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13 de enero de 2017

¿Cansado de tu trabajo? ¿Y porqué no vives de lo que realmente te gusta?

Antonio Barragán
La respuesta a la segunda pregunta es: "porque tienes miedo".

¿Miedo a qué? Miedo a perder lo poco que tienes, porque ahora mismo no tienes nada mejor que lo compense.

Puede que estés trabajando en un trabajo que odias o que simplemente no te llena, pero como no sabes qué otra cosa podrías hacer, parece que no tienes más remedio que aguantarte con lo que hay, porque tu mente te repite una y otra vez que no hay nada mejor.



Pues la buena noticia es que sí que lo hay.

Tan sólo tienes que descubrirlo.

Muchas personas quieren cambiar su estilo de vida, pero cometen dos errores que son gravísimos y que suponen un fracaso de lo más rotundo:


  • No abandonar la vida que tienes y dejar de ser tú mismo para enfocarte en convertirte en alguien mejor. En otras palabras, esto se define como el miedo a dejar de ser como eres.
  • No saber hacia dónde ir, qué hacer o a qué te vas a dedicar. Esto se define como no tener una meta hacia la que correr.

Dos errores que cometen el 98% de las personas que dicen querer cambiar.

Y si algunos de esos dos puntos están presentes en tu día a día, lamento decirte que no podrás cambiar tu estilo de vida, o puede que ese cambio que creas haber experimentado, sea ficticio.


Mis dos vidas


Todos tenemos (o hemos tenido) dos tipos de vida al mismo tiempo. La que vivimos y la que realmente nos gustaría vivir.

Hasta ahora, esas dos vidas normalmente no interfieren la una en la otra, porque una la representas en tu día a día (la vida que tienes), mientras que la otra la representas en tus sueños (la que realmente te gustaría tener), con lo que pueden convivir en armonía.

El problema surge cuando quieres hacer de esa vida de sueño, en tu vida real.

¿Qué sucede entonces?

Pues que ese espacio ya está ocupado por la vida que estás viviendo ahora mismo, y empieza una especie de lucha entre ambas para que ninguna quede expulsada y olvidada para siempre.

¿Qué debes hacer?

Abandonar una de ellas.

Fácil, ¿verdad?.

O vives una o vives la otra, pero no puedes enfocarte en tratar de llevar las dos al mismo tiempo, ya que eso supone un desgaste de energía increíble.

Pues a pesar de eso, todavía hay personas que siguen intentando que ambas vidas se lleven bien y convivan en el mismo plano.

¿Y cuáles son las consecuencias?

La mediocridad, el estrés y la frustración al no ver ningún tipo de plenitud en tu día a día.

A mí me pasó, no puedo negarlo.

Yo era de las personas que quería dejar mi trabajo para dedicarme a lo que realmente me gustaba, pero no lo hacía porque tenía miedo a quedarme sin nada.

Además tenía obligaciones, cosas que pagar, responsabilidades, y parecía que si lo abandonaba todo (la vida que estaba viviendo) para luchar por mis sueños, me quedaría sin nada.

Y sólo comprendí este concepto hasta que me dediqué 100% a llevar la vida que realmente deseaba tener.

¿Y cuál fue el beneficio?

Mejor salud, más tiempo, más enfoque, más control y también más beneficio económico para mi vida.

Si, si, aunque parezca difícil de creer, en el preciso momento en que abandoné mi trabajo fijo y me dediqué 100% a mi negocio, fue cuando realmente vi como este crecía y me daba los beneficios que antes no me daba al no prestarle toda mi atención y esfuerzo.

El primer punto, por tanto tiene que quedar nítido y tan claro como el agua. 

Si no abandonas la vida que estás llevando, nunca podrás adquirir la vida que realmente te gustaría tener.

Y la mejor forma de abandonar la vida que tienes, es empezar a pensar de una forma distinta.

Porque si sigues pensando como siempre, es lógico que sigas siendo como siempre.

Y si lees este blog, ya sabrás la importancia de los pensamientos en tu estilo de vida.




Cansado de mi vida actual


¿Hacia dónde camino? ¿Qué hago? ¿A qué me dedico? ¿En qué me centro? ¿Cuál es mi meta u objetivo?

Muchas preguntas, ¿verdad?.

Bueno, trataremos de responderlas a todas.

Es necesario saber qué haremos y hacia dónde tendremos que caminar.

¿Quieres dejar tu trabajo? Perfecto, pero ¿sabes ya a qué te vas a dedicar y de qué forma obtendrás ingresos para poder vivir?

Puede que no sepas a qué dedicarte, pero eso normalmente sucede porque no te conoces a tí mismo.

Y al no conocerte a tí mismo, no sabes tus gustos y a lo que te gustaría dedicarte.

Y si realmente sabes lo que te gusta y a lo que te gustaría dedicarte, perfecto, ya has dado un gran paso.

Pero por desgracia, hay personas que no están seguras de qué quieren hacer y de si eso que desean, puede mantener y sustentar su día a día.

En otras palabras, no están seguros de si podrán vivir de aquello que les apasiona.

Hay dos cosas importantes en este punto:

  • Que no sepas lo que realmente te apasiona
  • Que no sepas si lo que te apasiona es rentable y te podría mejorar tu estilo de vida

Cuántas dudas, ¿verdad?.

Ultimamente recibo muchos emails de personas que me preguntan dudas como estas:

  • Me levanto cada día con cansancio y tristeza al tener que volver a la rutina de mi trabajo y mi día a día, sabiendo que en el fondo nada de lo que hago me satisface.
  • Mi trabajo no concuerda con mis principios y hay momentos en los que parece como si estuviera fuera de lugar.
  • Me paso noches y noches con el miedo de que si no cambio en algún momento, llegará el día en el que me arrepentiré de no haber hecho lo que realmente quería hacer con mi vida.
  • Quiero cambiar mi estilo de vida, pero no se por dónde debo empezar ni lo que quiero hacer realmente.

¿Te sientes identificado con algunos de estos conceptos?

A mí también me pasó y si lees con asiduidad mi blog, ya sabrás un poco sobre mí y lo que hice con mi vida para cambiarla.


Todos tenemos talento para algo, sólo tienes que descubrirlo



Manuel era trabajador en una entidad bancaria.

Tenía 42 años y llevaba ya bastantes años trabajando para el mismo banco.

Pero Manuel estaba pasando por una época en la que no se sentía bien consigo mismo.

Económicamente estaba en una situación envidiable para muchas personas, casado, con hijos, pero con un vacío increíble en su interior.

El tan sólo tenía algo claro y era que no quería pasarse el resto de su vida actualizando libretas de ahorro.

Pero sin embargo, Manuel postergaba día tras día ese deseo de cambiar, por muchas razones, entre la que se encontraba la principal de todas, el no saber a qué dedicarse si dejaba su trabajo.

El sabía que no quería seguir trabajando en el banco, porque pensaba que ese no era su verdadero deseo.

Estaba ahí simplemente por la obligación de ganar dinero y hacer frente a sus obligaciones y responsabilidades como padre de familia.

Pero, ¿qué podía hacer? ¿hacia dónde debería caminar? ¿a qué se iba a dedicar para que su estilo de vida cambiara hacia mejor?

Manuel tenía un gran problema y era que a pesar de tener talento para muchas cosas, no lo había descubierto aún.

No tenía claro cuáles eran sus capacidades y de si esas capacidades realmente serían rentables a la hora de ganar dinero.

Normal, lo que todo el mundo pensaría, ¿verdad?.

