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25 de septiembre de 2016

9 cosas que predicen el fracaso en tu relación de pareja

Antonio Barragán
¿No lo sabías?

Los fracasos y rupturas sentimentales en las parejas, se pueden predecir.

De hecho, hay una serie de rasgos que saltan como alarmas, indicando que la relación va camino al fracaso.



No hacer caso a esas señales y seguir la rutina del día a día, lo único que hace es postergar tu caída y alargar algo de una forma innecesaria.

Así que vamos al grano.


1º- Dejar que los problemas de los demás interfieran en uno mismo.


Para encontrar un equilibrio perfecto en nuestra relación de pareja, primero tendremos que tener ese equilibrio en nosotros mismos a nivel personal.

Es como el médico que quiere conseguir que su paciente deje de fumar, mientras él se fuma un cigarrillo en toda su cara.

¿Entiendes, verdad?

Muchas veces queremos mejorar algo entre dos, cuando no estamos bien ni con nosotros mismos.

Porque tus problemas hacen que aquello que quieres mejorar como pareja, te lo impidan.

Y ese esfuerzo que usas en que tu relación crezca, es en vano.

En vano porque no crees en aquello que haces o piensas.

¿Por qué?

Porque si creyeras en ello, primero lo aplicarías en tí.

Si no eres capaz de mejorar algo como persona, no intentes mejorarlo como pareja.





2º- No mostrar nuestras emociones más frágiles y delicadas.


¿Por qué tienes que aparentar valentía delante de tu pareja?

¿Por qué temes parecer vulnerable en ciertos aspectos, cuando tienes a la persona que amas a tu lado?

¿Por qué tienes miedo de mostrar inseguridad ante algunos problemas?

El aparentar algo que no eres o sientes, hace que se fabrique un "yo" falso.

Ese "yo" falso, hace que se construya una relación confiando en ciertas capacidades que realmente no se tienen.

Por tanto, si no eres capaz de hacer algo, simplemente hazlo saber.

¿Por qué?

Porque aunque tengas que enfrentarte a ese problema desde esa incapacidad, la relación no se verá falseada con expectativas que no son reales.

Si tienes miedo a algo, díselo a tu pareja sin temor, sin remordimientos, sin esperar represalias o juicio alguno.

Y si lo hay, que lo haya......ya has descubierto un rasgo nuevo de tu pareja.


3º- No saber escuchar, no saber entender y no dar importancia a lo que la otra persona dice.


Hay una regla fundamental para influir positivamente en otra persona.

Mostrar interés en aquello que hace, piensa o dice.

¿Por qué?

Porque el ser humano tiene la naturaleza de sentirse bien cuando se aprecian sus logros.

El halago es una base indispensable para ganarse a otra persona.

En este caso, la comunicación entre las parejas es fundamental y uno de los pilares más importantes que tienen las relaciones duraderas.

El que comunica algo lo hace para que alguien lo escuche.

Si nadie lo escucha, recibe automáticamente una respuesta de que eso que ha comunicado no tiene valor.

Esa respuesta en muchos casos, ataca el autoestima y la debilita.

En otros casos, hace que esa persona caiga en la espiral de la indiferencia y busque alternativas.

Esas alternativas son las tan famosas "infidelidades".

Muchos estudios demuestran que casi todas las parejas que son infieles, lo hacen en busca de alguien que las escuche, las comprenda y en las que poder desahogar todo aquello que necesitan expresar.

No todo se basa en el sexo como se suele pensar.

Y además, si aprendes las reglas genéricas de la comunicación con el sexo opuesto, tendrás en tu mano un arma infalible para salvar tu relación o mejorarla en muchos aspectos.



4º- Aprovechar los defectos de la otra persona para criticar, reprochar o insultar.


A nadie le gusta que lo critiquen.

Y mucho menos lo insulten basándose en sus debilidades.

Todos somos débiles en algo, pero aprovechar esa debilidad o punto débil para ganar puntos hacia nuestro ego, nos quita puntos en nuestra relación hasta incluso llegar al extremo de que la otra persona nos caiga mal.

Hacer críticas constructivas y sacar a la luz los defectos de los demás sin que éste se sienta ofendido, es todo un arte que muy pocos saben poner en práctica.


5º- Acumular emociones y pensamientos negativos del pasado de tu pareja.



¿Has oído la estúpida frase que dice "yo perdono pero no olvido"?

Y te digo esto porque no hay pensamiento más estúpido que ese.

Ir acumulando en tu mente los problemas que has llegado a tener con tu pareja, sólo te servirán para cargarte la cabeza de cosas negativas que luego acaban explotando por algún sitio.

¿De qué sirve tener siempre presente el "pecado" que cometió tu pareja?

Te servirán para que cuando llegue un día en tu vida y descubras que ya no amas a esa persona.

Pero..... ¿por qué?.

Porque no hay espacio para el amor en tu mente, que está llena de negatividades y defectos que tiene esa persona.

¿Y de quien es la culpa?

En parte tuya.

En gran parte tuya.

Todos cometemos errores, y todos tenemos derecho a cambiar.

Tú no tienes el derecho de sacar a la luz los defectos de alguien porque no seas capaz de superar lo que esa persona ya ha superado.

Es por este motivo que aquellas parejas que invierten en mejorar su Inteligencia Emocional para controlar ciertas emociones negativas entre ambos, suelen durar mucho más.


6º- No tener metas y objetivos comunes.


Pues lo dicho, cada uno a su bola, y luego se sorprenden de que el amor se acabe.

Pues claro que se acaba, es más...saldrá huyendo por la puerta al ver que cada uno tiene intereses totalmente distintos al otro.

Si a eso le sumas el trabajo, las cargas, los niños, la rutina, el día a día, etc....

¿Qué queda que puedas hacer junto a tu pareja?

Pues lo de siempre...dormir.

Y hablo de dormir, porque en la cama se pueden hacer muchas cosas.

No sabes lo estimulante que puede ser para una relación el tener objetivos comunes y que ambos se esfuercen conjuntamente para alcanzarlos.

Esto es así porque esa meta conjunta obligará al roce, al contacto, al acuerdo, al conocimiento el uno del otro, a la compenetración, etc....

Ingredientes que mejoran y sanan cualquier relación sentimental.




7º- Descuidar el sexo.



¿Requiere eso mucha explicación?

Pues la mayoría de las veces estamos tan desbordados por nuestro día a día que nos olvidamos de placeres que puede darnos esa vida de la que somos esclavos.

Las parejas de hoy acaban demasiado cansadas, demasiado hastiadas, demasiado de todo.

Un día a día en el que poco a poco se va apeteciendo cada vez menos lo que ya una vez nos hizo vibrar.

Y eso sucede en gran medida por la rutina y por hacer siempre lo mismo.

Precisamente el sexo se reestimula con la novedad.




Porque lo conocido suele estimular nuestras neuronas las primeras veces que lo probamos, hasta que éstas acaban acostumbrándose a esa sensación y la reproduce de forma tan automática que apenas nos provoca placer.

Y para volver a sentir ese placer que una vez se sintió, nuestra mente nos hace buscar cosas novedosas.

Y entonces caemos en el problema de buscar fuera de nuestra pareja esa novedad.

Porque normalmente el ser humano siempre prefiere algo nuevo que trabajar por cambiar algo ya conocido.

Estimular nuestra relación sexual es muy importante y eso se consigue cambiando la rutina en todos los aspectos.

Busca novedad en el sexo y éste volverá a parecerte de lo más apetitoso.


