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27 de abril de 2017

Depende de cómo hayan sido tus padres, así será tu Inteligencia Emocional

Me habrás oído decir muchísimas veces que nuestra forma de ser depende del desarrollo de nuestra Inteligencia Emocional, y que esta se basa en aquellas creencias que nos han inculcado desde pequeños.



En otras palabras, eres una persona Emocionalmente Inteligente si tus padres te educaron correctamente en ese aspecto.

De hecho, tu educación es la base de lo que eres, de lo que sientes y de cómo será tu futuro.

No hay más misterios.

Existen padres que ignoran la importancia de la educación emocional que tienen que brindarle a sus hijos y padres que centran todos sus esfuerzos en este tema.

Una educación deficiente


Pues es precisamente de lo que gozamos hoy en día.

Y no solo a nivel escolar, sino a nivel familiar.

El núcleo familiar se convierte en la fábrica de lo que será ese niño cuando crezca.

Y todavía hay padres que no quieren ver esta situación y la importancia que tiene.

Pero bueno, no podemos pedirle a alguien que no se conoce a si mismo que encima de todo sepa educar a su hijo, ¿no crees?.

Me encantan las personas que intentan enseñar a sus hijos a no fumar, cuando ellos mismos no son capaces de dejar el tabaco.

Bueno, estaba siendo irónico, así que no me creas.

Existen varios tipos de padres en función de cómo ejercen esta "educación emocionalmente correcta" en sus hijos:


  • El verdadero entrenador emocional. 

Un padre que hace su función de tutor emocional y entra en el mundo interior del niño. Intenta explicarle lo que siente y el porqué lo siente y que todas las emociones que hay en su interior, son las que provocan que sucedan las cosas tal y como están sucediendo.

Enseña que su hijo no luche contra las emociones negativas, sino que las gestione y controle a fin de que no influyan en exceso en él.

Igualmente enseña que ser una persona Emocionalmente Inteligente, te hace prosperar en tu vida, tener éxito y alcanzar la felicidad con mayor facilidad.

Lamentablemente este tipo de padres escasean y no se ven tan a menudo.

No es fácil que un padre entre en el mundo de su hijo, lo escuche, enfoque la conversación que tiene con él en sus emociones y sentimientos y haga que el niño empiece a relacionarse correctamente con sus emociones.


  • El papá que no tiene tiempo para sus hijos

Uno de los que más abundan.

Están demasiado ocupados para "perder el tiempo" con las tonterías de sus hijos.

¿Y qué hacen para compensar esto?

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Sobornan a sus hijos con regalos a fin de comprar su felicidad y que no le molesten tanto.

Hay innumerables familias rotas por la falta de comunicación que existe entre padres e hijos y por la inexistencia de los lazos correctos que deberían existir.

El niño que crece bajo estas situaciones, se convierte en alguien pobre emocionalmente, débil ante los problemas, con secuelas interiores que le hacen "tener más dificultades" ante la vida.

Reducen su rendimiento, son menos productivos, presentas transtornos psicológicos, falta de autoestima, etc...


  • El que todo lo permite y se justifica con el amor

Pues también hay muchos.

Padres que permiten todo a sus hijos achacando el amor que sienten por ellos.

No controlan ni juzgan lo que el niño siente, piensa o interpreta de la vida, simplemente lo permiten y dejan pasar.

No es suficiente con amar a nuestros hijos, sino que debemos aprender a darle otro tipo de valores y capacidades emocionales para que sean personas de éxito.

Pero claro, volvemos a lo de siempre: "¿Cómo puedes hacer con tus hijos lo que no eres capaz de hacer contigo mismo?"


Pasos básicos para que un niño desarrolle una Inteligencia Emocional poderosa:

