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22 de febrero de 2017

Cómo meditar de una forma práctica, correcta y eficiente.

Antonio Barragán
Hoy en día seguro que habrás oído hablar de la meditación y de los increíbles resultados que produce en las vidas de algunas personas.

Sin embargo, todavía tenemos conceptos muy equivocados sobre cómo meditar de forma eficiente para que podamos sacarle el mayor partido posible a esta grandiosa herramienta de desarrollo personal y emocional.



Si...como lo has oído. La meditación es una herramienta importantísima si sabes utilizarla bien y que de seguro te traerá resultados a corto plazo en muchos ámbitos de tu vida en los que quieras mejorar.


¿Qué es la meditación?


La meditación es una práctica en la que enseñamos a nuestra mente a ser lo más consciente posible para conseguir un propósito de forma eficaz.

¿Por qué la conciencia es la base de la mejora en nuestras vidas?

Porque llevamos una vida en piloto automático y obviamos demasiado aquello que va ocurriendo en nuestro día a día.

Prácticamente vivimos un día completo sin apreciar ni el 5% de lo que ha ocurrido en ese día.

La mayoría de las personas se limitan a hacer lo que hacen todos los días, sin "vivir" ni ser conscientes al 100% de porqué lo hacen ni qué sienten al hacerlo.

¿Por qué?

Porque su cuerpo ha sido acostumbrado por su mente a que eso que están haciendo es lo correcto y lo que deben hacer.

Y por supuesto a no cuestionarse el porqué lo hacen.

¿Y qué sucede ante un obstáculo que aparece en nuestro camino?

Pues que nos cuesta un esfuerzo increíble el superarlo.

¿Por qué?

Porque no estamos acostumbrado a ello. Nos hemos amoldado a un programa mental automático que reacciona casi instantáneamente ante lo que nos sucede, porque es lo mismo que nos ocurre todos los días.

Perdemos la conciencia de analizar las cosas que nos van ocurriendo. Pero, ¿sabes qué?....Que aquello que nos ocurre es lo mismo de siempre porque así hemos adaptado nuestra mente.

En otras palabras, como siempre piensas lo mismo y siempre tienes el mismo enfoque automático de todo lo que te sucede, pues es lógico que todos los días vivas el mismo tipo de vida.

Si estás acostumbrado a levantarte aburrido y desganado, todo lo que veas cada mañana pasará por esa sensación.

Puede que te ocurra algo nuevo, pero tú seguirás viéndolo como algo aburrido, porque así has diseñado tu programa mental y así te muestra la realidad que vives.

Es por ello que en el momento en el que eres plenamente consciente de cada cosa que te ocurre y la analizas, aprendes a ver nuevas perspectivas de la realidad que estás viviendo y por consiguiente todo cambia.

La meditación es la herramienta primordial para ayudarte a ser consciente y analizar con eficiencia cada situación que piensas, sientes o vives en tu día a día.


¿Qué beneficios me aportaría aprender a meditar?


Beneficios muchos.

Muchísimos diría yo. Hasta tal punto que puedes hacer de esta herramienta, la base de que puedas cambiar tu estilo de vida radicalmente.

Te dejo esta infografía para resumir mejor todos sus beneficios.


Tópicos más comunes que debes eliminar acerca de la meditación


Pues hay multitud de tópicos que dan una visión equivocada de lo que supone el arte de meditar.

Eso hace que la gente, en el momento en que escucha la palabra "meditación" la asocie a ciertas cosas que no tienen nada que ver, lo que provoca miedo y confusión en aquellos que quieren empezar a practicarla.

Por ejemplo:

  • La meditación es algo religioso, budista, hinduista, etc...  
Falso. La meditación es algo que va mucho más allá de religiones o culturas.

  • Tengo que meditar al menos 1 hora al día.
Falso. Puedes empezar por tiempos mucho más cortos, hasta que poco a poco tu cuerpo te vaya pidiendo más. El tiempo lo pones tu.

  • Tengo que meditar sentado en forma de flor de loto con las piernas cruzadas.
Falso. Lo más aconsejable es meditar en una silla o asiento en el que tengas tu espalda recta y tu cuerpo en una posición natural y sin incomodidades.

  • Tengo que aprender a dejar mi mente en blanco.
Meditar no se trata de dejar tu mente en blanco, sino más bien al contrario. Tendrás que estar constantemente pensando y aprendiendo poco a poco a ser lo más consciente posible en aquello que piensas y sientes.