8º- Descuidar el romanticismo.


Te dejo el resumen de este punto en este post: "El amor y la importancia de ser detallista".


9º- Descuidar las necesidades de la otra persona.


Tu pareja puede necesitar tu ayuda y puede que te esté pidiendo algo que no estás dándole.

Prestarle atención es importante, ya lo hemos hablado antes, pero también lo es el estar presente para ofrecerle tu ayuda y comprensión, aunque no seas capaz de darle lo que te pide.

Puede que no podamos obtener todo lo que queremos de una persona, pero el que esa persona esté ahí para darnos su apoyo, su comprensión y su ayuda ofreciéndonos lo mejor de sí mismo, es una maravilla.

Pero por desgracia, amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc... nos ocupan e influyen demasiado hasta el punto de desatender las verdaderas necesidades de nuestra pareja.

La solución para esto, en este post.


Como puedes comprobar, si tu relación de pareja va camino al fracaso, puede que sea (casi seguro) por algunos de estos motivos. Cosas que se pueden corregir, enmendar y reparar si queremos que el amor vuelva a hacer acto de presencia en nuestra vida sentimental.

22 de septiembre de 2016

¿Por qué es tan importante que dejes de ser tú mismo si quieres ser más feliz?

Antonio Barragán
Son muchos los que quieren cambiar de estilo de vida, mejorar su desarrollo personal, crecer, ser feliz, etc...

Pero no son tantos los que lo consiguen al 100%.


¿Por qué?

Porque quieren conseguir cosas, partiendo de una situación de desventaja.

¿Y cuál es esa situación?

El seguir siendo tú mismo.

Pero....¿me estás diciendo que es incompatible ser feliz, con ser uno mismo?

No exactamente. Lo que trato de explicarte es que te costará la propia vida el que seas feliz, siendo el que eres siempre.

Muchos creen que esto es un error y que ellos son muy felices siendo tal y como son, pero después descubren que lo que creían llamar felicidad, era una mera gota de agua en un océano inmenso.

Y la felicidad es un océano casi infinito.

Pero bueno, vamos al grano.

¿Por qué tengo que dejar de ser yo mismo para ser feliz?


Desde que naces, eres moldeado y diseñado según las situaciones que te rodean.

Es decir, eres creado a imagen y semejanza de tu entorno.

Rizando más el rizo....eres un peón del mundo en el que vives. Un peón creado por éste.

Es tal la influencia que el mundo ha ejercido en tí, que te convierte en quien eres ahora mismo.

Todo lo que haces, lo que piensas y la realidad que vives, está condicionada por aquello que te rodea.

Un robot programado para vivir en piloto automático.

¿Y qué hay de malo en eso?

Pues que cuando tratas de alcanzar algo, lo haces basándote siempre en quien eres, en lo que sabes, en lo que piensas y en lo que sientes.

Y todo eso, tu entorno ya lo conoce, porque ha sido él quien te lo ha dado.

Y volvemos a lo mismo...¿qué hay de malo en eso?

Simplemente que sólo podrás alcanzar cosas que están dentro de tu propio entorno, ya que ha sido él quien te ha diseñado.

¿Y qué sucede con eso? Pues que la gran mayoría de las personas están hastiadas de la vida que tienen.

Según muchos estudios realizados, más del 76% de la población, no está contenta con la vida que tiene.




Y entonces se plantea cambiarla.

¿Y qué pasa entonces?

Pues que quieren ser felices y diseñar una vida nueva, sin dejar de ser quienes siempre han sido.

Es decir, quieren derrumbar su entorno y crear uno mejor, jugando en el terreno de éste y bajo sus propias reglas.

¿Quien crees que ganará?

Pues tu entorno te dará una paliza tremenda y acabarás pensando que resulta imposible crear un estilo de vida distinto al que tienes.

¿Por qué?

Porque sigues pensando como una marioneta de tu mundo.

Recuerda que tus pensamientos están creados en función de lo que una vez tu entorno te proporcionó.

Y ahora estás intentando cambiar ese entorno para favorecer tu vida, usando esos mismos pensamientos.

¿Algo ilógico, no crees?

Ten en cuenta que el mundo en el que vives no va a permitir que un simple ser humano como tú, lo cambie por completo y se salga del tiesto.

Es como el esclavo que nace esclavo, crece como esclavo, piensa como esclavo y se cansa de ser esclavo.

Y después quiere cambiar su vida desde su postura de esclavitud.

¿A que le resultará difícil?

Pues eso mismo pasa con nuestras vidas y es un error que muchísima gente comete y sigue sin darse cuenta.


¿Qué sucede cuando dejo de ser yo mismo?


Dejar de ser uno mismo no es tan fácil como puede parecerte.

Tienes miles de conexiones neuronales ya creadas que te hacen ser, pensar y sentir como lo haces ahora mismo.

La realidad que te rodea, es una realidad que tú mismo creas basándote en esas conexiones.


Conexiones que se crearon en algún momento de tu vida, debido a algún hecho en particular y que se convirtieron en la base de lo que eres ahora.

Por tanto es importantísimo el que sepas cómo desconectar esas conexiones neuronales que en realidad son las que te hacen ser como eres.

En cierto modo, el ser humano es una especie de marioneta guiada por su propia mente, la cual fue formada por los hechos que vivió y que a su vez le hicieron generar ciertas emociones.

Una determinada acción genera una emoción correspondiente. Eso hace que te sientas de una forma determinada ante un acto determinado, lo que te hace ver ese acto a tu propia forma.

Si te centras en ver las cosas de otra forma, es decir, cambiar la manera en la que tu mente genera ciertas emociones que te hacen ver las cosas como las estás viendo, cambiarás la realidad de lo que te pasa.

Pero la cambiarás sin que tengas que esforzarte en cambiar tu entorno, sino cambiando tu propia mente.

Esforzarse en cambiar nuestro alrededor, sin cambiar nuestra propia perspectiva, es trabajo en vano.

Por lo tanto, cuando olvidas tu propio "yo" y diseñas uno nuevo que vea las cosas de forma que genere emociones distintas, estarás cambiando tu realidad.

Porque lo que antes podía parecerte negro, puede perfectamente transformarse en gris o incluso en blanco, si así acostumbras a tu mente a que reaccione ante ello.

Pero claro, del dicho al hecho, hay un gran trecho.

Y nada de esto resulta fácil de aplicar, principalmente porque no sabemos como controlar nuestras emociones.


Si quieres ser más feliz, es porque ahora no lo eres tanto, por lo que no es conveniente seguir siendo como eres ahora mismo.

Me imagino que entiendes esto, ¿verdad?.

Es cuestión de enfocarnos en el problema.

Y el problema en estos temas no es cambiar todo, sino cambiarnos a nosotros mismos, porque de esta forma conseguiremos que todo a nuestro alrededor también cambie.

Hay muchas personas que tienen por lema el "ser fiel a sí mismos".

Eso está bien, y no voy a criticarlo en ningún momento, pero hay que aceptar que si queremos crecer y mejorar en ciertos aspectos en los que no nos encontramos a gusto, es necesario cambiar algo de nosotros mismos.

No buscar los fallos que existen en el mundo que nos rodea, sino los errores que existen en nuestro interior, que nos hacen reaccionar de una forma ante cierta acción.

Hay personas que me preguntan: "¿Cómo puedo ganar más dinero?"

Fácil, si tienes trabajo fijo y no quieres abandonarlo, difícilmente podrás hacerlo.

¿Por qué?