  • Tienes que aprender a encarnar la figura de ese niño y a ponerte en su papel. No vale interpretar las cosas que le suceden según nuestro propio punto de vista ni porque así nos interese o no.
  • No lo juzgues. No dictes sentencia de lo que crees que es el niño por el simple hecho de que haya hecho algo. Pregunta lo que necesitas saber e intenta por todos los medios que el niño lo exprese. Escucha su respuesta y no olvides el paso anterior.
  • ¿Que el niño se siente mal, triste o depresivo? No pasa nada. No lo castigues por ello. ¿Acaso no sabes que la felicidad y la tristeza provienen de la misma raíz?.
  • Esfuérzate mejor en que trace una estrategia para controlar las emociones negativas que está sintiendo. Que no las ignore, sino que las trate, se relacione con ellas y busque una solución para imponerse.
  • No lleves al niño de la mano en todo lo que hace. Es necesario que explore por su cuenta y descubra cosas por si mismo, tanto si son buenas como malas.
  • No importa lo que el niño aprenda (tanto si es bueno como malo), nunca le regañes o castigues por ello. Vuelve al paso anterior y procede así.
  • No castigues al niño, ni mucho menos le pegues. El niño tiene que aprender el concepto del "no" y el del "si", de lo que está permitido y lo que no, de lo correcto y de lo incorrecto, pero consigue que aprenda estos conceptos de una forma lo menos brusca posible. No por ello tengas miedo de negarle cosas a tu hijo. 
  • Fuera la televisión. Un paso muy importante y que los padres tienen que aprender a ver su importancia. La televisión no es el papá o la mamá de ese niño, sino tú, así que no delegues en un aparato tus obligaciones.
  • Cuando el niño haga algo bien, dale su premio o halago correspondiente. Pero no le regales cosas sin motivo alguno y en exceso.
  • Haz que el niño tenga metas lo antes posible. Incentiva el que alcance esas metas y premia su esfuerzo. Tener un punto fijo donde llegar hace que ese niño tenga el camino en su vida más claro.
  • La meditación es una herramienta maravillosa para que los niños aprendan a ejercer este control sobre sus emociones y aprendan a analizar su día a día y desarrollen un autoconocimiento suficiente para afrontar sus problemas. Enséñale cuánto antes cómo funciona la mente y cómo puede controlarla.

Ya hay colegios en otros países que están poniendo como obligatorias materias como el desarrollo de nuestro programa emocional o la Autoestima y el Autoconocimiento.

Es hora que nuestro sistema educativo se adapte a lo nuevo y empiece a ver como "importante" ciertas cosas que hasta ahora habían pasado desapercibidas.

La Inteligencia Emocional es una capacidad que se convierte en la base de lo que la persona es y será en su futuro y que la colmará de recursos para afrontar diversos problemas y situaciones en su vida.

¿Por qué no aprendemos a desarrollarla? 


25 de abril de 2017

Cambiar tus hábitos emocionales para cambiar tu estilo de vida

Cambiar nuestros hábitos suele estar relacionado normalmente con cambiar aquello que hacemos en nuestro día a día.

Tenemos un estilo de vida y queremos tener otro distinto, pues no nos queda de otra que cambiar nuestros hábitos diarios.

Y claro está, como es normal, siempre buscamos soluciones donde no debemos (cómo nos gusta el masoquismo, ¿a que sí?).



Es decir, buscamos cambios materiales en nuestro día a día.

¿Con el fin de qué?

De que nuestro estilo de vida mejore o simplemente cambie.

Y en cierta medida no es que esté mal, sino que es como querer construir un castillo poniendo un ladrillo cada día. ¿Sabes cuánto tiempo invertirías en terminarlo?

Sin embargo, hay cosas que cuando las cambias, provocan un efecto en nuestra vida a nivel material.

¿Sabes de qué estoy hablando?

Exacto, de cambiar tus hábitos emocionales.


Habituados a sentir siempre lo mismo


Pues ese es el gran problema.

Nos hemos acostumbrado a vivir en piloto automático y como tal, hemos dejado de prestarle atención a ciertas emociones que un día causaron un gran impacto en nuestro interior.

Es como el que conoce a una chica por primera vez, tiene un flechazo, se enamora de ella y dice que siente un amor inmenso que nunca antes había sentido.

¿Sabes qué te dirá cuando lleve diez años conviviendo con esa misma chica y viéndola todos los días?

Pues probablemente que ni se acuerde de eso que sintió esa primera vez.

¿Por qué?

Porque se ha habituado a la emoción del amor.

Lo mismo pasa con todo.

Por norma general, el ser humano siempre busca cosas nuevas y estimulantes a fin de refrescar sus emociones.

Pero claro, no quiere esforzarse en revivir ciertas emociones que ya tiene insertadas en su programa mental y que le sería más fácil sacarlas a la luz nuevamente.

No, no...prefiere buscar cosas nuevas y desechar lo que ya ha llegado a obviar.

Y fíjate si seremos "mierdecillas" que aplicamos esto solamente a lo que nos conviene.