¿Cuál es el objetivo fundamental de la meditación?


Romper tus programas automáticos y enseñarte a dejar de ser el mismo de siempre, para convertirte en alguien mejor.

¿Por qué tengo que dejar de ser el mismo de siempre?

Porque lo más probable es que haya partes de tu vida que no te gusten, ¿verdad?. Seguro que hay aspectos de tí que odias y que te gustaría cambiar, ¿me equivoco?.

O incluso puede que te sientas tan mal que quieras cambiar tu vida por completo y quieras darle un giro de 180º.

La meditación tiene como fin que en primer lugar, dejes de ser tú, para que poco a poco diseñes un "yo" más enfocado a como te gustaría ser realmente.

Casi todo el mundo tiene dos tipos de vida, la que están viviendo y la que realmente les gustaría vivir.

La primera es forzada por el pasado, la educación y las creencias que hemos adquirido durante años de nuestra vida, que nos han llevado hasta un punto en el que somos como somos.

La segunda es aquella vida que vivimos en nuestros sueños y que no concuerda con la que realmente estamos viviendo, pero que sin duda alguna nos gustaría tener.

Meditar hace que esas dos vidas se unan en una misma, para que seas quien realmente te gustaría ser.

Eso implica que si hay aspectos de ti que no te gustan o que te gustaría mejorar, los elimines y los sustituyas por algo mucho mejor que te aporta el bienestar que tú deseas.

La meditación hace que en primer lugar dejes de ser el mismo de siempre y dejes de sufrir por quien eres, qué haces o qué piensas y lo sustituyas por felicidad y bienestar al experimentar ese cambio hacia mejor en tu vida.

Es la herramienta fundamental para el cambio y el desarrollo personal.


¿Cuáles son los problemas más comunes a la hora de meditar?


Cuando una persona quiere iniciarse en el arte de la meditación o probar esta herramienta como forma de mejorar algunos aspectos de su vida, normalmente se suele encontrar con una serie de problemas o incomodidades que pueden hacer la primera experiencia, algo frustrante.

Esto es así porque tu cuerpo no está acostumbrado a que emitas órdenes para controlarlo, con lo que te mandará muchos tipos de mensajes de muchas formas distintas para hacer que desistas en tu intención de controlarlo.

Hasta ahora tu cuerpo actúa y vive por cuenta propia sin que ni tú mismo ni tu mente (que está prácticamente dormida) se den cuenta o sean conscientes de ello.

Te dejo este video en el que te muestro los principales problemas con los que puedes llegar a encontrarte a la hora de empezar a meditar por primera vez.


¿Quieres aprender a meditar paso a paso y de forma práctica e inteligente? Aquí obtendrás más información sobre cómo hacerlo.

Pasos de los que se compone cada sesión de meditación


Pues vamos al grano, a lo que realmente te preocupa y lo que en realidad necesitas saber.

Hay una serie de pasos esenciales que tienes que aprender a dominar cuando practicas la meditación, porque son la esencia de ella y los que hacen que en realidad tu vida cambie para siempre.

Identificar


Como ya te dije antes, lo primero que tienes que hacer es dejar de ser quien eres ahora y los problemas que tienes, para después diseñar alguien mejor en quien te gustaría convertirte.

En otras palabras, tendrás que desechar tus problemas para poder rellenar ese hueco con cosas que te aporten bienestar.

Si no haces esto, estarás echando cosas buenas en un recipiente colmado de cosas que apestan, y lo único que conseguirás es que todo en general huela mal.

Me comprendes, ¿verdad?

Primero vacía el vaso y luego ya podrás llenarlo con agua pura y limpia.




Y para ello, tendrás que centrarte primeramente en un aspecto negativo que quieras eliminar de tu vida.

¿Qué es lo que no te gusta de tí?

¿Qué es lo peor que tienes y que más predomina en tu día a día?

¿Cuál es tu peor forma de ser o comportarte y que quieras eliminar de tu vida?

¿Qué es lo primero de lo que te desprenderías de tu forma de ser o pensar?

Esto es necesario porque si no sabes cuáles son tus problemas y les pones nombre, nunca sabrás de qué pie cojeas.

Es fundamental que analices tu día a día y veas lo peor de ti, y a su vez, pilles papel y lápiz y le pongas un nombre.