Porque tu entorno no te dejará. No tendrás tiempo, estarás cansado, tendrás que rendir en tu trabajo, apenas podrás centrarte en otra cosa.

Además de esto, tus obligaciones y cargas harán que te sientas mal y con miedo, cada vez que te plantees cambiar tu estilo de vida.

¿Pretendes ser millonario así?

Creo que no.

"¿Cómo puedo encontrar pareja?"

Llevas ya cinco años buscando pareja y no la encuentras. Llevas cinco años siendo el mismo de siempre y el tiempo te está demostrando que no obtienes beneficio.

¿No crees que hay algo en tí que no es normal?

Y no quiero que te ofendas, pero....¿no es hora de que mires en tu interior y trates de descubrir en qué estás fallando y qué es lo que tu "yo" hace espantar a la gente que tienes a tu alrededor?.

"Es que yo quiero que la gente me quiera tal y como soy".

Tal y como eres llevas ya cinco años sin pareja.

¿Es eso inteligente?

Pues me parece que no.

¿Es malo dejar de ser tú mismo para intentar ser alguien mejor?

Te aseguro que no.

No solo no es malo, sino que es recomendable si quieres ir creciendo y alcanzando ciertos niveles de felicidad y bienestar en tu vida que de seguro te van a ayudar.


Pero...¿cómo dejo de ser yo mismo?


Buena pregunta.

Ya vimos en este post, los pasos básicos para realizar un cambio en tu vida.

Tu "yo", está compuesto de emociones generadas por tus acciones en tu pasado.

La vida que tienes ahora mismo, es una vida dependiente de dichas emociones.

¿Crees que las emociones no ocupan tanta importancia en tu vida?

Te aseguro que si piensas así es porque todavía no has tenido tiempo para tí y para analizarte un poco más a fondo.

Cuando tu tiempo te lo permita (espero que no sea demasiado tarde), y te dediques una hora todos los días en ver quien eres, descubrirás que simplemente eres una emoción con patas.

El ser humano es una emoción andante, con ojos, piernas y brazos.

No hay nada más.

Y todo lo que gira alrededor de eso, es tu vida.

Una vida generada por dichas emociones.

Lo que ves ahora mismo, lo estás viendo de esa forma o de ese color porque así fue la emoción que se despertó en tu mente cuando lo viste por primera vez.

Es por eso que te gustan ciertas comidas y otras no tanto.

O es por eso que te pueden atraer más las mujeres morenas que las rubias.

Por tanto, cuando descubres que las emociones fundamentan un grandísimo porcentaje de quien eres, entiendes que es la base de tu trabajo y de tu esfuerzo y es en ellas en las que debes centrarte.

Entonces no puedes coger e intentar cambiar todo tu "yo" de la noche a la mañana.

No podrás, porque está compuesto de demasiados elementos y éstos tienen que ser tratados uno a uno.

Todo aquel que decide cambiar, debe hacerlo paso a paso.




Si quieres dejar de ser tú mismo y convertirte en alguien mejor, tienes que ir eliminando poco a poco aquello que te hace ser quien eres.

Una vez que limpias y vacías tu vaso, podrás llenarlo con agua nueva y mejor, pero no trates de cambiar sobre la base que tienes ahora, porque acabarás confundido y frustrado.

Es cuestión de elegir una a una las emociones y estados que te impiden mejorar y ser más feliz.

Aquello que no te gusta de tí o que te provoca malestar, tiene que ser eliminado.

Ya tendrás tiempo luego de sustituirlo por algo mejor, pero en primer lugar tienes que aprender a controlar o incluso a eliminar aquellas emociones que no te conducen hacia el bienestar que tú quieres tener.

Descárgate mi eBook en el que te explico este proceso paso a paso y de forma detallada. Puedes descargarlo en el banner de la derecha.


Hay gente que dice: "Yo no tengo muchos amigos porque tengo un carácter demasiado fuerte". Y lo dicen con orgullo, como si eso fuera un mérito.

Una especie de hazaña que te convierte en un héroe de carácter de piedra, que acabará siendo viejo y con un perrito como único amigo en su lecho de muerte.

Y no se consigue mejorar y crecer intentando que los demás entiendan tu carácter, sino cambiándolo.

"Es que yo quiero ser como soy".

Perfecto, puedes seguir así sin problemas. Lo que no podrás pedirle a la vida es que te de más felicidad por arte de magia, ¿estamos?.

Está bien ser uno mismo, pero está mucho mejor convertirse en alguien infinitamente superior y que es mucho más feliz.

Está bien tener una vida normal, pero está mucho mejor llevar una vida en la que se exprime hasta el último segundo de esta, para que cuando lleguemos a nuestra vejez, podamos recordarla y sentirnos satisfechos por todo lo bien que lo hemos pasado viviéndola.

Es por eso la diferencia entre quienes siguen siendo ellos mismos, y quienes quieres ser aún mejor, más felices y más prósperos.

16 de septiembre de 2016

Cómo mejorar tu relación emocional con el dinero para hacer que llegue a tí, y no que huya

Antonio Barragán
Llegar a final de mes puede resultar todo un problema para muchas personas.

El dinero, o la falta de éste, se convierte en uno de los obstáculos principales para salir adelante y llevar una vida medianamente en condiciones.

Las personas van tras el dinero, corren tras él para intentar alcanzarlo, para ver si pueden pillarlo y llevarse un buen pellizco.



Y no se dan cuenta que éste también corre, y se aleja mucho más rápido de aquellas personas que no tienen un ambiente y mentalidad acorde con él.

Así de sencillo.....si tu mentalidad no es la correcta, el dinero huirá de tí.

Si tu mente está condicionada para darle a "los billetitos" el lugar e importancia que realmente tiene, sin duda éstos acudirán a tí como por arte de magia.

Aquí no vamos a hablar sobre la ley de atracción y demás cosas que la gente suele malinterpretar.

Aquí hablaremos ahora mismo de la importancia que tiene el darle a cada concepto de nuestras vidas la importancia que realmente se merecen.

Ni más ni menos, la que se merecen.

Y ahí es donde interviene nuestra Inteligencia Emocional.

Es por eso que las personas con amplio desarrollo de su capacidad y control emocional, suelen tener éxito, riquezas y felicidad.

¿Magia?...No.

Te he dicho miles de veces la importancia que tiene nuestra mente en todo aquello que nos rodea, y el dinero es una de ellas.

Así que vamos al grano.


¿Por qué el dinero huye de mí?


Porque tú no le gustas.

Puede parecerte una estupidez, pero te aseguro que no lo es.

¿Acaso crees que alguien con trabajo fijo, sentado 9 horas en una oficina haciendo todos los días la misma rutina y cobrando siempre el mismo sueldo, va a hacerse millonario?

¿Y quieres que el dinero acuda a tí en esas circunstancias?

Claro que no lo hará, porque tu ambiente no es apto para él.

Y te mandará los restos y las miserias.

¿Que eso para tí es mejor que no tener nada?

Perfecto, pero aquí hablamos de mejorar considerablemente nuestra libertad económica, no de sobrevivir y ganar lo preciso para pagar nuestras deudas.

La mayoría de las personas se limitan a sobrevivir, y eso hace que tengan miedo a buscar algo más por temor a perder lo poco que tienen.

Porque si pierden sus pequeñas miserias, no podrán sobrevivir, y eso es peor todavía, ¿verdad?.

Así vivimos, conformándonos con nuestra propia esclavitud.

Pues el dinero no acudirá a tí en esas circunstancias, a no ser que te toque la lotería, cosa que también es casi imposible.