Explícale esta acción a alguien que esté pasando por una crisis personal y tenga depresión.

Seguro que no querrá nada nuevo ni desprenderse de sus antiguas emociones negativas que lo están destrozando por dentro.

Entonces sí que queremos agarrarnos a ese tipo de emociones. A lo malo si, a lo bueno no, ¿verdad?.

Llevamos un ritmo de vida, en el que pasamos por alto todo aquello que sentimos.

Te has levantado esta mañana y probablemente hayas hecho lo mismo de siempre, ¿a que si?

Apostaría lo que fuera a que también has sentido lo mismo que sientes todos los días, ¿me equivoco?

Y ¿a que eso que has sentido en lo que llevas de día ronda lo que se suele llamar "nada"?

Probablemente.

La mayoría de las personas tienen una vida miserable, lo aceptan y no hacen nada para cambiarla.

Todo esto es así porque nos limitamos a sobrevivir y no a vivir ni a sentir.

Nos hemos habituados a un estilo de vida en el que nuestro sistema emocional está muerto.

El cuerpo manda y hace lo que está acostumbrado a hacer, lo de siempre, porque así lo has programado.

Y como siempre haces lo mismo, también sentirás lo mismo.

Y como eso sucede todos los días, tu programa mental está tan acostumbrado a esa rutina que ejecuta las emociones de una forma tan rápida que te pasan desapercibidas.

Es por eso que terminas el día, te acuestas en la cama y ni tan siquiera sabes qué has hecho ni porqué estás viviendo. (Bueno, sí que lo sabes....¡¡por obligación!!).


Un mal enfoque


Bueno, lo habré dicho ya creo que más de mil veces (sin exagerarte, ¿eh?).

Seguimos teniendo un mal enfoque de las posibles soluciones a la hora de cambiar nuestro estilo de vida y sentirnos mejor con nosotros mismos.

Creemos que cambiando las cosas que hacemos, cambiaremos lo que sentimos.

En cierta medida es así, porque cuando provocas un cambio material en tu día a día, tu cuerpo tiene que adaptarse a ese cambio y si le es desconocido, tendrá que generar nuevas emociones.

Pero ahora viene el gran problema.

Mi amigo es un amargado de la vida y se limita a sobrevivir en su día a día autoengañándose de que porque esté trabajando en una oficina, en un trabajo que realmente odia y le "lama" el culo a su jefe tendrá éxito y alcanzará la felicidad que tanto busca (cosa  que ya lleva haciendo muchos años y no acaba de enterarse).

Está habituado a un ritmo de vida que se ha tenido que imponer casi por obligación, o mejor dicho por supervivencia y se limita a hacer todos los días lo mismo.

Ha convertido su vida en pura amargura carente de emociones y de felicidad.

Entonces se le ocurre la maravillosa idea de salir todos los días a hacer ejercicio porque su inteligentísimo terapeuta le ha recomendado que haga actividades físicas para sentirse mejor consigo mismo.

Se va a correr a diario, libera y quema calorías, suda, experimenta nuevas actividades, pero..........

Como su mente no está acostumbrada a generar emociones positivas (debido a su programa mental), le cuesta mucho sentirse bien.

Es como si se sintiera haciendo algo fuera de lo normal.

¿Por qué?

Porque no está habituado a ello.

Su mente, aunque genere emociones positivas y de bienestar, son transitorias y de poco efecto, porque tiene un programa mental negativo tan potente que siempre está ahí para recordarle la mierda de vida que tiene y que mañana tendrá nuevamente que apoyar su culo en la silla de su oficina para tragarse los sermones de su jefe.

¿De qué le sirvió a mi amigo esa actividad?

De muy poco ( a nivel emocional me refiero).

¿Ha cambiado eso su estilo de vida, incluso aunque haya adquirido un hábito distinto?

No.

¿Por qué?

Porque no ha cambiado para nada sus hábitos emocionales predominantes.

Este ejemplo, aunque pueda parecerte exagerado (que lo es un poco), refleja el concepto de que si cambias tus hábitos físicos, experimentarás cambios.

Pero si cambias tus hábitos emocionales, experimentarás cambios elevados a la máxima potencia y multiplicados por diez.

¿Lo pillas?


Acostumbrándonos a generar nuestras propias emociones



Es para mí la clave de todo.

Tan fácil como: ¿Quieres ser feliz? No fabriques esa felicidad en tu exterior, sino en tu interior.