Por ejemplo, yo era una persona tímida y con muchos problemas a la hora de socializar con mi entorno.

Eso me causaba problemas conmigo mismo y mi autoestima.

Pues entonces, pillo papel y lápiz y anoto el problema principal: "TIMIDEZ".


Aceptar


El segundo paso es que aceptes esa forma de ser como algo que predomina en ti.

Ya se que soy tímido, pues ahora tengo que aceptarlo.

¿Y eso de qué me sirve?

Pues me ayuda para romper un poco más la inercia que vivo a diario en la que siempre estoy huyendo de mi problema.

Ahora no huyo. Es más, lo acepto.

Eso rompe el programa automático que tengo en mi mente y me hace que todo empiece a cuestionarse y a enfocarse con otro punto de humildad y sinceridad que hasta ahora me costaba afrontar.

Tengo la ventaja de que nadie excepto yo mismo me va a oir, me va a juzgar, me va a criticar ni se va a reir de mi.

Esa tranquilidad me ayuda a que acepte que tengo ese problema y adopte una actitud de solucionarlo.


Liberar


Puede parecer difícil eso de decir que tienes que liberar tus cargas. Sin embargo, no es que parezca fácil, sino que en realidad es fácil.

Tan sólo tienes que aprender que llevando ese tipo de peso contigo, no te ayudará en nada a que mejores.

Por tanto, ¿para qué quieres acostarte con la cabeza llena de cosas que no te ayudan en nada?

Aprender a no hacer de tus cargas y problemas, el pilar de tu día a día, es importantísimo para que todo lo que hagas sea más efectivo y sin prejuicios.

Ten en cuenta una cosa: "Ningún problema que tengas podrá resolverse desde el mismo estado mental en el que se produjo".

Por tanto, si estás triste y quieres eliminar esa tristeza y encontrarle una solución, nunca podrás hacerlo a no ser que te liberes de ella aunque sólo sea por un momento.

Ese momento en el que te liberas de esa carga, es el que tienes que aprovechar para encontrarle soluciones y hacer que todo sea mucho más efectivo.

Por tanto, liberarte momentáneamente de tus cargas es un paso muy importante en la sesión de meditación.


Observar


Este punto de la meditación es de los más importantes.

Se trata de que te observes a ti mismo a modo de recuerdo y analices cómo te comportas bajo esa forma de ser tuya que no te gusta.

Por ejemplo, en mi caso era analizar mi dia a dia y recordar cada momento en el que me encontraba siendo víctima de mi timidez y verme a mí mismo bajo ese aspecto tímido.

A su vez, también tenía que determinar qué sentía viéndome a mi mismo bajo ese aspecto.

Este paso es un punto en el que analizas y recuerdas lo máximo posible tu comportamiento bajo ese aspecto negativo que quieres mejorar, descubrir qué sientes cuando te ves a ti mismo comportándote así y lo recuerdes.

En este paso no tienes que buscar soluciones ni preguntarte el porqué actúas así o te sientes de esa forma, sino simplemente que te veas y analices cómo te sientes viéndote así.

Todo esto en tu mente y sin miedo a que nadie te critique, te juzgue o te infravalore por ello. Te vuelvo a recordar que estás a solas contigo mismo.


Redirigir


Este es el último paso que tienes que dar para dejar de ser el mismo de siempre bajo esa forma de actuar que no te gusta para nada.

El paso en si consiste en que interrumpas de forma física ese momento en el que estás a punto de caer nuevamente en tu comportamiento negativo.

Por ejemplo, centrándonos nuevamente en la timidez, en este punto tengo que imaginarme situaciones que me hacían sentir tímido (cosa que ya practiqué en el punto anterior), para determinar el punto exacto en el que mi timidez podía salir a la luz.

Por ejemplo, estoy con una chica que me gustaba y ella se acercaba a mi para pedirme algo. Ese justo instante, era en el que mi timidez hacía acto de presencia en mi y  a partir de ahí, el programa mental automático que tenía en mi mente se encargaba de que actuara con miedo, indecisión, etc...

como meditar


¿Qué hago cuando determino ese punto en que aparece ese comportamiento mio negativo? Pues como todo me lo estoy imaginando y no hay nadie que me esté viendo excepto yo mismo, tan sólo tengo que interrumpir ese proceso automático.

Digo en voz alta: "Detente".