Y cuando hablo de ambiente, no me refiero al entorno que te rodea, sino más bien a tu mentalidad de esclavitud.

Esa mentalidad que te hace dedicarte a cosas porque no tienes más remedio.

Porque tienes que pagar deudas, recibos, hipoteca, auto, etc....

Es entonces cuando descubres que quien realmente lleva el control de tu vida son tus cargas y obligaciones y no tú mismo.

Tus deseos ya no importan una mierda, lo único que importa es que a primero de mes hay que pagar la casa, porque si no el banco se queda con ella, ¿verdad?.

Y ese ambiente, esa mentalidad pobre, es la que hace que seas pobre también en el mundo real.


El dinero no acudirá a tí en esas circunstancias, sino tendrás que ser tú el que vaya tras él para tratar de sacarle alguna porción que te permita seguir sobreviviendo.

Mentalidad de autoconformismo y supervivencia, hace que la riqueza ni se acerque a esa persona.


¿Cómo influyen mis emociones en el dinero?


No sobre el dinero exclusivamente, sino más bien sobre todo.

Tus acciones generan emociones correspondientes, y en función de esas emociones, actúas de una forma u otra.



Parece la pescadilla que se muerde la cola, pero no lo es.

El primer problema que siempre tenemos con nuestra relación con el dinero es que nos mentalizan desde pequeño que hay que ganarlo.

Es decir, trabajar para que llegue a nosotros.

Bueno, en cierta medida es así, pero no en el enfoque que la gente de hoy tiene en su mente.

No se trata de vender nuestra vida a cambio de dinero.

Eso se llama prostituir nuestra existencia.

¿Prescindir de cosas que queremos en nuestra vida para poder sobrevivir en ella?

¿No te parece raro?

Pues eso hace la gente de ahora.

Se quita su tiempo, para conseguir dinero.

¿Dinero para qué?

Para sobrevivir y que las cargas que tienen sean menos pesadas.

¿Y eso para qué?

Para llevar una vida mejor.

¿No hay algo que está fallando en esa cadena?

Pues ahí es donde intervienen las emociones.

Tenemos una dependencia emocional hacia aquello que llevamos en nuestra mente.

A ese concepto de que hay que trabajar para ganar dinero.

Y  te vuelvo a decir que es necesario trabajar, pero lo que no es necesario es que te vendas.

Porque relacionas dinero con sacrificio.

Tu mente en cierto modo tienen una emoción negativa hacia el dinero.

Porque sabe que si le falta, lo pasarás mal.

¿Por qué?

Porque así se lo estás demostrando.

Bueno, más bien así te lo estás demostrando a tí mismo.

Y eso hace que necesites algo que a su vez te infunde respeto y miedo.

Miedo a no tenerlo junto a tí.

¿Y qué sucede con eso?

Pues que nunca tienes una buena relación emocional con el dinero.

Es como si tuvieras a tu lado a tu pareja por miedo a que te falte y que lo pases mal sin ella.

¿No te parece extraño eso?

Pues imagínate lo mismo pero con el dinero.

¿Y qué debes hacer?

Mejorar esa relación emocional.

¿Y se puede hacer eso con algo tan material como es el dinero?

Pues claro que sí.

El dinero tiene que venir a tí en tu busca, porque le gusta la relación que mantienes con él.

Porque le guste el ambiente y la mentalidad que llevas.

¿Te parece una chorrada lo que acabo de decirte?

Eso es porque todavía no has experimentado en tu vida un verdadero cambio emocional y no conoces la potencia que tienen nuestras emociones en todo lo que tenemos en la vida real.

Ahora mismo, tus acciones son de supervivencia. Haces cosas para sobrevivir en la vida que tienes.

Por tanto, las emociones que se generan son también de supervivencia.

Tu mente genera emociones de estrés, nerviosismo, enfados, cambios de humor, rabia, impotencia, frustración, etc...

Y el sentirse así, hace que actúes igual o peor.

Y así sucesivamente.

El ir a buscar algo porque lo necesitas urgentemente para sobrevivir, hace que esa búsqueda no sea tan efectiva y no tenga los resultados que buscas.

Y cuando eso sucede, sientes todavía más urgencia, con lo que corres todavía más, con lo que la búsqueda se hace todavía menos efectiva, y así hasta el infinito y más allá.

Pues imagínate cuando haces eso todos los meses en busca del dinero.

La gente busca trabajo rápido, en lo que sea, porque tiene obligaciones que cumplir.

Y si tienen la suerte de encontrar algo, lo aceptan por los mismos motivos.

Eso hace que estén en un sitio por obligación.

Muchos te dicen que están bien en sus trabajos, pero en el fondo saben que mienten y que les gustaría estar todavía mejor, simplemente no pueden buscar nada mejor por miedo a perder lo poco que tienen.

Y cuando estás en un sitio casi por obligación, tu efectividad, tu felicidad, tu éxito y todas esas condiciones que tanto deseas tener en tu vida, se reducen y se ocultan.

No es lo mismo salir de caza a buscar comida porque tienes el estómago vacío del hambre, que hacerlo con el estómago lleno y con la tranquilidad que tienes el frigorífico repleto de provisiones.

¿A que no?

¿A que es más efectivo hacer lo segundo?

Pues la gente hace lo primero, pero con el dinero y todo lo que tiene que ver con las riquezas materiales.

Y luego rezan y piden milagros.

Cosas que nunca llegan.

¿Y cómo mejoro mi relación con el dinero para que venga a mí?


Hay que entender el concepto de que no es bueno trabajar por dinero.

Sino más bien hacer que ese dinero trabaje para nosotros y nos proporcione todavía más.

Así decía Robert Kiyosaki en su libro "Padre Rico, Padre Pobre".

¿Conoces a algún millonario que esté trabajando en un puesto fijo o un trabajo en el que venda su tiempo por dinero?

Seguro que no.

¿Por qué?

Porque lo que hace es que trabaja para él y genera sus propios ingresos, a través de él mismo y no de que se lo proporcionen los demás.

No busca dinero, sino produce dinero, que es muy distinto.






Y para ello, tiene que tener una mentalidad abierta con una relación muy distinta con su riqueza.

Porque el dinero puede ser utilizado como una necesidad, o como una herramienta para generar todavía más.

Lo primero hace que desaparezca pronto para cubrir necesidades de supervivencia.

Lo segundo hace que aumente poco a poco para que no sólo cubran dichas necesidades, sino para que encima te sobre.

Pero no todas las personas están dispuestas a tener esa relación con el dinero.

De hecho, la mayoría siente que de forma inconsciente, cuanto más tiene, más necesita gastar.

Es como si tus posibilidades aumentasen cuando aumenta tu cartera.

Y en cierto modo debería ser así, pero no lo es y precisamente ese ha sido el principal motivo de la crisis económica en la que nos encontramos sumergidos.

Las personas ganan dinero, se ven con capacidades y empiezan a gastar, gastan más de lo que pueden producir y empiezan a entrar en el mundo de la esclavitud y el contra reloj.

Todo se vuelve rápido para poder pagar y cubrir obligaciones que una vez disfrutaste y que ahora desearías no haber tenido jamás.

Por tanto hay una serie de consejos que me gustaría darte para mejorar tu relación emocional con el dinero y hacer que mejore tu nivel económico.

Aunque te vuelvo a decir, esto seguramente te servirá de poco o nada si te limitas a sobrevivir.

Si vives una vida "hipotecada", probablemente nada de lo que has leído te sirva de nada.