Pero para crear un hábito emocional, primero tendremos que aceptar quienes somos y qué estamos sintiendo ahora mismo.

Y cuando aceptas que eres un amargado, el siguiente paso es aprender a dejar de sentirte como un amargado.

¿Por qué?

Porque si sigues pensando como un amargado, por mucho que te rompas la cabeza en crear algo positivo, tu mente se encargará de darle el enfoque de a lo que está acostumbrada, y siempre te mostrará la versión amargada.

Una vez dejas de pensar como un amargado y controlas esa forma de sentirte, es cuando puedes empezar a crear distintos pensamientos que te hagan sentir emociones también distintas y positivas.

Porque tienes que entender una cosa, los pensamientos son el alimento de nuestra mente.

Si piensas cosas malas, te sentirás mal. Si piensas cosas buenas, te sentirás mejor.

El problema aquí es que la gente piensa cosas buenas, pero sigue procesando esa información bajo su programa mental antiguo, con lo que su mente se encarga de darle siempre la versión negativa o "cómoda" de eso.

Entonces, por mucho que pienses en algo bueno, tu mente se encargará de convertirlo en lo de siempre y no verás que tenga efecto.

Por esto la importancia de lo que acabo de decirte antes.


  • Desaprende lo aprendido y cuestiona cada cosa que sucede en tu día a día. Pasa por el filtro de la conciencia cualquier paso que das desde que te levantas hasta que te acuestes, con el fin de someter a juicio qué te está pasando y porqué te estás sintiendo así con eso.
  • Todo esto está enfocado en un objetivo: "Que dejes de ser el mismo de siempre". Una vez dejas tu programa mental aislado y sin efecto, puedes dar el siguiente paso.
  • Piensa de forma positiva. Tu mente no distingue entre realidad y ficción, por lo que si piensas en cosas buenas, te sentirás bien (siempre y cuando hayas dado antes el paso anterior). Si piensas en cosas excitantes, te excitarás y así con todo.
  • Hazlo como rutina diaria y piensa cada día (por lo menos 30 minutos) sobre cómo ha sido tu día y cómo te hubiera gustado sentirte ante las situaciones que te han pasado. Piensa en un estado de ánimo en el que te gustaría encuadrarte e imagínate a ti bajo ese efecto.¿Sabes que hay personas que no son capaces de imaginarse a si mismos sonriendo? Esto es así porque no están cómodos con un estado emocional alegre y feliz, por lo que les cuesta la propia vida emitir pensamientos positivos. Pero si no te habitúas a hacerlo, ¿cómo pretendes sonreír en la vida real por muchas cosas buenas que te pasen?

Espero que este breve resumen te ayude a entender la importancia que tiene el cambiar tus hábitos emocionales para cambiar tu estilo de vida.

No cambies tu vida para sentirte mejor. Siéntete mejor (aunque sólo sea en tu mente) y tu vida cambiará por añadidura.


20 de abril de 2017

Crear mi propio estado de ánimo, es posible

Hasta ahora nuestro estado de ánimo parecía ser un efecto de nuestras acciones en la vida real, es decir, si teníamos un día de mierda, pues nuestro estado de ánimo se vería afectado, mientras que si habíamos tenido un día del copón, pues tendríamos un estado anímico maravilloso.

En pocas palabras, nuestra mente no tenía más remedio que actuar en función de su jefa, la realidad material.



Ahora vengo yo y te  digo que no importa lo miserable, patético, triste o desdichado que haya sido tu día, porque si sabes cómo hacerlo, podrás crear el estado anímico que te de la gana.

Y lo primero que pensarás es: "Este tío está loco".

Probablemente lo esté, pero bueno, ese ya es otro tema :)

Ahora quiero explicarte el porqué lo que acabo de decirte es así y cómo puedes conseguirlo tú mismo.


Acción-Reacción en nuestro Programa Emocional


Es un proceso que nos dice que cuando ocurre una acción en nuestra vida real, se provoca una reacción en nuestra mente ante esa acción en concreto.

¿Cuál es esa reacción? La generación de una emoción.

¿De qué depende cómo será esa emoción? De a lo que nuestro programa mental esté acostumbrado.

¿Y qué influye en eso? Nuestro pasado y la vida que hemos vivido. Una vida que nos ha hecho que en nuestra mente, algo es como es porque así lo has vivido tú.

