algo.
  • Bla, bla, bla...

Y siempre lo mismo, siempre los mismos cuentos que todos sabemos pero que nadie te dice exactamente cómo poner en práctica.

Definir un proceso en el que paso a paso controles tus emociones y diseñes un programa emocional que adquiera el hábito de hacerte sentir, pensar y ser como una persona distinta ante ese tipo de situaciones que antes sacaban lo peor de ti, no es tan fácil como parece, pero tampoco es imposible.

Y para que todo esto funcione, la mente tiene que estar sometida a un control en el que irá pasando por determinadas etapas hasta que entienda que la forma de actuar automática a la que estaba acostumbrada y mediante la cuál te hacía sentir esa emoción negativa, no es la forma más correcta de actuar ni el mejor camino a seguir.

Y todo esto funciona haciéndolo paso a paso. Tu cuerpo no es tonto, y tiene las herramientas necesarias para que no lo saques de la zona de confort a la que está acostumbrado.

En el momento que detecte que quieres tomar el control sobre él para controlar todo el proceso que hace que sienta una determinada emoción, intentará que eso no suceda y para ese tipo de obstáculos, tu mente tiene que estar preparada y disponer de recursos para salir adelante y sobreponerse.

Las cosas no suceden por arte de magia, sino que se van consiguiendo poco a poco y con una técnica adecuada.




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No se trata de esforzarte en que mediante cambios en tu entorno, tu mente va a cambiar y tu cuerpo se sentirá mejor, sino al contrario......de cambiar tu interior para que así tu entorno cambie y lo percibas bajo otro enfoque distinto que siempre te beneficio.

De que mejores tu capacidad para entender el porqué y el cómo nuestras emociones influyen en nuestro día a día, de que mejores tu conciencia emocional.

No te enfrentes a tus emociones negativas.......aprende a controlarlas.

Controla tus emociones y controlarás tu vida. Cambia tu mente y cambiarás tu realidad.

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