O puede que lo veas como una auténtica estupidez.

Pero no me importa.

Cada uno habla desde su propio sufrimiento, y te aseguro que yo no te hablo desde ninguno, sino más bien desde una experiencia que me costó mucho asimilar y aplicar en mi vida.

Y a día de hoy no hay momento en el que no agradezca el haber dado ese paso en mi vida, liberarme de mis cargas y mejorar por fin mi relación con el que hasta ahora había sido mi mayor enemigo y mi principal causa de sufrimiento y depresión.....el dinero.



  • El día se divide en 24 horas, ¿verdad?. De las cuáles 8 las pasas trabajando, 8 en tiempo libre, quehaceres o demás y 8 en dormir o descansar. Haz lo mismo con tu dinero: que tus obligaciones, deudas, pagos, etc...no superen la tercera parte de lo que ganas, que tus gastos, caprichos, lujos o demás no superen la otra tercera parte y que la tercera parte restante no se gaste.
  • Utiliza esa tercera parte restante en buscar algún método alternativo para que ese dinero produzca beneficios (inversiones, negocios, etc...).
  • Mentalízate de mantener estas partes de forma equitativa aunque mejore tu economía.
  • Aprende a ver al dinero como una herramienta para facilitarte ciertas cosas. Piensa que en esta vida, los mayores placeres, lujos y demás maravillas, son gratis.
  • Si te gusta gastar y comprar cosas, aprende a guardar un tiempo prudencial (una semana) entre que deseas algo y vas comprarlo. Este tiempo ayudará a que tu mente supere ese periodo de lanzamiento espontáneo que tiene por adquirir cosas, a veces innecesarias.
  • Pregúntate: ¿Realmente necesitas eso? ¿Si no lo necesitas, para qué lo tienes que comprar?.
  • No trates de ahorrar en pequeñas cosas. El verdadero ahorro se muestra cuando cambias tu estilo de vida a nivel general. ¿Comprar el papel higiénico más barato para ahorrar? ¿Por qué no te planteas mejor cambiar de casa para pagar menos de alquiler?.
  • No vendas tu vida por dinero, y más aún cuando eso lo único que te permite es sobrevivir.
  • No te autoengañes. El trabajo fijo está bien, pero no es lo más idóneo para generar riquezas en tu vida.
  • Si sobrevives en este mundo, generarás emociones de supervivencia que no ayudan a crecer económicamente. Por tanto, si no puedes cambiar tu entorno, cambia tu mente para que ésta a su vez empiece a cambiar tu realidad.
  • Cuando adquieres una mente rica, plasmarás una vida de riquezas, sin buscarla, sin obligarla.

8 de septiembre de 2016

Cómo romper las barreras emocionales que impiden que tu pareja y tú os améis al 100%

Antonio Barragán
Una barrera emocional es aquella emoción negativa que te impide disfrutar y desarrollar otras más positivas.

Es lo que se interpone entre que seas feliz y no lo seas. Y es algo que tú mismo creas y que luego te resulta super difícil eliminar.



Y en el tema de relaciones de pareja, éste tipo de obstáculos están a la orden del día.

Ya vimos hace poco cómo conseguir que tu pareja cambie, ¿verdad?.

Pues ahora vamos a eliminar todo tipo de obstáculos que impiden que el amor fluya y la relación empiece a desarrollarse a otro nivel mucho más satisfactorio.


La gran pregunta


Pues todo se resume a una pregunta. La gran pregunta.

Una pregunta que debería estar presente en cada día que te levantas junto a tu pareja.

"¿Qué puedo hacer por tí para que te sientas feliz en el día de hoy?"





Fácil, ¿verdad?.

Muchas veces es difícil realizar esta simple pregunta.

¿Por qué?

Por nuestro propio ego.

¿Y sabes qué sucede si antepones tu ego o tu orgullo a tu relación?

Pues que no podrás quejarte si tu relación fracasa y tu ego triunfa.

Es como el que prefiere tener razón sin importarle las consecuencias que eso conlleva.

He visto relaciones destrozadas por simples discusiones que han desencadenado en auténticos huracanes emocionales.

Y todo por anteponer tus principios a los de tu relación.

Dar amor sin recibir nada a cambio, no es tan fácil como parece.

Siempre me gusta matizar que con este tipo de análisis no quiero ni mucho menos, que elimines por completo tus principios, tu forma de ser o tu carácter.

Simplemente quiero que entiendas que para conseguir ciertas cosas, es necesario sacrificar otras.

Y la mayoría de la gente sigue sin entender que si quieres ser feliz en tu relación de pareja, no puedes ponerte tú en primer lugar y degradar a la otra persona al último puesto.

Pero tampoco debes entregar tu propia vida por la otra persona, descuidando tu verdadera esencia.

Porque a todos nos gusta ser el primero y tener la razón, y a nadie le gusta perder o sentirse inferiores.

Siempre he defendido que una relación está compuesta por intereses individuales e intereses comunes, y éstos deben mezclarse y gestionarse correctamente o si no la cosa explota.

No defiendo el hiper romanticismo extremo ni el entregar todo tu ser, por la otra persona. Eso de "mi vida eres tú", "lo eres todo para mí", etc... son contextos que se exageran y conducen a problemas sentimentales graves que esclavizan su propio crecimiento personal.

Una persona tiene que velar por sus intereses comunes y su propio desarrollo personal, pero a su vez no debe olvidar nunca que la otra persona estará intentando hacer lo mismo, por lo que hay que encontrar un equilibrio en el cual hay que entregar algo de nosotros en pos de la otra persona, si queremos que todo vaya bien.

Porque cuando nos demos cuenta, eso que hemos sacrificado, lo recibiremos aumentado y multiplicado por 10.

¿Ok?

Pues sin desviarnos más del tema, tienes que sacrificar un poco de tí, para alcanzar un poco más de tu pareja.

Tal y como suena.

Y la mejor forma de hacerlo es dándole algo que ella quiere.

¿Has leído el libro: "Cómo ganar amigos e influir sobre las personas"?. Pues su autor, Dale Carnegie, explica cómo ganarse a las personas, dándole lo que ellas necesitan y esperan de tí.

Y para saber lo que quiere...¿qué mejor forma que preguntárselo?.

"Buenos días cariño....¿qué podría hacer hoy para que te sintieras bien?. Dímelo y lo haré".


Puede que te diga que quites el fregado o que limpies la casa, que pases la aspiradora o que vayas a hacer la compra.

No importa.

Tú limítate a hacerlo.

Sin más.

Vuelvo a insistir en lo mismo, por si alguno sigue buscando la forma de criticar este tipo de razonamientos.

¡¡¡No estamos buscando el rebajarnos ante nadie ni el ser los sirvientes de la otra persona, sino en encontrar el punto en el que la mente de nuestra pareja asimila que estamos ahí para aquello que nos necesite!!!.

Ese es el fin y la cuestión de todo.

Y no hay forma más práctica de hacerlo que por la vía rápida y sencilla.

Preguntándole lo que quiere y haciéndolo.

¿Y qué ganarás con todo esto?

A nivel mental conseguirás que tu pareja entienda de forma inconsciente que quieres darle algo y que dispones de tí mismo para entregárselo.

Es una especie de entrega de tu tiempo, y la mente de tu pareja lo asimila como una disposición hacia ella.

Y no hay nada que agrade más a una persona, que tener a otra a su disposición.

Hay gente que suelen decir: "Yo es que quiero que mi pareja me quiera tal y como yo soy y no a base de comportarme de una forma distinta".