Pues en vez de romperse la cabeza en cosas innecesarias y lamentarse día tras día de no saber qué hacer, Manuel se esforzó en descubrir qué debería hacer y para qué era bueno.

Y lo descubrió.

A día de hoy, ha montado una tienda de tartas de boda (su gran pasión desde pequeño), tiene 5 empleados a su cargo, gana más del doble de lo que ganaba en el banco y tiene tiempo para sí mismo, su familia, sus hobies, y hacer lo que le apetezca con mayor libertad.

Y lo mejor de todo es que se acuesta cada noche feliz de estar viviendo la vida que realmente quería vivir.

Ni se le habría pasado por la cabeza el dedicarse a eso, porque desconocía ese talento suyo.

Bueno, mejor dicho, sabía que lo tenía, pero obviaba que pudiera dedicarse a eso.

Muchas veces pasamos por lo mismo. Creemos que no tenemos nada y luego descubrimos que tenemos un gran talento oculto que no dejamos salir por nuestros miedos y prejuicios.

¿Te sientes identificado con la historia?

¿Crees que sería posible aplicarlo sobre tí mismo?

¿Te atreverías?

¿A qué tienes miedo?


Un ejemplo con ayuda incluída


Para terminar, quiero mostrarte otro ejemplo, pero esta vez con ayuda incorporada.

Alvaro es ingeniero y trabajó durante muchos años como gerente de una multinacional. 

El mismo dice haberse encontrado en una etapa de su vida que muchos envidiarían tener.

Era uno más del montón, con su trabajo fijo muy bien pagado, con estabilidad económica y que tenía una vida más o menos estable.

Pero Alvaro tenía el mismo problema que Manuel. 

No se sentía lleno en su trabajo. Además este le iba consumiendo poco a poco y le hacía sentir que dedicaba gran parte de su vida a contribuir para que los sueños de su empresa se cumplieran.

Sentía que estaba vendiendo su vida a cambio de dinero y eso no le hacía sentir bien.

En 2013 abandonó su trabajo y se dedicó a lo que realmente le gustaba, ayudar a personas y empresas a reinventarse profesionalmente.

Ahora, al igual que Manuel, tiene una vida plena en todos los aspectos, personales, económicos y emocionales.

Además de ello, supo plasmar sus conocimientos en un magnífico curso en el que enseña a las personas a descubrir su talento tal y como hizo él.

No hay nada mejor que acompañe al conocimiento, que la propia experiencia, ¿no crees?.

Hay muchas personas que al igual que Manuel, Alvaro o yo mismo, pudieron hacer realidad sus sueños.

Algunos lo consiguieron de una forma más fácil y otros tuvieron que superar más o menos dificultades, pero lo que importa es el resultado.

El presente es lo que define tu futuro próximo.

Y por tanto, ahora que estás aquí leyendo esto, ¿te sientes identificado con lo que has leído?

¿Te gustaría dar ese paso?

¿Te gustaría abandonar la vida que tienes, por la que realmente te gustaría tener, pero no sabes cómo hacerlo ni por dónde empezar?

Pues para facilitarte ese trabajo y aclarar cualquier tipo de dudas o miedos que puedas tener, quiero darte esta oportunidad.

Accede ahora al Curso "Descubre tu talento" y saca a la luz tu verdadera capacidad para convertir la vida que tienes, en la que realmente te gustaría tener.



Tu tienes muchas cualidades para vivir la vida que deseas, tan sólo tienes que descubrirlas, ¿te atreves a ello?

Sin duda no te arrepentirás y cuando estés viviendo la vida de tus sueños, te agradecerás a tí mismo el haber invertido en tí y no en los demás.

9 de enero de 2017

De qué forma influyen tus pensamientos en tu vida

Antonio Barragán
Seguro que has oído hablar de la expresión: "Los pensamientos son reales y afectan a todo lo que haces en tu vida", ¿verdad?.

Muchas veces oímos cosas, nos gustan y tratamos de ponerlas en práctica o entenderlas, pero entonces no sabemos el porqué de esa cosa ni cómo ejecutarla.



Es cierto que todo lo que pensamos influye en nuestro día a día. De hecho, los pensamientos son el nutriente de nuestro cerebro.

Un cerebro sano repercute en un cuerpo sano.

Una mente que recibe una alimentación (pensamientos) sana, genera respuestas y se desarrolla de una forma sana, lo que la hace crear hábitos correctos y beneficiosos para nosotros mismos.

Pero ¿por qué?

¿Cómo sucede todo esto?

¿Cómo puedo aplicarlo a mi vida para que ésta cambie?


Cómo funciona un pensamiento


Todo pensamiento reacciona en nuestra mente provocando una respuesta bioquímica, que a su vez es enviada a nuestro cuerpo y lo hace sentir de una forma determinada.

Dependiendo de cuál sea esa señal bioquímica, así se sentirá nuestro cuerpo.

Es decir, si generas un pensamiento negativo, provocarás una reacción bioquímica que enviará a tu cuerpo sensaciones negativas conforme a dicho pensamiento.

Resumiendo, científicamente tu cuerpo se siente de una forma similar a como piensa tu mente.

Imagina por ejemplo que piensas en algo bueno que sabes que te pasará mañana.

Al estar anticipándote a dicha situación positiva, tu cerebro genera lo que se llama dopamina.

La dopamina es un neurotransmisor que provoca en nuestro cuerpo un estado de alegría, emoción y felicidad anticipada, por un hecho que todavía no ha ocurrido y provocado directamente por nuestro pensamiento positivo.

En su lado opuesto, existen los llamados neuropéptidos, que son las sustancias que emite nuestra mente cuando aquello que pensamos es algo negativo.

Ese químico que genera el cerebro, hace que tu cuerpo se sienta en la misma proporción de lo que pensó, con lo que si es algo negativo, acabará por sentirse mal, malhumorado, enfadado, rabioso, enojado, triste, etc..

Si lo analizas bien, cada pensamiento que fabricas en tu mente, genera automáticamente una respuesta material y totalmente identificable.

Podemos ya dejar de ver a los pensamientos como algo abstracto y difícil de abarcar o materializar.

El pensamiento es materia y por ello la importancia que cobran en nuestra vida real.


El siguiente paso


Una vez que tu cuerpo recibe las sustancias que se generan en el cerebro y empieza a sentirse de una forma u otra debido a los pensamientos, hay un siguiente paso que se llama "respuesta".

Ante una forma de sentirse, una emoción o un estado de ánimo provocado por algún pensamiento (ya sea positivo o negativo), el cuerpo envía una señal al cerebro, que nuevamente analiza el estado en que se encuentra el cuerpo y nota que ha cambiado desde el último pensamiento que se emitió.

Entonces, el cerebro empieza nuevamente a generar pensamientos, pero esta vez lo hace en función a esa respuesta que ha recibido del cuerpo.

Es entonces cuando uno empieza a pensar de la misma forma en la que se siente.



Todo esto podemos resumirlo en que el pensamiento genera emociones y en base a dichas emociones, se generan nuevos pensamientos.

Una especie de ciclo infinito que nos hace llevar la vida que tenemos y ver las cosas de la forma en la que las vemos.

El resultado de este ciclo es lo que se llama "estado de ser".


Ejemplo


Imagina que eres una persona que está metida en un ciclo de pensamientos repetitivos todos ellos relacionados con la timidez.