Es decir, tu pasado ha creado un programa mental en ti que hace que veas las cosas bajo tu propia perspectiva y en función de las circunstancias que una vez te hicieron experimentar esa situación.

Si un niño ha vivido una infancia de maltratos, lo más probable es que diseñe un programa mental en la que la figura de los padres sea distinta a la que podría tener un niño con una infancia normal.

Ese niño, cuando piense en padres y madres, probablemente generará emociones negativas y dañinas.

Debido a este proceso de Acción-Reacción, es por el que tienes la vida que tienes.

La gente cree que es la vida real la que provoca cambios o estados en tu mente, cuando es precisamente al contrario. Es tu mente la que ha creado la vida que ahora mismo estás viviendo.

¿Por qué? Porque estás viviendo algo de la forma en la que tu mente te ha enseñado a vivirla y a la que está acostumbrada a reaccionar porque así ha sido durante tu pasado.

Cuando tienes un día jodido y llegas a casa frustrado y aburrido debido a todas las broncas que tu jefe te ha echado en tu trabajo, tu mente reacciona a como está acostumbrada a hacerlo, es decir, a generar emociones de tristeza, depresión, enfado, etc...

Esto es así porque así es como tu mente está más cómoda.

¿Y por qué?

Porque así ha sido siempre desde que naciste y así seguirá siendo hasta que decidas cambiar.


¿Qué solemos hacer para cambiar nuestros estados de ánimo?


Pues todo lo contrario de lo que se debería hacer.

Preferimos buscar soluciones en el entorno que precisamente nos ha causado ese malestar emocional.

Si tu vida material diaria te provoca emociones negativas, ¿por qué sigues buscando soluciones en esa vida material?.

La gente cree que saliendo a pasear, practicando actividades físicas, yendo a la playa, etc... la cosa cambiará.

Bueno, realmente cambia porque así está diseñado físicamente para que ocurra en nuestro cuerpo.

No somos piedras, con lo que reaccionaremos a ciertos cambios materiales, pero eso no quiere decir que tu programa mental haya cambiado también.


Lo único que consigues con eso es sentirte mejor durante un breve espacio de tiempo, hasta que llegue el día siguiente y vuelvas a enfrentarte al mismo problema.

¿Qué sucederá si te vuelve a pasar lo mismo mañana?

Pues que lamentablemente te sentirás igual que hoy.

Y entonces.....¿volverás a realizar las mismas actividades, verdad?

Así hasta el infinito y más allá.

Tenemos que darnos cuenta de que las acciones materiales provocan cambios que son poco profundos y que no tienen un impacto en nuestro futuro.

Tan sólo influyen brevemente en nuestro presente y muy a corto plazo.

El programa emocional no cambia para nada, a no ser que te propongas cambiarlo por completo.

Y para conseguir esto, necesitas creer en la influencia de los pensamientos y las emociones en tu vida.


¿Qué consigo cambiando mi programa emocional?


Pues lo que realmente conseguirás es que te importe una mierda lo que te pase en tu vida real.

Vale, perdón por la expresión, pero bueno, por ahí van los tiros.

Lo que conseguirás es que los problemas materiales de tu día a día, no te controlen ni influyan excesivamente en tu estado anímico.

Tienes un problema que tiene la opción de amargarte el día.

Pero esa emoción de amargura debe ser una opción y no una obligación que tienes que sufrir si o si.

¿Por qué?

Porque tú tienes el poder de cambiar y controlar tus emociones e incluso crear tu propio estado de ánimo a medida, independientemente de lo que te pase en tu mundo exterior.

Si quieres y permites que algo te afecte, que sea por tu propia decisión (sólo para masoquistas).

Eliminar cuanto antes de tu vida la expresión: "Es que mi vida es demasiado difícil y tengo muchos problemas". 

Tienes problemas y dificultades porque así los estás permitiendo.

Y porque buscas soluciones en la zona que precisamente te está dando más problemas.

Cuando aprendes a entender este concepto, es cuando dejas de buscar la felicidad en aquello que te rodea, y aprendes a crearla por ti mismo.

Ya no buscas la felicidad, sino que la fabricas.

Ya no te sientes mal, ni triste, ni depresivo, ni enfadado porque has diseñado un estado de ánimo a tu medida.

¿Y qué repercusión traerá esto?

Pues que tu vida por defecto, cambiará. Tanto si quieres como si no, el cambio se hará efectivo.