Decirte que debido a esta estupidez, la tasa de separaciones ya se va acercando al 50%.

Y la tasa de enfriamientos en los sentimientos, emociones y pérdida de la pasión, es todavía peor aún.

Por tanto, ¿no te parece que es hora de dejar de ser un poco quien eres y comportarte como la otra persona le gustaría que fuera, aunque sólo sea para eliminar barreras y abrir nuevamente el camino hacia la felicidad?.

Y no me cansaré de recalcarlo, para aquellos que no terminan de leer los post o no los entienden.....¡¡no se trata de rebajarte ni de dejar de ser quien eres, sino de ser un poco mejor con la persona que tienes a tu lado!!.

No es cuestión de dejar a un lado tu propio "yo", sino de eliminar enemigos y obstáculos que se interponen entre tú y tu pareja. Y la mejor forma de hacer eso no es usando tus recursos personales, sino prescindiendo de ellos.

¿Tanto cuesta eso?.


La constancia


La gracia de esto no está en hacerlo varios días, sino siempre.

Convertirlo en algo diario y repetitivo.

Seguro que te lavas los dientes varias veces al día, ¿verdad?, pues con esto debería ser igual.

Día a día, semana tras semana, mes tras mes.

¿Por qué?

Para convertirlo en hábito.

Pero en hábito no para nosotros, sino para la mente de nuestra pareja.

Y sobre todo para esa barrera emocional que nos impide relacionarnos correctamente.

Para que ella vea esa constancia como una parte natural de nosotros.

No estamos tratando de halagar a nuestra pareja por un día.

Lo que intentamos hacer es que ella entienda que dentro de nosotros mismos, hay una parte que está dispuesto a hacer lo que haga falta en pos de que sea feliz.

Y para demostrarlo, lo haremos día tras día.

Bueno, no para demostrarlo, porque en el fondo no tenemos que demostrar nada, más bien para que entienda que si necesita algo, ahí estaremos nosotros para hacerlo.

Eso abre un camino y derriba obstáculos como el ego, el enfado, el orgullo y demás estados tan destructivos y nocivos para nuestra relación.

Ese es el único fin y el único objetivo.


¿Y qué se consigue con todo esto?


Pues es bien sencillo.

Aunque todo esto te parezca una estupidez, su misión es hacer desaparecer cualquier tipo de barrera que impida que la relación fluya como debe hacerlo.

Imagina que tu pareja tiene un cabreo impresionante y está a punto de empezar una discusión contigo.

¿Sabes cuál es la mejor forma de que todo salga bien?

Pensar en el beneficio de pareja.

¿Qué sacas como pareja discutiendo con la otra persona?

Absolutamente nada.

¿Qué sacas como persona discutiendo con la otra persona?

Que te de la razón y tu ego crezca.

¿Ves la diferencia de pensar como pareja a hacerlo de forma individual?

Pues cuando haces esta pregunta a tu pareja una y otra vez durante mucho tiempo, se consiguen varias cosas muy importantes aunque a simple vista no lo parezcan:


  • Se eliminan posibles enfados, discusiones o estados de ánimo que incitan a la problemática.
  • Se eliminan las barreras que estaban impidiendo que el amor hiciera acto de presencia.
  • Se tiende a ver lo mejor de la otra persona y aprendemos a mostrar lo mejor de nosotros mismos.
  • Adoptamos una actitud positiva que evita el confrontamiento con la otra persona. 
  • Hacemos que la otra persona se sienta bien.
  • Sembramos un camino positivo y mucho más limpio de negatividades.
  • Aprendemos a tener visión de pareja y no de nosotros mismos.

Cuando todo esto va apareciendo, es cuando notas que tu relación empieza a ir a mejor.

Es cuando te vas sintiendo más feliz y cada vez te importa menos dar un poco más por tu pareja.

Ella, igualmente, deja de ver ninguna barrera que se interponga entre vosotros y empezará a adoptar la misma actitud que tú.
Aparece un equilibrio de entrega mutua que tiende a inclinarse hacia la felicidad y el amor.

Al cabo del tiempo, no te parecerá un sacrificio el que tu pareja te diga algo que quiere, e igualmente te preguntará a tí lo mismo para intentar darte lo que tú deseas de ella.

El mutualismo aparece entre ambos y de la misma forma en la que damos, así recibimos.

Pero la cuestión de todo esto es que alguno tiene que dar el primer paso.

Alguno tiene que romper su ego en algún momento para inclinarse y buscar lo mejor para la otra persona y no para sí mismo.

Ese premio ya lo recibirá más tarde.

¿Estás dispuesto a dar ese paso y romper todo tipo de barreras emocionales entre tu pareja y tú?

¿Qué puedo hacer por tí en el día de hoy para que te sientas un poco mejor y seas un poco más feliz?


31 de agosto de 2016

Porque tu mente puede ser tu mayor obstáculo. Aprende la importancia de ignorar sus mensajes.

Antonio Barragán
Creemos que controlamos nuestra mente y nuestros pensamientos, pero eso es todo un error en la mayoría de los casos.

De hecho, cuando hablamos de Inteligencia Emocional, normalmente nos enfocamos en una situación de control emocional cuando estamos tranquilos, en actitud meditativa, en descanso, o simplemente cuando no tenemos ningún tipo de problema encima que tengamos que solucionar.


Pero...¿qué ocurre cuando es tu mente la que empieza a mandarte mensajes, pensamientos y emociones en situaciones de tensión, de estrés, de agobio, de cansancio, o momentos críticos?

Pues que no es tan fácil controlar nuestra mente y es entonces cuando nos damos cuenta de la gran influencia que puede ejercer sobre nosotros y cómo en la gran mayoría de los casos acabamos sucumbiendo ante ella, aunque creamos que no es así.

Y para entender esto mejor, vamos a poner un ejemplo....mi propio ejemplo.


Kilómetro 4


Siempre me ha gustado correr. De hecho lo hago prácticamente todos los días.

Normalmente estaba acostumbrado a hacer carreras de 8 kilómetros, pero después ya de bastante tiempo, decidí ver hasta dónde era capaz de llegar intentando hacer una carrera algo más larga.

Empiezo a mi ritmo y llego sin problemas al Kilómetro 4, en el que normalmente mi cuerpo empieza a adaptarse a la carrera y a ignorar el "cansancio" de los primeros kilómetros.

Mi mente hasta ese momento está callada y no hace acto de presencia, puesto que mi cuerpo está acostumbrado a cubrir perfectamente ese tramo sin que suponga ninguna carga.

Todo normal y todo controlado.


Kilómetro 6


Es en este punto donde empiezan a entrarme dolores en el abdomen.

Cosas de aprender a respirar bien ( que algunas veces se obvian y acaban pasándote factura ).

Es entonces cuando mi mente empieza ya a despertarse y a mandarme mensajitos con cierto ánimo, a fin de darme un poco más de energía para que mi cuerpo trate de terminar la carrera lo antes posible (como siempre).

"Venga, un poco más, que ya queda poco"
"Dos kilómetros más y todo listo, como un campeón".





Hasta aquí todo más o menos bien.



Kilómetro 8



Llego al kilómetro 8 y en vez de parar, sigo corriendo.

Mi mente cambia el tono y pasa a enviarme mensajes de sorpresa:

"¿Qué haces?, si ya has terminado la carrera. No necesitas seguir, has cumplido por hoy."

Y decido ignorarla por completo y seguir corriendo.