Justo en el momento en el que empiezas a pensar que no tienes suficiente valor para hablar con alguien o presentarte ante otra persona, tu cerebro genera las sustancias químicas correspondientes a ese pensamiento y provocan una reacción en tu cuerpo que te produce miedo e inseguridad.

Piensas que eres tímido, por lo que empiezas a sentirte como alguien tímido.




El segundo paso es que como te sientes tímido e inseguro, tu cuerpo empieza a provocar pensamientos referidos a esa timidez y aumenta todavía más ese estado de ser que tenías al principio.

Mientras más repitas esta acción y la mantengas en el tiempo, mayor se irá haciendo.

Y lo peor de todo es que mientras más sigas pensando que eres tímido, más controlado estarás por esa timidez y más trabajo te costará superarla.



¿Ves la solución?

Si te das cuenta te la acabo de decir en la frase anterior.

"Mientras más sigas pensando...."

Por tanto, tienes que cambiar tu forma de pensar y tus propios pensamientos, si quieres salir de un estado de ser que no te gusta mantener.

Este ejemplo se puede aplicar a la timidez, vergüenza, miedo, ira, enfado, depresión, tristeza, adicciones, etc....

Cualquier cosa que quieras cambiar en tu cuerpo, podrás hacerlo modificando tus pensamientos.


¿Qué sucede cuando no cambias tu forma de pensar?


Si sigues pensando lo de siempre, es lógico que te pase lo de siempre. Eso seguro que lo has oído mil veces, pero...¿por qué?.

Simple, porque cuando arropas en tu mente una y otra vez los mismos pensamientos, estás haciendo que todo el proceso del que hemos hablado antes, se convierta en algo automático y se genere casi de forma inconsciente.

Es decir, estarás convirtiendo tu forma de pensar automática en un estado de ser también automático.

¿Te imaginas la repercusión que tendría en tí caer en una depresión crónica o un estado de infelicidad, miedo, tristeza o negatividad para toda la vida?

¿Te imaginas lo difícil que te resultaría salir de ese estado de ser automático y repetitivo sin que apenas pudieras hacer nada para remediarlo?

Se necesitan varias cosas para romper este ciclo de estado de ser automático que has generado al tener una y otra vez los mismos pensamientos:


  • Conciencia y mucho esfuerzo
  • Salir de nuestra zona de confort y romper nuestra rutina y hábitos normales
  • Aprender a ver la vida desde un punto objetivo y externo, en modo "espectador".
  • Aprender a observar lo que pensamos sin intentar darles respuesta a esos pensamientos para que no fabriquen los químicos necesarios que hagan sentir a nuestro cuerpo la emoción correspondiente a ese pensamiento.

Pero para hacer todo esto, necesitarás conocimientos sobre cómo hacerlo y eso es lo verdaderamente difícil.

Porque si no te propones realmente este cambio, nunca conseguirás cambiar buscando soluciones por otra vía (ya sea material o emocional).

Por mucho que cambies lo que te rodea, eso no te servirá de nada, si sigues albergando en tu mente los mismos pensamientos y generadores de químicos de siempre, aquellos que hacen que tu cuerpo se sienta de una forma determinada.

¿Te gustaría aprender a controlar tus pensamientos y hacer que se genere en tí un programa mental acorde a como realmente te gustaría sentirte?

Todo tiene su técnica y su forma correcta de hacer las cosas, tan sólo queda que tú quieras hacerlo.

Si no quieres cambiar, es cosa tuya, pero luego no podrás quejarte de que te sientes de una forma u otra.

La solución está al alcance de tu mano. No tendrás que ir lejos, ni invertir grandes cantidades de energía o tiempo en encontrar una solución que te ayude a controlar lo que piensas.

Esa solución está dentro de tí.

Porque cuando descubres la forma de hacerlo, te verás con la capacidad de dominar tus pensamientos, de crear los que tú realmente quieres tener para que generen las sustancias correspondientes que hagan sentir a tu cuerpo como tú lo deseas.

Es la química de la felicidad y el bienestar. Científicamente demostrado.


7 de enero de 2017

¿Qué ocurre en tu mente cuando vives una experiencia cercana a la muerte?

Antonio Barragán
Hay personas que dicen haber vivido una experiencia cercana a la muerte. 

Una experiencia en la que han sentido que su vida acabaría en ese mismo instante.

Momentos críticos en los que suceden un cúmulo de sensaciones desconocidas que te hacen sentir cosas que nunca antes habías sentido y que sin lugar a dudas, pueden llegar a cambiarte la vida, si eres lo suficientemente inteligente como para entenderlas.



Estas personas, una vez superan ese momento, dicen haber cambiado radicalmente su estilo de vida y pensamientos.

¿Por qué? ¿Qué es lo que hace que todo pueda cambiar en un abrir y cerrar de ojos?

En este artículo vamos a hablar sobre cómo el vivir algún tipo de situación crítica en la que peligra tu vida, puede hacer que ésta cambie radicalmente y porqué.


Mi propia experiencia


Bueno, qué mejor ejemplo que el mío propio.

No es bueno que hablemos de algo sin haberlo representado en nuestra propia vida, ¿verdad?.

Pues si me conoces bien, sabrás que yo pasé por un momento en el que mi vida quedó colgada de un hilo muy delgado.

Con veintipocos años, me acosté una noche en mi cama como hacía todas las noches, después de haber tenido un duro día de trabajo (como era mi rutina).

Pero esa noche era especial, porque no me levanté en mi cama, sino en la cama de un hospital, atado de pies y manos, totalmente fuera de control, con convulsiones y con ocho personas entre médicos y enfermeros tratando de controlarme.

Sufrí un ataque epiléptico severo que casi acaba conmigo.

Yo padecí epilepsia parcial compleja desde que tenía 15 años y era consciente de mi problema, pero lo que no sabía era cuánto estaba empeorando mi enfermedad debido a la mala vida que llevaba.

Tenía un trabajo en el que el estrés era increíble. Apenas tenía tiempo para mi familia. Sólo pensaba en alcanzar los objetivos que mi empresa me pedía.

Los fines de semana apenas podía descansar debido a la cantidad de trabajo que me llevaba a casa.

No tenía tiempo para pensar en mí, en mi salud, en lo que quería hacer. Eso no era importante en aquellos momentos.

Y eso me trajo consecuencias. Un super ataque epiléptico que me dejó fuera de juego.

Al tercer día, cuando ya estaba más o menos consciente de mis propios actos, el médico me dijo que había tenido mucha suerte de salir bien de ese ataque, puesto que podía haberme quedado en el sitio de lo fuerte que había sido.

Recuerdo lo mal que me sentí cuando mi madre entró en la habitación a verme y pude ver que tenía la mano vendada. No quiso decirme qué le había pasado. Luego pude comprobar que había sido yo el que le hice daño sin querer, cuando ella trataba de sujetarme en el momento en el que estaba con esas convulsiones tan peligrosas.

Pero hubo un momento en esos días en los que estuve en el hospital, en el que pasó algo que supuso el punto de inflexión en mi vida.

Pude ver con toda claridad todo lo que había hecho con mi vida y cómo la estaba malgastando, para luego acabar en un hospital con infinidad de remordimientos por no vivir la vida que yo siempre quise.

Me preguntaba a mí mismo una y otra vez: "¿Qué habría pasado si hubiera fallecido ese día?".

Probablemente el mundo en el que vivo apenas se habría percatado de mi muerte.

La sociedad y mi entorno, habrían seguido adelante sin mi y se habrían buscado a otro que hiciera mi trabajo y supliera mis servicios y capacidades.