Cuando haces eso de forma física, tu mente se interrumpe y el programa mental también, lo que hace que puedas pararte por unos segundos y apreciar ese momento con más detenimiento.

¿Con qué intención?

Con la de ser consciente de él.

Precisamente la meditación se trata de eso, de que seas consciente de cada cosa que ocurre a fin de que entiendas el porqué.

Ya más adelante aprenderás a avanzar más, pero es necesario que sepas realizar esto a la perfección, pues a la hora de que te ocurra en tu vida real, tu mente ya no seguirá nuevamente el programa mental automático que tenías hasta ahora, sino que te hará recordar ese "Stop" en el camino y hará que no caigas en las redes de ese comportamiento negativo.


Creando tu nuevo yo


La mayoría de las personas quieren cambiar, pero no saben hacia donde.




Es decir, queremos ser mejores, pero sin tener en nuestra mente una idea de a quien queremos parecernos.

¿Qué ocurre con eso?

Pues que nos vemos influenciados por nuestro entorno y no llegamos a tener una meta clara.

Por tanto, no estás creando tu nuevo yo, sino simplemente acomodándote al que tu entorno te obligue a ser.

Una vez que te desprendes de tu vieja mente y del programa mental automático que había en ella, tienes que determinar quien te gustaría ser.

Por ejemplo, volvemos a mi caso. Yo siempre quería ser una persona sociable, que no tuviera miedo de hablar, de decir lo que pensaba, de tener miedo a la reacción de los demás y de tener una autoestima que no decayera ante la opinión de los otros.

¿Había alguien que se pareciera a ese modelo a seguir?

No, pero pude imaginarme y diseñar una versión perfecta de ese "yo", en mi mente.

Es como si diseñara una especie de prototipo y fuera mi meta a alcanzar.

Pero no solo tenía que imaginarme cómo era, sino también cómo pensaba y cómo se sentía ese prototipo que había creado.

En otras palabras, tuve que aprender a diseñar un nuevo yo a medida, pensar como él, actuar como él y sentir aquello que él sentía.


  • ¿Cómo me gustaría actuar cuando una chica se acercaba a mí?
  • ¿Cómo me gustaría sentirme cuando esa chica me hablaba?
  • ¿Qué es lo que me gustaría hacer cuando mantuviera una charla con ella?

Ese es el fundamento de este punto. Diseñar tu yo perfecto y memorizarlo en tu mente.

Cómo se sentiría, qué pensaría y qué haría en una situación que hasta ahora era problemática para tí.

Cómo sería ese "yo" perfecto tuyo ante ese tipo de situaciones.

Después, toca memorizar ese yo para que cree y diseñe un nuevo programa mental y te haga reaccionar de la misma forma pero en la vida real.

Es entonces cuando empiezas a disfrutar de una nueva mente y también de una nueva vida material.

Dejas de ser tú, para convertirte en alguien mucho mejor.

Estos son a modo resumen los pasos esenciales a la hora de meditar y cuál es su fundamento en si.

Tienes que aprender cómo meditar de una forma correcta y eficiente, que te conduzca hacia un resultado que tú buscas.

Ese es el fundamento del arte de la meditación.

15 de febrero de 2017

¿Qué imagen tienes de ti mismo? ¿Te gustaría cambiar esa realidad?

Antonio Barragán
Parece como si la realidad que nos rodease fuera algo intocable, algo que no se puede cambiar ni alterar por ningún motivo.

Es como si estuviésemos condenados a conformarnos con aquello que nos ocurre y tan sólo tuviéramos la capacidad de adaptarnos a ello.



Pero, ¿sabes que la realidad de lo que te está ocurriendo es infinita? ¿Sabes que puedes crear aquella realidad que tú deseas si sabes cómo hacerlo?

Te pondré un ejemplo.

Imagina que te pones delante del espejo antes de meterte en la ducha. ¿Qué imagen ves de ti mismo?

Puede que veas a esa persona gorda que lleva ya mucho tiempo intentando ponerse a dieta pero que no lo consigue y lo único que hace es engordar día tras día.

Pero puede que también veas a esa persona que no está gorda, sino más bien "rellenita" que no se pone a dieta nunca porque tampoco lo ve tan necesario.

O incluso puede que veas también a esa persona que tan sólo tiene unos kilitos de más, pero a pesar de todo, esos kilitos lo hacen super atractivo y no ve necesidad alguna de ponerse a dieta porque le encanta la forma que tiene su cuerpo, con sus curvas y todo lo demás.