Es una forma de volver a nacer y volver a darle significado a todo. El significado que realmente se merecen las cosas y que más te benefician a ti.

Y si algo no te beneficia, pues simplemente pasarás de él.

Diseñar una Inteligencia Emocional poderosa que cree tus propios estados de ánimo y te haga sentir como tú quieres sentirte, independientemente de lo que te suceda en tu entorno, no tiene precio y se puede conseguir de una forma práctica e inteligente.

Mi nuevo proyecto


En Junio saldrá a la luz mi nuevo proyecto I.E.R.A (Inteligencia Emocional para la Reinvención y el Autoconocimiento).

Un programa de Inteligencia Emocional diseñado para que cambies tu vida por completo y diseñes un nuevo software emocional que te haga deshacerte de tus emociones presentes, para crear nuevas emociones positivas que cambien radicalmente tu vida.

Porque cuando cambias tu mente, cambias tus emociones y cuando sientes la vida de otra forma, ésta no tiene más remedio que cambiar.

Conocerás a fondo tu propio "yo" y diseñarás otro futuro. Un futuro a tu medida y no por obligación.

La herramienta perfecta para el cambio de estilo de vida.

¿Qué te parece? ¿Te gustaría saber más? Pues entra aquí y dímelo. Te apuntaré a la lista y serás de los primeros en beneficiarte de este magnífico programa de Inteligencia Emocional.



10 de abril de 2017

Emociones y pensamientos "paralizantes". Desarrollando nuestra Inteligencia Emocional.

"Voy a tirar la toalla. Ya no puedo más. Abandono".

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos sido víctimas de este tipo de emociones y pensamientos que nos paralizan y detienen nuestro propio desarrollo personal.



Ahora te mostraré la forma mediante la cuál, las personas con Inteligencia Emocional superan este tipo de pensamientos limitantes.


Tocando fondo. El principio de una crisis



El que nunca en su vida haya pasado por una crisis personal, que tire la primera piedra.

Es algo que casi todo el mundo ha pasado, en mayor o menor medida y que hemos enfocado de una forma más o menos correcta.

La importancia en la que entiendas y afrontes este tipo de situaciones que te acercan a las puertas de la depresión y de cosas todavía peores, es fundamental y de vital importancia si quieres recuperarte lo antes posible de ellas.

Seguro que en algún momento de tu vida te han llegado pensamientos como:



  • No puedo seguir adelante

Sientes que los problemas son superiores a tus capacidades para superarlos. El miedo se apodera de ti y empiezas a dudar de si realmente merece la pena seguir adelante en ese camino.

Tu autoestima se va por los suelos, las ideas y posibles soluciones desaparecen y se esconden, y las ganas de renunciar cada vez retumban más en tu cabeza.

Mientras más pienses en el problema que te ha llevado a donde estás, más limitado y reducido te sentirás. Nunca olvides eso.


  • No puedo controlar esta situación

La sensación de que algo se te escapa de las manos. Empiezas a pensar que quizás no tienes la capacidad suficiente para conducir esa situación a buen puerto. 

Tu autoestima vuelve a caer y sientes que quizás no eres tan bueno como creías. Empiezas a recibir pensamientos inconscientes de que quizás no merezca la pena seguir adelante y que todo empeore más de lo que ya está.

La sensación de renunciar y de no seguir adelante, se apoderan de ti e impiden que veas posibles soluciones ni que intentes encontrarlas.


  • No podré hacer nada para mejorar mi situación

Crees que el problema al cuál has llegado, no tendrá solución. Todo se ha vuelto tan negro que la luz no es una solución viable.

Esta sensación es muy peligrosa, porque te hace negar posibles soluciones que llegan a ti. 

He visto personas rechazar ayuda de otros, por el simple hecho de no confiar en que ese tipo de ayuda pueda mejorar su estado.

Todo ello sin probarlo, sin analizarlo, basándose en el agujero negro en el que se encuentran y del que creen que no existe la salida por muy buena que parezca.


¿Te suenan de algo este tipo de pensamientos y emociones limitantes?

Es normal que cuando has vivido tu vida basándote en un estilo determinado, y éste desaparece, por lógica tenemos la sensación de que lo hemos perdido todo.

Una persona que se pasa años y años trabajando en una mierda de trabajo, para que luego lo despidan y se vea con 50 años en la calle, con deudas, hipoteca, y con pocas perspectivas de encontrar otro trabajo a corto plazo, pues es lógico que sienta que su estilo de vida haya fracasado.