Entonces, ¿de qué sirvió la vida que había llevado hasta ahora?.

Prácticamente de nada.

¿Era realmente feliz o creía serlo?.

Vi pasar a modo de película todo lo bueno y lo malo que había hecho con mi vida.

Los momentos que me gustaban y que volvería a repetir (más bien pocos), y aquellos errores que había cometido (muchos) y que sin lugar a duda no repetiría nunca más.

De un día a otro, tuve claridad mental y supe lo que debía hacer.

¿Merece la pena vivir una vida que no es la que realmente quiero tener?

Absolutamente no.




Ese momento tan delicado en el hospital, me ayudó a ordenar mis pensamientos, a tener tiempo para mí y para saber cómo era mi vida.

Por primera vez, supe qué quería y qué no quería.

¿Por qué?

Porque pude comprobar por mí mismo lo valiosa que es la vida que estamos viviendo y lo importante que es no malgastarla en cosas vanas que en realidad no nos aportan nada.

Había varias cosas que saqué totalmente en claro y que formaron los pilares de lo que hoy es mi estilo de vida actual:


  • Tenía que tener valor para llevar una vida enfocado en cumplir mis sueños. Mis verdaderos sueños y no los de los demás.
  • Trabajar duro y sacrificar tu tiempo en pos del beneficio de otro, no es tan buena idea como muchos creen.
  • Las emociones lo son todo. Tenía que aprender el valor que supone expresar las emociones positivas y controlar las negativas, porque de ellas depende tu vida. Agradar a todo el mundo es imposible y supone un desgaste descomunal.
  • No importaban lo que piensen los demás sobre mí. Lo verdaderamente importante es lo que yo pienso de mí mismo. En vez de agradar a otros, tenía que enfocarme en agradarme a mí propio ser.
  • Ser feliz es posible. Tenía que dejar de pensar en cómo ser más feliz mejorando cosas de mi entorno y debía encontrar la manera de ser más feliz conmigo mismo. Esa felicidad interna cambiaría automáticamente todo lo que me rodea. Y así fue.

Por cierto, a día de hoy y desde hace ya varios años, la epilepsia desapareció totalmente de mi vida, a pesar de lo que los médicos me decían de que era algo que normalmente no se curaba. 

Otro día contaré cómo pude controlar mi problema, sin necesidad de más medicamentos ni cosas artificiales.

¿Por qué cambiamos cuando tenemos miedo a perder la vida?



Es como si no fuésemos conscientes de aquello que sentimos, de lo que hacemos, de lo que vivimos, de lo que nos rodea.

Llegamos a obviar el 95% de todo lo que nos ocurre en nuestro día a día.

¿Acaso te maravillas cuando te subes a tu auto todas las mañanas para ir al trabajo?

Pues deberías agradecer el que puedas hacerlo.

¿Por qué no lo haces?

Porque lo obvias y actúas de forma casi automática.

¿Cuándo te podrás maravillar de subirte un día a tu auto para ir a tu trabajo?

Cuando sufras un accidente grave en el que el médico te diga que puedes quedarte paralítico y no volver a andar nunca más.

Si el médico se equivoca y llegas a superar ese fatídico momento, la próxima vez que te subas a tu auto para ir a trabajar, amarás cada paso que das, cada minuto que conduces y cada instante que pasa de tu casa al trabajo.

¿Por qué?

Porque tu mente despierta de repente ante las situaciones como esa y rompe el piloto automático que llevamos activado.

Es como si volvieras a reconectar con tu mundo y a apreciar cosas que antes no lo podías hacer.

Es por ello que saber cambiar nuestro programa mental para cambiar de vida, es vital y tiene tanta importancia.

Pero la gente, por desgracia, tiene que llegar a momentos extremos para que puedan apreciar ciertas acciones que viven en su día a día.

¿Sabes cuándo apreciarás el poder comer todos los días un plato caliente de comida?

Cuando estés en medio del desierto y te pases varios días sin probar bocado.

¿Sabes cuándo apreciarás el poder caminar?

Cuando te rompas un pie o sufras un accidente que te mantenga sentado durante varios meses sin poder moverte.

¿Y sabes cuándo empiezas a apreciar tu vida?

Cuando sufres alguna acción que la pone en peligro y realmente ves ante tí que ya no vivirás más para contarlo.

Curioso, ¿verdad?.

¿Y por qué no recrear todo esto en nuestra mente sin la necesidad de vivir esa experiencia cercana a la muerte?


Eso sería genial.

Que pudieras ver pasar delante de tí a modo película, toda tu vida.

Ver cómo te comportas, lo que haces bien, lo que haces mal, lo que sientes y lo que realmente te gustaría sentir.

En esos momentos es cuando tu mente empieza a pedirte cosas que puede que no hayas hecho y que te gustaría hacer.

Es como si tu cerebro despertara del letargo y empezara a reclamarte el porqué no has hecho esto o aquello.

¿Y qué puedes hacer tú?

Hacer lo que te pide.

¿Por qué?

Porque es tu mente la que te estará guiando hacia el camino que realmente te gustaría seguir.

Sería como una aparición que te dice: "Antonio, no sigas por ese camino, porque en realidad lo que te gustaría hacer es esto".

Pero claro, tu cuerpo empezará a mandarte señales de alarma, ya que esos pensamientos de vivir la vida que realmente te gustaría, chocan con la vida que estás llevando ahora.

Y eso asusta a tu cuerpo, el cuál transmite ese miedo a tu mente, la cuál actúa en consecuencia y te hace dudar.

Y ante esa duda, te echas atrás y vuelves a la esclavitud de la que vienes.

Ahora bien, cuando temes perder tu vida, ya no hay nada que te ate, es decir, no se produce ningún miedo ya que tu mente lo asocia como si no hubiera un mañana.

Ya no podrás volver la rutina de siempre, porque ella no existe si pierdes tu vida.

Eso deja a tu mente totalmente limpia de influencias materiales para que te haga ver y sentir cómo sería la vida de tus sueños.

¿Porqué no aprendemos a mantener nuestra mente limpia sin la necesidad de poner en peligro nuestra vida?

¿Acaso creías que eso era imposible?

Pues déjame que te diga que es totalmente real.

Puedes reordenar tus pensamientos, tus emociones y tu mente en general, para hacerla con un programa mental totalmente distinto.

Un programa mental que produzca emociones deseadas y que plasme todo ello en una realidad acorde a lo que tú quieres.

Puedes cambiar tu vida si así te lo propones, sin la necesidad de vivir ninguna experiencia cercana a la muerte.

Pero para que todo esto sea posible, hay un requisito fundamental, y es el que tú así realmente lo quieras.

¿Quieres cambiar tu vida y reordenar tu mente, tus pensamientos y tus emociones para que creen una realidad conforme a tus sueños?


Suena bien, ¿verdad?

Pues si lo pones en práctica, te sonará mucho mejor.

4 de enero de 2017

No esperes nada de nadie para ser feliz

Antonio Barragán
Hay una manía demasiado ultimamente que se repite mucho y es eso de decir que hay que dar en la misma proporción en la que se recibe.

Es decir, si la otra persona te aporta mucho bueno, tú también tienes que darle mucho bueno.

Si esa persona no te aporta nada, tú tampoco tienes porqué esforzarte en darle nada.



¿Es lógica esta forma de pensar y actuar?

Para algunos puede que sí, pero para mí no.

¿Por qué?

Ahora te lo explico.


¿Dependencia de tu entorno?