¿Cuál de esas imágenes sobre ti mismo es la real?

Pues la buena noticia (o la mala, depende), es que todas lo son.

Y no solo eso. Además de esas tres imágenes sobre ti mismo, existen un abanico infinito de posibles imágenes comprendidas entre ellas, todas dependientes de tu forma de ver y apreciar la realidad.

Dependiendo de la forma en la que te veas, así te comportarás y así serán tus pensamientos.

¿Puedes cambiar esa forma de verte?


Por supuesto que si.

Y no solo eso, sino que además cuando lo haces, conseguirás que tu realidad cambie por completo.

Porque ya no estarás viendo lo que ves siempre y te incomodaba tanto, sino que estarás viendo otra versión totalmente distinta de ti.

¿Y con eso cambiará mi realidad?

Cambiará tanto si quieres como si no.

Tu realidad está compuesta de muchas cosas, no solo de cosas materiales. De hecho, lo material que te rodea igualmente cobra la forma que tú quieras darle.

Por tanto, si aprendes a verte de una forma distinta, no tendrás más remedio que sentirte de una forma distinta.


  • Y cuando te sientes distinto, piensas distinto.


  • Y cuando piensas distinto, generas emociones distintas.


  • Y cuando generas emociones distintas, experimentas acciones distintas.


  • Y acciones distintas, es sinónimo de realidad distinta.


Te pongo otro ejemplo.

Imagina que estás acostado en tu cama tranquilamente y te sientes mal recordando la discusión tan fuerte que tuviste con tu hijo esta mañana, en la cual le gritaste y castigaste durante todo el día.

¿Cómo te ves a ti mismo en esa escena de tu vida?

Puede que te veas como el padre horrendo y cruel que le ha gritado a su hijo haciéndole perder la poca autoestima que le quedaba y castigándolo sin que apenas el niño pudiera haber comprendido cuál había sido el problema.

O puede que te veas a ti mismo como el padre paciente y bondadoso al cuál su hijo consiguió agotarle la paciencia que tenía debido al mal día que había tenido en su trabajo y a lo cansado que se encontraba por esforzarse tanto en su día a día para darle lo mejor a su familia.

En una imagen te ves como malo y en otra no tanto.

En una no tienen justificación tus actos y en la otra sí que pueden tenerlo.

Dos visiones distintas sobre una misma realidad.

Deberíamos decir mejor, dos realidades distintas en función de tu propia visión.


  • Dependiendo de cual sea tu imagen de ti mismo en esa situación, te sentirás mejor o peor.


  • Y dependiendo de cómo te sientas, pensarás de una forma u otra.


  • Y dependiendo de esa forma de pensar, generarás emociones positivas o negativas.


  • Y en función de esas emociones, harás unas acciones u otras.



¿Ves como todo cambia dependiendo de cuál sea tu visión y tu enfoque?


¿Y cómo cambio la forma de verme a mi mismo?


Para verte de una forma distinta, tienes antes que destruir la forma en la que te ves ahora mismo.

No pueden provocarse ambas imágenes a la vez.

O te ves de una forma o te ves de otra.

Pero aprender a desprenderte de esa visión de ti mismo que tienes ahora, no es una tarea fácil.

De hecho es algo complicado si no sabes por donde empezar. Porque a todos nos enseñan a aprender, pero no a desaprender.

Pero un buen paso para empezar este proceso, es aceptar que es posible crear la realidad que tu desees en función de tus pensamientos.

Te guste o no, tu vida depende de aquello que piensas y sientes.

No tienes porqué conformarte con aquello que te ha tocado vivir, porque como te acabo de demostrar, puede que eso tan malo que ves en tu vida, en realidad tenga una perspectiva distinta y buena que tú no seas capaz de ver.

¿Por qué?

Porque te empeñas en seguir viendo las cosas de la misma forma.

El destino lo creas y moldeas tu en función de cómo quieres crearlo.

Y cuando aceptas que esto es posible, aumentan tus probabilidades de que lo consigas.

Porque cambiar la visión que tienes de ti mismo es difícil, pero si nunca decides intentarlo, te resultará imposible.

Es lo que hace la mayoría de las personas.

Critican y juzgan sin tan siquiera haber probado antes si lo que leen funciona o no.

El desconocimiento hace que intentes cosas sin saber cómo hacerlas y que emitas un juicio en función de ese desconocimiento.