La cuestión es que seguimos queriendo recuperar aquello que perdemos en vez de buscar algo nuevo.

Es decir, has presenciado delante de ti cómo tu modelo de vida fracasa y sin embargo, sigues empeñado en volver a construir otro estilo de vida similar y basado en lo mismo.


Es entonces, cuando al no conseguir lo que buscas, que empiecen a venirte pensamientos e ideas como las que te acabo de comentar y que te hacen cuestionar si realmente merece la pena seguir adelante o es mejor abandonar y dejar que ocurra lo que tenga que ocurrir.


El gran error y la gran solución


Pues casi todo el mundo comete el error de pensar que es el único que está pasando por ese proceso y que nadie más entiende su dolor, su sufrimiento ni ha experimentado tal crisis.

Tenemos que mentalizarnos de una cosa que es muy importante, este tipo de pensamientos limitantes y destructivos que nos hacen entrar por la puerta de la depresión, duran muy pocos minutos y luego empiezan a rebajar su potencia.

¿De qué depende? De la forma en la que los enfoques y de tu propia Inteligencia Emocional.

Si sigues reforzándolos y viendo las cosas desde el punto de vista de tus problemas, nunca conseguirás deshacerte de ellos y lo único que conseguirás será reforzarlos y hacerlos más potentes.

¿Cómo los combato entonces? Con pensamientos contrarios.

Y es por esto la importancia en primer lugar, de dejar de pensar que eres el ombligo del mundo y que te están pasando cosas que a nadie más le pasará.

En el momento en el que ves testimonios de personas que han pasado por lo mismo que tú o incluso por algo peor, la naturaleza y la potencia de tus problemas, disminuye tanto si quieres como si no.

Ahora ya depende de ti el que vuelvas a reforzarlos alimentándolos nuevamente o no.

Por tanto, piensa que unos de los mayores enemigos que existen si quieres superar una crisis personal, eres tú mismo.

Durante un breve espacio de tiempo, tienes que ser capaz de protegerte de ti mismo de tu tendencia a enfocar las cosas bajo el punto de vista del problema que tienes en tu mente. Tus pensamientos son demasiado influyentes en tu vida actual.

Y una vez hecho esto, procede a llenar tu mente con pensamientos totalmente opuestos al problema en cuestión y a las emociones negativas que estás sintiendo.

Para ello, tienes que tener muy en cuenta que:

  • Quizás no puedas controlar el problema que tienes, pero sí que puedes controlar la forma en la que te afecta y la que te sientes.
  • Tendrás que olvidarte de volver a "reconstruir" tu vida. Olvídate de volver al mismo estilo que te ha traído a donde estás. Además, plantéate tu nueva vida como algo que tendrás que reconstruir muy poco a poco y no a nivel general ni de golpe. Mientras más abarques, más sensación de impotencia tendrás.
  • Todo tiene un principio y un final y aunque suene muy usada la frase, "después de la tormenta, viene la calma". No hay nada más cierto, incluso aplicado a este tipo de situaciones. Por muy desgraciadas que nos parezcan nuestras experiencias, siempre tendrán un principio y un final. Mentalizarse de que ese final llegará tarde o temprano es fundamental para sentirnos mejor.
  • El futuro todavía no ha llegado. No te preocupes por cosas que no han pasado y que probablemente no pasarán. Algunas veces nos centramos en exceso en situaciones que nos imaginamos a nosotros mismos y claro, cuando tenemos una mente dañada por la negatividad y los pensamientos limitantes y destructivos, es normal que nos hagamos daño con nuestros propios pensamientos. El futuro no tiene que ser algo prioritario para ti, (por lo menos todavía).

Te vuelvo a repetir que decir lo que tenemos que hacer es muy fácil, ponerlo en práctica ya cuesta bastante más.

Pero lo que no puedes es decidir y juzgar sin por lo menos intentarlo.

Prueba, ponlo en práctica y luego cuestiona.

Desarrollar una Inteligencia Emocional poderosa que te enseñe a controlar en todo momento este tipo de pensamientos destructivos y paralizantes, es algo que requiere su tiempo y su esfuerzo, pero que luego, merece la pena por los resultados que produce.

Y tú, ¿estás pasando por un momento como el que acabamos de hablar? ¿Te gustaría encontrar una solución?



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