Este tipo de conceptos se suelen aplicar sobre todo a las relaciones de pareja.

Cuando es uno el que prácticamente lo da todo mientras que la otra parte apenas pone nada.

O eso puedes llegar a pensar tú, ¿no crees?.

En el post que publiqué sobre la importancia de ser detallistas en las parejas, aparecen muchísimos comentarios en los que la gente se "queja" de que ellos son detallistas con en su relación sentimental, mientras que su pareja no, y eso les molesta o les duele.

¿Por qué te debería molestar lo que hagan los demás?

Normalmente porque necesitas y dependes de lo que te rodea para sentirte bien contigo mismo.

En otras palabras, tu entorno es el que sustenta tu estado emocional en parte o en todo.

¿Y eso es malo?

Lo que puedo asegurarte es que bueno no es, porque si tu entorno pasa por un estado de crisis, tú también pasarás por ese mismo estado.

Si tu entorno te da cosas malas, tú también tienes que recibirlas y meterlas en tu vida.

Si tu entorno no te da nada, no recibirás nada.

¿No te parece algo poco inteligente el depender de todos para ser feliz?

Pues así suele pasar cuando damos algo a los demás y no recibimos en la misma proporción en la que damos.

Nos sentimos mal.

¿Por qué?

Porque eso que damos, es ficticio y está condicionado a recibir una respuesta de la otra parte.

Es como si diésemos un regalo a alguien con la intención de que esa persona nos haga a nosotros otro regalo.

¿Qué sucede entonces?

Que ese acto que has hecho, el de regalar, pierde su esencia y se vuelve una acción hipócrita.

Porque lo haces no con su verdadera intención, sino con otra mucho más materialista.

Si aplicamos esta situación a nuestro estado emocional, sucede exactamente igual.

Damos amor esperando recibir también ese amor. Y si puede ser multiplicado por dos pues mejor que mejor.

Es entonces cuando el amor se convierte en moneda de cambio.

Qué bonito ¿verdad?.


La mala interpretación de no esperar nada de nadie


Luego está el lado radical.

Esas personas que no esperan recibir nada de nadie para no sentirse mal.

Son aquellos que dan por hecho que como no van a recibir nada de la otra persona, pues simplemente nunca dan nada.

Como sé que tú no me vas a dar, yo no te doy.




Aunque te parezca distinto, es una versión de la anterior situación, pero en este caso tratando de protegerte de esa "no respuesta".

¿Y cómo te proteges de ella?

Simplemente no abriéndote a nadie ni dando más de la cuenta.

¿Y eso es bueno?

Es igual de perjudicial que lo que hemos hablado antes.

Pues aunque creas que no, sigues influenciado por tu entorno para sentirte bien y feliz contigo mismo.

Tienes miedo a no recibir nada y esa es la razón que influye en que no des nada.

Puede que tú quieras dar algo, pero ese miedo te dice que si lo haces, probablemente no recibirás en la misma proporción.


¿Y qué sucede si no recibo en la misma proporción que doy?


Absolutamente nada.

No te va a pasar nada si alguien no te quiere dar algo.

De hecho tú no tienes porqué depender de lo que te den los demás para ser feliz, porque eso puedes conseguirlo por tí mismo. Mira este video y descubrirás quien es el más importante en todo esto que estamos hablando:



No es justo que esperes cosas de los demás cuando tú mismo no eres capaz de dártelas por tí mismo.

¿Quieres amor de tu pareja cuando tú no tienes bastante con lo mucho que te amas a tí mismo?

Probablemente el amor que sientes por tí sea tan pequeño que necesites que otro lo aumente con su aportación.

Te vuelvo a repetir que no es justo.


¿Por qué le das a los demás y no a tí mismo?


Esa es una buena pregunta.

Parece que empecemos a hacer las cosas siempre al contrario.

Yo siempre he pensado que una vida entregada a los demás es la mejor vida que puedes vivir.

Lo que sucede es que nunca podrás llevar esa vida si no has sido capaz de llenar tu estado interior con antelación.

¿Qué significa eso?

Pues que puedes desbordar amor hacia los demás si ya has aprendido a dártelo a tí mismo primero.

Y con esto no quiero decir que actúes y pienses de forma egoísta, simplemente que necesitas aprender a no depender de tu entorno y a proporcionarte tú mismo aquello que necesitas para ser feliz.

Entonces, ¿porqué no empezamos a autosatisfacernos y después nos ponemos en la labor de satisfacer a los demás?.

La respuesta es muy sencilla.

No hay nada más incómodo para el ser humano que adentrarse en las profundidades de su ser.


Somos desconocidos ante nosotros mismos.

Nos damos miedo. Nos da pánico entrar en nuestro interior y ver quien somos realmente, la vida que vivimos y cómo podemos mejorarla.


Nos aterroriza nuestro propio "yo".

Y eso hace que prefiramos sentirnos bien con nosotros mismos, haciendo cosas por los demás.

Pero claro, esas cosas que haces por los demás, de forma inconsciente tu mente te pide su recompensa.

Y si no la obtienes, te sientes mal.

Te sientes mal porque eso que esperas recibir de la otra parte, escasea dentro de tí.

¿Y por qué escasea?

Porque no eres capaz de dártelo tú mismo.


¿Y qué hago?


Depender en exceso de lo que te aporta tu entorno no es bueno, aunque creas que lo necesitas.

Pero para auto abastecerse emocionalmente, es necesario práctica y desarrollar una Inteligencia Emocional acorde a nuestras exigencias.

También necesitas trabajar en el autoconocimiento y aprender una serie de pasos que te ayudarán a saber quien eres realmente, qué necesitas y cómo puedes dártelo.

Tenemos que pasar del estado de "buscar la felicidad en nuestro entorno", a "buscar la felicidad en nuestro interior".

¿Y qué pasa si no encuentro felicidad en mi interior por mucho que busque?

Pues simplemente la creas tú mismo.

¿Acaso no sabías que puedes crear tu propia realidad de las cosas y también tu propio estado de ánimo independientemente de lo que te suceda en tu mundo?

Porque en realidad, no existen los problemas, sino la forma en que los afrontas.

Y ese cambio de actitud es fundamental si quieres dejar de depender de los demás para ser feliz.



  • Céntrate en la emoción que quieres crear en tu interior y que normalmente sueles buscar en los demás para que te la aporten.
  • Reconócela y acepta que eres incapaz de crear esa emoción por tí mismo.
  • Asocia esa emoción con los pensamientos que te provoca y hazte una imagen mental de esos pensamientos.
  • Una vez sepas qué te hace pensar esa emoción en particular, tienes que memorizar ese estado de ánimo en el que te encuentras (en tu mente) cuando estás bajo el efecto de esa emoción (por ejemplo, enamorado, feliz, etc...).
  • Una vez hayas memorizado cómo quieres sentirte, tan sólo tienes que repetirlo diariamente hasta que tu mente lo catalogue como un "hábito".

Suena genial que adquieras el hábito de ser feliz, o el hábito de estar enamorado o el hábito de ser optimista, etc....

Cuando adquieres un hábito, no necesitas que nada ni nadie interfiera en esa forma de sentirte.

Ni tampoco buscarás soluciones en tu entorno, cuando tú mismo te has demostrado que puedes plasmar lo que necesitas día a día y por tí mismo.


La herramienta perfecta para el autoconocimiento y la autosuficiencia emocional


¿Sabes cuál es?

La meditación.