Kilómetro 9

Mensajes que me sigue mandando mi mente, esta vez con un poco más de ironía:

"Venga ya, chaval, has corrido un kilómetro más. Puedes sentirte orgulloso de tí mismo. Mañana lo harás mejor, pero por ahora para ya que es suficiente".

Y sin embargo, sigo corriendo.


Kilómetro 10


El diálogo con mi mente se vuelve un poco más tenso:

"¿Acaso eres tonto o qué?. ¿No sabes que no es bueno forzar tanto tu cuerpo? ¿Qué pretendes demostrar? ¿No ves que nadie sabrá lo que estás sufriendo?"

Y yo, a pesar de todo, sigo corriendo.


Kilómetro 12


Mi mente empieza a mandar no sólo mensajes, sino que lo materializa con síntomas en mi cuerpo:

"¿No ves que te está doliendo el pecho? Estás ya demasiado cansado, no podrás seguir adelante. ¿Te has visto cómo corres, pareces un zombi que ni puede levantar ya las piernas de tanto cansancio que llevas encima. ¡¡Párate ya!!, tu cuerpo está demasiado cansado, ya te estás pasando."


Pero nublo mi mente e ignoro nuevamente sus mensajes. Tan sólo me limito a correr y a dar una zancada tras otra más.


Kilómetro 14


Es ahora cuando tu mente empieza a mandarte mensajes de pena y lástima:

"Venga por favor. Tu cuerpo está ya reventado. Necesita descansar, necesita una buena ducha, beber un refresco, comer algo, tenderte en la cama y dormir."
"¡¡Por favor, para!!....¡¡No puedo seguir así!!...¡¡Voy a morirme si sigues corriendo!!...¡¡Te va a entrar un ataque al corazón y te quedarás ahí tirado!!....¡¡Por favor, no quiero que acabes así....para, para..."

Es el momento más difícil, pero sin embargo me decido a seguir corriendo.

Me entran ganas de llorar, de tirar la toalla por todo lo que mi mente me está diciendo y viendo que tiene razón.

Pero sin embargo sigo corriendo, aunque llore, aunque me duela, aunque crea que ya no puedo más.


Y entonces aparece el milagro


Superado ya el kilómetro 16, mi mente se calla y no me manda ningún mensaje más.

Es entonces cuando empiezo a sentir cierto alivio en la carrera.

Todo se vuelve más liviano, más ligero.

Me siento menos cansado, menos agobiado, con más ganas de seguir adelante.

Mi cuerpo me responde mejor; parece que no lleve tanto recorrido.

De repente, y sobre el kilómetro 20, mi mente vuelve a despertarse y empieza nuevamente a mandarme pequeños mensajes de pena y lástima.

Pero esta vez más cortos y menos potentes.

"Venga...tú ganas. Me has vencido. Me rindo. Para ya la carrera y vámonos a casa a descansar. Acepto que eres todo un campeón."

Y como ya estoy acostumbrado y me siento mejor, ignoro nuevamente su mensaje y sigo corriendo.

Desde el kilómetro 16 hasta el kilómetro 25 que decidí terminar la carrera, mi mente siguió mandándome mensajes de lástima y pena, pero esta vez de forma esporádica y de vez en cuando.

Con poca potencia y sin que apenas influyeran demasiado en mí.

Sabía que seguiría haciéndolo hasta el final, porque esa era su misión.

Pero comprendí y vi perfectamente cómo su ego y su influencia sobre mi cuerpo, fue bajando desde los primeros mensajes que me mandaba al principio de la carrera.


Tu mente tratará en determinados momentos de engañarte y persuadirte para que te limites a sobrevivir.

Entiéndela, ese es su trabajo y su función (por lo menos una parte de ella).



Ella está adaptada a una especie de zona de confort y cuando sales de ella, se siente incómoda, con lo que te manda mensajes para que vuelvas a la zona en la que ella se desenvuelve mejor.

Pero si sigues en esa zona, nunca podrás progresar. Nunca podrás crecer, desarrollarte, ampliar, conseguir metas y objetivos que son ahora inalcanzables para tí.

Y no porque no estés capacitado para ello, sino porque tu mente hará todo lo posible para hacerte volver a tu zona de seguridad en la que ella está a gusto.

Si no sabes engañar a tu mente, simplemente ignora ese tipo de mensajes que trata de hacerte ver.

En el momento en el que eres así de duro con ella, empiezas a darte cuenta de tus verdaderas capacidades y de que los impedimentos y obstáculos, son en realidad fruto de tu propia mente.

Trata siempre de encontrar ese lugar en tu interior en el que no exista la pena ni la lástima sobre tí.

Ese lugar en el que tu mente no pueda acceder con sus mensajes influyentes y en el que cualquier cosa que hagas, estará libre de condicionamientos de ningún tipo.

Aplica esto en todos los aspectos de tu vida. En tu trabajo, en tus relaciones personales, de pareja, en tu tiempo de ocio, en tus deportes, en tus momentos de tranquilidad.

Medita y encuentra ese sitio en tu interior en el que tu mente no puede acceder ni controlar.

Potencia al máximo ese sitio y básate en él para que te ayude en tus propósitos.

Una vez controlas ese pequeño espacio, podrás conseguir todo lo que te propongas.

24 de agosto de 2016

Como conseguir que tu pareja "cambie".

Antonio Barragán
Recibo muchos emails que me preguntan cómo se puede conseguir que mi pareja cambie, a fin de mejorar la relación sentimental entre ambos.

Cuando hablo con la mayoría de personas que buscan este cambio en el otro, le pregunto: "¿Por qué quieres que cambie? ¿Cómo puedes estar tan seguro de que tu perspectiva de las cosas es como tú piensas? ¿No será que al final descubras que el que tienes que cambiar eres tú y no tu pareja?".



Bueno, dejándonos de rodeos, esta última pregunta que has leído, es la clave de todo.

Y no porque tengas que preguntarte a tí mismo si el que tienes que cambiar eres tú, sino más bien por lo que supone la "ley del cambio".

Y como en todo, las emociones y nuestra Inteligencia Emocional entran en juego.

Empecemos.


El gran error a la hora de intentar cambiar a alguien


Pues hay un grave error que casi todo el mundo comete.

Y es el querer cambiar las cosas materiales y de tu entorno, a fin de que eso haga mejorar la relación.

Cuando quieres que tu pareja cambie algún aspecto de su estilo de vida o pensamientos, la mayoría de las veces nos limitamos a hacerle ver los errores que está cometiendo.

De intentar que vea materialmente que lo que hace no está bien o que simplemente puede mejorar.

Una especie de cambio físico para que así se remueva su interior y se produzca un cambio interior en ella.

Sin embargo, la experiencia nos dice que cuando le muestras a alguien sus defectos y sus errores, o tan sólo la corriges o aconsejas para que mejore, la mente de esta persona entra automáticamente en estado de defensa.

Porque a nadie le gusta que les rompan sus principios o su forma de ser.





Aunque sea para mejor.

El ser humano no tiene tanta capacidad de adaptación como se cree.

Nos cuesta romper nuestras conexiones neuronales que hemos desarrollado desde pequeños.

Y ahora no va a venir nadie a hacerlo de un día para otro.

Es por este motivo, que existen tantos problemas a la hora de que se trata de cambiar a alguien, sobre todo en algún aspecto tan arraigado como puede ser el carácter o sus hábitos.


La forma correcta de cambiar a tu pareja


Pero bueno, si algo no funciona demasiado bien, habrá algo que sí que funcione, ¿no crees?.

Porque todo tiene su técnica y su forma más efectiva de hacerlo.