Pero no la meditación como algo holístico y espiritual, sino más bien como algo práctico y efectivo que te ayudará a poner en orden tu mente y adentrarte en lo más profundo de tu ser.


Pues vuelvo a repetirte la importancia de hacer de esta herramienta, el pan nuestro de cada día, si es que quieres realmente aprender a crear tus propios estados emocionales sin necesidad de buscarlos en tu entorno ni depender de nadie que te los proporcione.

Al principio puedes sentirte perdido si tratas de hacer todo esto por tu cuenta, puesto que no sabes exactamente qué hacer ni por dónde empezar.

Eso hace que inconscientemente sientas miedo y tu mente te siga diciendo que es una pérdida de tiempo esforzarte en crear algo cuando puedes pedírselo a los que te rodean.

Pero créeme cuando te digo que no hay nada más maravilloso que ser feliz sin necesidad de que nadie te aporte esa felicidad.

Estar bien contigo mismo independientemente de lo que te suceda a tu alrededor.

Controlar tu estado de ánimo y sentirte como tú quieres sentirte, sin importarte los problemas por los que puedas estar pasando.

Y lo mejor de todo es que puedes conseguir todo esto por tí mismo, porque la meditación te enseña que tú eres el más indicado para darte lo que necesitas, aunque al principio creas que no es posible.

A mí me pasaba igual cuando empecé a meditar y poco a poco descubrí que pude conseguir cosas que antes resultaban inimaginables para mi forma de pensar.


Una gran ayuda


No quiero que te pierdas en este intento de autoabastecerse emocionalmente y dejar de depender de los demás para conseguir lo que quieres.

Muchas personas intentan ser autosuficientes en cuanto a emociones se refiere, pero al cabo del tiempo acaban tirando la toalla, ya sea porque no han empezado a hacer las cosas bien, o porque el desconocimiento de no saber cómo hacerlas.

¿Realmente quieres saber cómo conseguir sentirte como desees sin buscar ese sentimiento en los demás?

¿Quieres aprender a no depender ni esperar que los demás te aporten lo que tú perfectamente puedes darte a tí mismo?

¿Quieres saber cómo crear tus propias emociones y dejar de tener de una vez por todas, esa dependencia emocional que te hace estar atado a alguien o a algo?

¿Paso a paso? ¿Todo perfectamente detallado? ¿Sabiendo en todo momento qué paso dar y porqué? ¿Descubriendo cada momento una faceta de tí mismo que no sabías que podías alcanzar?

Aquí te doy la solución y la herramienta de la que te estaba hablando:



Ahora sólo te queda a tí el querer ponerla en práctica.

Puedes ser feliz sin necesidad de que nadie te de esa felicidad.

Puedes sentirte como desees sin que nadie te aporte nada.

Puedes crear tu propio estado emocional sin que tu entorno y el mundo que te rodea interfiera en ello ni aporte absolutamente nada.

Porque todo lo que necesitas está dentro de tí, y ahora tan sólo tienes que saber cómo utilizarlo correctamente.

27 de diciembre de 2016

Vamos a contar mentiras, tra la la...(y a sentirlas, que es peor)

Antonio Barragán
Bueno, quizás no sea el título más apropiado para este artículo, y más en estas fechas, pero sin embargo es lo que suelo sentir en mi interior cuando llegan estas fiestas navideñas.

¿Qué tienen que ver las mentiras en Navidad?

Pues es la fecha en la que más hipócrita suele ser el ser humano.




Personas que se pasan 364 días amargadas, frustradas, agobiadas, esclavizadas y todos los "adas" posibles, para que luego llegue un día en especial (pongamos el 25 de Diciembre) y todo el mundo está feliz, saltando, bailando, comiendo y festejando la gran felicidad.

¿Es normal?

Pues no.

¿A qué se debe?

Pues a que en el fondo de nuestro corazón somos unos hipócritas.

O la frustración, la amargura y la tristeza es mentira, o lo es la celebración.


Pues una de dos.

O todo ese tiempo que has estado amargado y odiando la vida, ha sido una mentira o esa mentira la usas precisamente en esta época de fiestas para creer que eres feliz.

Porque no es posible que experimentes ambos estados de ánimo al mismo tiempo.

¿Cómo es posible que lleves un año entero con la cara que te llega al suelo y que de repente, en un día supuestamente especial, te sientas como unas castañuelas?

Porque uno de esos dos estados de ánimo es falso.

Lo creas o no, pero así es.

Porque si te esfuerzas el día 25 de Diciembre en disfrutar, ¿porqué no lo haces el resto del año?.

¿Qué tiene de especial ese día que transforma tu vida?

De especial no tiene nada, lo único que hay de especial es que tus emociones sean tan volubles.

¿Volubles?

Pues sí, que lo mismo están arriba que abajo, que en el centro que adentro.

Y como no sabes controlarlas, o son tan superficiales que ni les prestas la atención que se merecen, pues puedes pasar de la amargura a la felicidad en cuestión de horas.

Un amargado crónico, no tiene capacidad para ser feliz un día en especial.





Lo único que hace es fingir esa felicidad con la ayuda de su entorno, para en el fondo de su corazón seguir sintiéndose un amargado.

Una vía de escape y de periodo de paréntesis en el que poder disfrutar un poco de las maravillas de nuestra vida.

Luego, llega el día 26 de Diciembre ¿y qué sucede?.

Vuelta a la rutina y a la amargura.

¿En qué hemos sido unos hipócritas?

Pues decídelo tú en función de lo que sientas que eres y si realmente has sentido esa felicidad en estas fechas o te la has inventado para salir de tu rutina de amargura.


Aprendiendo a festejar cada día del año


¿Por qué no podemos festejar el día 26, 27, 28....?

¿Por qué no nos sentimos igual en cada día del mes independientemente de qué mes sea?

Porque vivimos dos tipos de vida, la que tenemos y la que realmente nos gustaría tener.

Por tanto, la que tenemos, en cierta medida la gente la entiende como una especie de obligación.

Y la que nos gustaría tener, se suele entender como una especie de sueño inalcanzable.

Y es entonces cuando usamos estos días especiales para desconectar de nuestra "vida obligatoria", para acercarnos un poco más a la vida que nos gustaría tener.

Pero luego, por desgracia, todo vuelve a la misma mediocridad.

A la misma rutina, esclavitud y falta de felicidad.

¿Por qué no aprendemos a festejar cada día de nuestras vidas?

Porque no la apreciamos y obviamos cosas que no deberíamos.

¿Acaso crees que la gente se va a preocupar de cosas tan insignificantes como "ser feliz"?

¡¡Qué va!!!, las personas de hoy están demasiada ocupadas con su trabajo y sus obligaciones como para preocuparse de eso.

¿Y sabes cuando se aprecia todo esto?

Cuando lo pierdes todo.

Entonces es cuando realmente empiezas a apreciar lo bueno y maravilloso de cada día que pasa.


Somos unos privilegiados


Pues sí.

Estamos viviendo en una época en la que deberíamos considerarnos unos privilegiados.

Todo lo que tenemos, lo que podemos llegar a tener y todas las maravillas que abundan a nuestro alrededor, merecen la pena detenernos para disfrutarlas.

Pero claro, la gente de hoy no tiene tiempo para esas "chorradas".

Y para eso están las enfermedades graves, para hacerles ver a la gente todo lo que se han perdido y de los privilegios de los que han podido disfrutar y no lo han hecho.

Recuerdo cuando me rompí dos dedos del pie izquierdo hace poco.

Estuve casi un mes con dolores, y con todas las molestias que me suponía al intentar caminar, dormir bien, agacharme, etc...

Cuando te pasas un tiempo con limitaciones básicas, es cuando descubres la suerte que tienes de tener una vida normal y sana.

Es maravilloso poder andar sin sufrir dolores y molestias, y ahora he aprendido a saborear y disfrutar de ese placer.

¿Seguro que tú no te lo has planteado nunca, verdad?

Porque lo obvias, y subestimas.

Pero ya se encargará la vida de que lo aprecies cuando no puedas andar bien, ya sea por la vejez, por problemas como el que yo tuve o por cualquier otro motivo.

¿Es necesario sufrir para darnos cuenta de todas las maravillas de las que disponemos a nuestro alrededor?

No.

Es necesario que aprendamos a desarrollar nuestra Inteligencia Emocional y hagamos de ella la base de nuestro desarrollo personal.

Estas fiestas tan bonitas por las que estamos pasando, en las que tenemos la oportunidad de hablar con amigos, familiares y estar junto a ellos, deberían convertirse en fiestas diarias.

Cada día que pasa deberíamos hacer lo mismo que hacemos en Navidad.

Sentirnos igual y hacer de esa felicidad, el pan nuestro de cada día y no el mayor engaño hacia nuestro propio ser.

¿Se puede ser feliz cada día?

Pues claro que sí.

¿Se puede uno sentir como en Navidad, todos los días del año?

Por supuesto.

¿Qué necesitas?

Cambiar tu programa mental y salir de la vida en piloto automático que estás llevando ahora mismo.

Aprender a controlar tus emociones y hacer de ellas el pilar de tu día a día y de tu estado de ánimo.

Aprender a ser feliz independientemente de lo que tu entorno quiera hacerte ver.

Porque no importa lo que pase, lo que realmente importa es el enfoque que tú le quieras dar.

Y si quieres sentirte como en Navidad, todos los días de año, así será.

13 de diciembre de 2016

Emociones negativas al desnudo. Gestión Emocional

Antonio Barragán
Una emoción negativa, ¡¡uy, qué miedo!!.

Tener emociones negativas en nuestra vida, es algo totalmente normal.

Hacer de ellas nuestra guía, ya no lo es tanto.

Sucumbir ante ellas, es algo inconcebible y demuestra nuestra falta de Inteligencia Emocional.






Y todo porqué...por nuestra ignorancia.

La mayoría de las personas no saben qué es una emoción en sí y cómo actúa en nosotros.

No son conscientes del poder que ejercen en nuestra mente y de que si no las controlas pueden arruinarte la vida.

De hecho, todo, absolutamente todo depende de nuestras emociones (sobre todo de las negativas) y de la capacidad para gestionarlas.

Seguro que ahora estás pensando en algo en lo que nuestra capacidad emocional no influya para nada.

¿A que sí?

Pues mientras tú piensas, (que tendrás para rato), voy a explicarte en este post qué es una emoción negativa y cómo actúa en nosotros.

Vamos a poner las cartas sobre la mesa y a desnudar por completo nuestra escasa y poco utilizada Inteligencia Emocional.


¿Qué es una emoción negativa y cómo funciona?


Bueno, pues como en Barrio Sésamo, voy a tratar de explicar este tema de forma que te sea lo más sencillo posible.

Y lo mejor es con ejemplos.

Estás tranquilamente en tu trabajo y de repente te llama el jefe por teléfono y te dice: "Juan, ven ahora mismo a mi despacho, tenemos que hablar de un asunto muy importante".

Eso que ha ocurrido, vamos a llamarlo "acción".

Es algo que ocurre en tu entorno, en tu día a día y que te obliga a reaccionar.

En ese momento sientes algo raro en tu interior. El estómago se te revuelve y de alguna forma u otra esa acción ha conseguido que te sientas mal.

Te levantas de tu silla y vas a la oficina de tu jefe. Llamas a la puerta y escuchas una voz que te dice: "Adelante".

Te sientas delante de tu jefe en unas condiciones distintas a las que te encontrabas antes de que te llamara.

¿Por qué?

Porque esa "acción" ha generado una reacción en forma de emoción.

Eso que has sentido cuando escuchaste las palabras de tu jefe, fue directo a tu mente y generó su emoción correspondiente.

¿De qué depende que esa emoción sea negativa o positiva?

De tu pasado y del programa mental que lleves ahora mismo en tu cabeza.

¿Y eso qué quiere decir?

Pues que si has estado engañando a tu empresa, por ejemplo, pues esas palabras crean una emoción negativa ya que se ven influenciadas por lo que sabes o por lo que has hecho.

Si por ejemplo has presenciado cómo tu jefe ha despedido a varios empleados en los últimos meses por recorte de personal, pues igualmente eso condicionará tu mente y hará que también genere una emoción negativa.

Toda acción genera una emoción.





Y esa emoción depende del programa mental que llevemos insertado en nuestra mente y de la vida que hemos estado viviendo gracias a él.

De hecho, ese programa mental ha sido creado por antiguas emociones que surgieron por primera vez en nuestra vida y que ahora están ahí esperando a recibir una información similar para volver a generarse de nuevo.

Te sientas en el despacho de tu jefe y te dice: "Juan, siento decirte que tenemos que prescindir de tus servicios. Estamos recortando personal y no tengo más remedio que despedirte".

¿Qué sucede ahora?

Pues igualmente, esa acción (las palabras de despido), vuelven a generar otra nueva emoción, pero esta vez ya no de miedo, sino de rabia, ira, enfado o lo que pueda ser que se siente en ese momento.

Pero claro, tú no puedes hacer nada al respecto y te vas del despacho comiéndote esa rabia que tienes por dentro.

Sales del despacho de tu jefe y tu mente vuelve a generar nuevas emociones secundarias, provocadas por la principal.

Esas emociones pueden ser la tristeza, el agobio, la frustración, etc...

Cuando empiezas a sentirte triste y agobiado, tu cuerpo empieza a sentirse mal y eso hace que tu realidad cambie.

Toda acción genera una emoción principal, que causa un cambio en tu cuerpo y en tu estado de ánimo. Ese cambio genera a su vez emociones secundarias que vuelven a generar pequeños cambios en tu cuerpo.

Todo esto enfocado en la emoción principal, con lo que si ésta es negativa, todo a tu alrededor se volverá negativo.


Controlando una emoción negativa



Pues ahora viene lo que a todo el mundo le parece lo más difícil, controlar esa emoción negativa.

Antes de nada, una pequeña aclaración, y volvemos a lo de Barrio Sésamo....las emociones negativas como por ejemplo el miedo y demás, ¡¡ NO SE INTENTAN SUPERAR!!, ni vencer, ni destruir, ni luchar contra ellas.

Seguro que has oído "tienes que vencer tus miedos", "tienes que ser más fuerte que ellos", etc...

Tonterías sin sentido.

El miedo, al igual que muchas otras emociones, son indicadores muy fiables que nos tratan de dar información sobre algo que nos está sucediendo.

¿Qué sucede? Pues que debido a nuestro deficiente programa mental que hemos adquirido desde pequeños, esa información se tergiversa, se obvia e incluso se generaliza.

Pero eso lo hacemos nosotros. Las emociones en sí cumplen su papel y lo hacen muy bien.

El problema somos nosotros, que no sabemos controlar esa emoción y darle su lugar y su ámbito de actuación correspondiente sin que se pase de la raya.