En primer lugar tienes que hacerte a la idea de que no estás en la obligación ni el deber de cambiar a nadie.

Además a eso se le suma el que la gente no suele cambiar tan fácilmente.

Y si le metemos el plus de lo que es una relación de pareja, pues la cosa todavía se complica más.

Sin embargo, hay un principio universal que siempre predico en este blog.

Cuando tú cambias, todo a tu alrededor también cambia.




Incluídas las personas.

¿No lo sabías?, pues ya sabes algo nuevo.

Así que siguiendo ese principio y aplicándolo en tu relación, cuando tú cambias, tu relación sentimental también cambiará.

Pero claro, ¿y si la que tiene que cambiar es mi pareja y no yo?

Eso no importa, lo que importa es el objetivo.

Si tú eres el bueno de la peli y tu pareja la que está haciendo las cosas mal (bajo tu punto de vista), deberías estar todavía más tranquilo, puesto que estás en armonía contigo mismo.

Pero aquí hablamos de conseguir una meta, que tu pareja mejore o cambie bajo tu enfoque.

Y para conseguir esa meta, tenemos que dejar a un lado nuestro "yo".

Además te vuelvo a repetir que tienes la ventaja de que al pensar que estás haciendo las cosas mejor que ella, no deberías preocuparte por desprenderte de tí mismo.

Bueno, vamos al grano.

Lo que quiero decirte es que si quieres hacer cambiar a alguien, la mejor forma de hacerlo es cambiando tú.

Y con esto no quiero decirte que entres en su terreno ni que hagas cosas que no debes por tal de satisfacer a la otra parte, la cosa no va de eso.

Simplemente se trata de cambiar tu actitud ante lo que te sucede.



Si quieres hacerle ver a tu pareja de que grita mucho o que se enfada con facilidad, no es recomendable de que la ataques mostrándole cómo es en realidad, sus defectos, el daño que causa cuando se enfada, ni nada de eso.

Porque eso la pondrá automáticamente a la defensiva y te hará más difícil el acceder a ella nuevamente.

Y para colmo no habrá mejorado en nada, sino más bien empeorado.

Hay formas y formas de decir y mostrar la verdad.

Por tanto, si tu pareja actúa de esa forma y quieres que cambie poco a poco, empieza cambiando tu actitud ante ella cuando se comporta así.

¿Te enfadas tú también cuando ella se enfada? En el momento en que dejes de hacerlo, ella cambiará su perspectiva de las cosas.

¿Gritas tú también cuando ella grita? Cuando empieces a hablar con otro tono, aunque ella esté gritando, todo cambiará de enfoque.

Hacer que alguien cambie  parece que se ha convertido en una especie de examen de graduación que hay que pasar.

Y eso no tiene porqué ser así.

La gente puede cambiar, sin necesidad de someterla a juicio. Incluso puedes ir cambiando a alguien poco a poco sin que se percate de ello.

Pero claro, para esto, nuestro "yo" no debe intervenir.

Porque si se mete en el asunto, ese proyecto de cambio se transforma en un combate cuerpo a cuerpo.

Y eso obliga a ambas partes a ponerse en ataque y en defensa.

Y eso trae como consecuencia daños en vez de mejoras y cambios.

Por consiguiente es una forma estúpida de intentar cambiar a alguien.

¿Tienes que dejar de ser tú mismo o mentir para cambiar a tu pareja?

No.

Simplemente tienes que desarmar y evitar por todos los medios que su comportamiento te conduzca a su terreno.

Cada acto de cualquiera de nosotros, trae consigo una serie de reacciones en los demás.

Si alguien te grita, casi de forma inconsciente surge en tu interior el enfado, la ira, la venganza, o algún tipo de emoción negativa que tiene como finalidad hacerte cambiar y conducirte a su terreno.

Y eso no conduce a nada.

Si alguien te grita o te insulta, el daño ya está hecho, por mucho que te enfades, irrites o te molestes por ello.



Todo lo que sea dejarte llevar por las emociones negativas de ese momento, lo único que harán serán acciones innecesarias para llevarte a tu propia falsa tranquilidad, que en realidad es venganza, desahogo, etc...

¿Soluciones y mejoras? Ninguna si sigues la corriente y la inercia de ese tipo de emociones.

Se supone que quieres cambiar algo negativo de tu pareja, ¿verdad?

Pues tienes que impedir que eso te lleve a su terreno y te obligue a enfrentarte a él en su propio territorio.

Porque ahí no sólo perderás, sino que el esfuerzo habrá sido en vano y ninguno de los dos habrá hecho nada provechoso, sólo dejarse llevar por las emociones y buscar soluciones en un terreno que no es el adecuado.

En el momento en el que no entras en el terreno de las emociones negativas (o problema que quieres corregir), lo desarmas y lo afrontas con tu propia perspectiva de las cosas (es decir, en tu propio terreno), la cosa no sólo se vuelve mucho más liviana, sino que también cambia.

Cuando alguien te grita, está esperando recibir una respuesta similar, es decir, otro grito.

Cuando no lo recibe, la desorientación entra en acción, por no conseguir llevarte a su terreno.

Y eso hace que se puedan buscar soluciones a algún problema sin ser influenciados por el propio problema en sí.

Entonces, tenemos la solución de que cuando tú cambias tu forma de ver las cosas, automáticamente eso genera un cambio en aquellos que te ven, en este caso tu pareja.

Ese cambio la saca del terreno al que estaba acostumbrado a luchar, y como no existe lucha alguna, se ve indefensa.

Y ante ese estado, se abren puertas hacia algún tipo de mejora o crecimiento personal.

Por desgracia, esto cuesta mucho aplicarlo a la vida real.

Estamos acostumbrados a entrar en conflictos con nuestra pareja a fin de hacer saber quien tiene la razón en algo.

Eso no sirve de nada y sólo trae resentimiento a largo plazo.

Además que no soluciona ningún problema.

A nadie le gusta que le digan que está equivocado.

A nadie le gusta que le corrijan y le muestren los errores que ha cometido.

A nadie le gusta que le juzguen.

Todo esto trae emociones negativas que no conducen a ninguna luz.

Sin embargo, ante la mayoría de los problemas, el no entrar en el terreno emocional que la otra parte nos quiere meter, es un punto decisivo para desarmar y conducir todo hacia un terreno neutral.

Y ese trabajo tienes que hacerlo tú y no tu pareja.




Y para ello tienes que sacrificar tu propio "yo", que seguramente estará ahí presionándote para que entres en acción y muestres lo bueno que eres y que siempre tienes razón.

Recuerda que ese control emocional que tendrás que aplicar sobre tí mismo, no es fácil y no se adquiere de la noche a la mañana.

¿Por qué crees que hay tantas separaciones y rupturas?

Fácil, porque la gente entra en el juego de los demás pretendiendo con eso cambiar la perspectiva de la otra persona, y no se da cuenta que lo que está haciendo es sumirla más en la oscuridad.

Dale un beso a tu pareja cuando te grite o te insulte, y verás como  se abren muchas puertas en la que alguna de ellas te facilitará que accedas a ella y pueda cambiar.

Ten siempre presente que todos los cambios que hagas en tí mismo, generan cambios en tu entorno y en los demás.

Nunca habrá un problema si tú no quieres que lo haya.

Y cualquier cosa que quieras cambiar de una persona, hazlo siempre desde un terreno distinto al que esa persona está acostumbrada.


¿REALMENTE QUIERES QUE TU VIDA CAMBIE?