Ese problema nos hace entrar en un círculo vicioso controlado por sentimientos y emociones que nos conducen a una meta que puede no ser la que nosotros queremos.

Una vez aclarado esto, vamos al grano:

1º- Identifica de qué emoción se trata.


Obvio, ¿no crees?

¿Cómo vas a intentar controlar algo que ni tan siquiera sabes cómo se llama y la forma que tiene?

Es imprescindible que identifiques de qué emoción se trata y que la anotes en un papel.

También es importante centrarte en una sola emoción en el caso de tener varias que queramos controlar.

Primero una y después otra, pero trata de hacerlo paso a paso.

2º- Acepta esa emoción.


Este paso ya es algo más complicado para la mayoría.

Tienes que aceptar lo que esa emoción te está haciendo sentir.

Si eres un miedoso, eres un miedoso y punto.

No puedes dejar de aceptar tu realidad y basarte en cosas que no existen para tratar de superar ese aspecto miedoso tuyo.

Es necesario que pongas sobre la mesa aquello que quieres controlar, totalmente al desnudo, sin tapujos, sin esconder nada, sin temor a reproches, juicios, burla, castigo, etc...

Nadie te va a decir nada por aceptar tu condición, porque nadie te está mirando.

El único con el que tienes que sincerarte y aceptar lo que te está pasando es contigo mismo.

Y si no haces eso, mejor da media vuelta y vete por donde has venido, porque no encontrarás soluciones prácticas y al final esa emoción seguirá controlándote como hasta ahora.


3º- Libera y entrega esa emoción.


Ya sabes qué tipo de emoción te está jodiendo controlando.

También has aceptado de forma humilde y sincera que eres una persona que se deja llevar por esa emoción negativa y que te cuesta mucho controlarla.

Ahora tienes que pensar que coges esa emoción, la metes en una carta y la echas en el buzón de correos.

Es un pensamiento simbólico que te ayuda a que tu mente entienda el acto de liberarte de algo que no quieres tener en ti.

"A partir de hoy, no pienso ser más la víctima de esta emoción negativa".

"Y como no puedo vencerla, simplemente la aparto de mi mente"

Bueno, parece sencillo, pero seguro que te preguntarás ¿y cómo hago eso?.

Tranquilo, eso viene en el siguiente punto, pero lo que quiero que hagas ahora es que te mentalices ¡¡NO DE LUCHAR CONTRA TUS EMOCIONES!!, sino de desprenderte de ellas en el caso que te estén perjudicando.


4º- Analiza y recuerda quien eres bajo el efecto de esa emoción


Imagina que vamos al cine a ver una película.

En esa peli, hay un protagonista que te gusta mucho, ¿sabes quien es?

Tú.

Si, si....como lo oyes. Tú eres ese protagonista, porque la peli que veremos es precisamente una recopilación de lo que ha sido tu vida bajo el efecto de esa emoción negativa.

Siéntate en un lugar cómodo y tranquilo, cierra los ojos y piensa en tu propio "yo" bajo el efecto de esa emoción.

Y ahora responde a varias preguntas:

¿Cómo te ves a tí mismo bajo ese efecto?

¿Qué sientes?

¿Qué impresión tienes de tí?

¿Te gusta?

¿Te provoca algún tipo de sentimiento secundario el verte a tí mismo bajo el control de esa estúpida emoción?

¿Qué te dirías a tí mismo en ese preciso momento?


¡¡Perfecto!!.

Sin darte cuenta te encuentras ahora en un punto en el que probablemente sabes qué es lo que sientes y qué tipo de emoción te controla, lo has aceptado con humildad y también te has planteado el objetivo de entregarla y liberarte de ella.

Y ahora acabas de verte a tí mismo actuando bajo el efecto de esa emoción.

¿Sabes porqué es importante este paso?

Porque te hace ver las cosas desde una perspectiva externa y sin que influyan tus propios programas mentales.

Es decir, has tenido una observación objetiva sobre algo y es ahora cuando puedes distinguir con claridad lo que eres y lo que no te gustaría ser, por lo que puedes definir mejor en qué clase de persona te gustaría convertirte.

En otras palabras, estos pasos te ayudan a definir con claridad lo que no quieres ser y lo que te gustaría ser.


5º- ¡¡¡Stop!!!


Pues el último paso es el más sencillo, porque lo único que requiere es un acto físico.

¿Sabes lo que has conseguido hasta ahora sin que apenas te des cuenta?

Saltarte tu programa mental que te hacía actuar y sentir en piloto automático y poner en el punto de mira una emoción que te gustaría controlar.

Precisamente el gran problema que tenemos con el tema de las emociones es que no podemos controlarlas porque nuestro programa mental las ejecuta de forma casi automática.

¿Por qué?

Porque llevamos muchos años experimentando las mismas cosas, que activan los mismos circuitos neuronales, que a su vez provocan las mismas emociones una y otra vez.

Y nuestra mente se acostumbra a eso y cada vez lo hace más y más rápido.



Llega un momento en el que se produce una acción y casi de forma instantánea la persona siente esa emoción, cada vez más rápido.

Llegará el momento en el que una persona entre en depresión de un día a otro, debido a la rapidez con la que nos dejamos llevar por nuestro programa mental.

Es la consecuencia de no trabajar y desarrollar nuestra autoconciencia y observación de nosotros mismos.

Ahora, en este paso lo único que tienes que hacer es parar de golpe justo en el momento en el que identifiques que esa emoción está actuando en tí.

Ya lo tienes mucho más fácil porque precisamente para eso han sido los pasos anteriores (¿seguro que has llegado a pensar que eran tonterías, a que sí?).

Cuando practicas diariamente estos pasos, llega el momento en el que tu mente está mucho más despierta, porque ya no se deja llevar tan fácilmente por el programa mental que siempre has tenido.

Ahora tu mente es más analítica y sabe lo que quiere y lo que no, al respecto de esa emoción.

Por tanto, justo ante el primer indicio de que esa emoción negativa está actuando en tí, tienes que decir en voz alta ¡¡STOP!!.

Decirlo en voz alta es necesario porque por norma general y al no tener nuestra inteligencia emocional tan desarrollada, la mente suele mostrarle mucho más respeto a algo físico que a algo mental.

Qué ironía, ¿verdad?.

Pues así es.

Tenemos una mente tan pobre que le da autoridad a lo que ocurre en nuestra realidad física, sin comprender que esa realidad la ha creado precisamente ella.

Dices ¡¡STOP!!, te calmas, te centras, recuerdas cómo te veías bajo el efecto de esa emoción.

Recuerdas también que no quieres ser así.

Recuerdas también que decidiste entregar y desprenderte de esa forma de actuar tuya.

Recuerdas también que quieres ser alguien distinto y que se comporte de forma distinto.

Esos breves segundos en los que dices Stop, son suficientes para parar nuevamente el proceso mental automático que estaba a punto de encadenarse.

La vida tan rápida que te han vendido desde pequeño, parece que empieza a frenarse y a analizarse cada momento.

Es como si te entraran ganas de pegarle un puñetazo a alguien y de repente te paras y lo piensas mejor.

Pues igual, pero con todo tipo de emoción negativa que quieras controlar.

Rompes tu pensamiento automático y empiezas a controlar.


No te preocupes, porque si practicas esto de forma asidua, llegarás a convertirte en un verdadero controlador de tus propias emociones.

Desarrollar nuestra Inteligencia emocional es tan importante que puede hacerte cambiar la vida que estás llevando para crear la que siempre has deseado tener.