Pero que tú no puedas hacer algo, no quiere decir que nadie más pueda hacerlo.

¿Te gustaría empezar a tener una visión distinta de ti mismo y empezar a cambiar tu realidad de forma radical?

Yo te ayudo. Contacta conmigo y explícame tu problema.

13 de febrero de 2017

El cambio de vida debe ser una elección y no una obligación

Antonio Barragán
Pues aún así, la mayoría sigue cambiando de vida cuando ya no tiene más remedio y seguir adelante se convierte en algo imposible.

Mira por un momento aquellos que caen en adicciones, drogas, alcohol, etc... La mayoría de personas que tienen ese tipo de problemas, tan sólo cambian sus vidas cuando ya han caído tan bajo, que es imposible caer todavía más.



Y como no tienen nada a donde agarrarse, pues no tienen más remedio que cambiar sus vidas.

No cambian porque así lo han elegido, sino por pura reacción a lo que les ha sucedido en su entorno.

Tenemos una especie de don sobrenatural, que hace que apuremos al máximo las cosas. No cambiamos hasta que las cosas se han puesto verdaderamente jodidas y ese cambio es lo único que nos queda.


¿Por qué tenemos que esperar hasta última hora para cambiar?


El hombre de hoy ni tan siquiera se plantea la opción de cambiar cuando se encuentra en un estado de tranquilidad y bienestar.

Sólo cambia su estilo de vida cuando está pasando por una situación difícil, crítica o problemática.

¿Por qué?

Normalmente porque cambiar cuando uno se encuentra más o menos bien, crea incomodidad.

Es como si tu cuerpo y tu mente empezaran a preguntarte el porqué haces algo si no es necesario que lo hagas.

Si estás bien como estás, ¿para qué te mueves?.

Es el arte de seguir la rutina y la inercia de nuestra propia vida sin que apenas tengamos conciencia de ello.


¿Por qué tenemos que elegir la opción de cambiar cuando estamos bien?



Que estés bien, no quiere decir que estés como tú quieres estar.

La mayoría confunde eso y le hace creer que su vida es feliz, cuando en realidad no lo es.

Puede que lleves una vida normal, simple, con tus cargas y rutinas al igual que todo el mundo y parezca que no tengas la necesidad de cambiar, pero.....¿es realmente esa vida la que tú quieres vivir?.

Casi seguro que tu respuesta es no.

Pero claro, plantearse cambiar cuando uno no tiene problemas, es incómodo y provoca miedo.

¿Miedo a qué?

A que eso a lo que te has acomodado, se pierda.

Es igual que cuando uno vive entre mierda y al final acaba acostumbrándose a ella hasta el punto de estar cómodo.

Salir de ese sitio, resulta incómodo porque te hace alterar tu rutina y tus propios hábitos, con lo que todo se inclina a que no hagas nada y todo siga igual.

Pero existe también la opción de ese cambio como elección a la hora de que quieras alcanzar la vida que realmente tú quieres vivir.

¿Qué sucede entonces?

Pues que la comparación que haces para ese cambio, la haces con algo que es mucho mejor.

Sigues teniendo ese miedo e incomodidad hacia el cambio, pero esta vez estás concienciado de que ese movimiento que realizarás, será para darte algo mucho mejor que lo que ya tienes.

Esta es la gran diferencia de aquel que cambia por obligación hacia una vida mejor ya que no puede tener nada peor de lo bajo que ha caido, a aquel que cambia por elección hacia una vida mejor que es la que realmente ha diseñado, pensado y concienciado que quiere tener en su futuro.


Todo esto muy bonito, pero...¿cómo lo hago?


Para realizar un cambio en tu vida, necesitas dos cosas:


  • Conocer los pasos para hacerlo
  • Conocer los pasos para ponerlo en práctica

¡¡Ojo!!, son dos cosas distintas.

Es igual que cuando vas a sacarte sangre al médico y te toca el típico enfermero novato.

Seguro que sabe perfectamente los pasos necesarios para hacer esa extracción, pero probablemente le falte práctica y desconozca los pasos necesarios para hacer esa acción de la forma correcta, indolora y lo menos molesta para el paciente.

Me entiendes, ¿verdad?.

Si quieres aprender a cambiar tu vida eligiendo tú mismo ese cambio, tienes que tener unos conocimientos para hacerlo, y otros conocimientos para poner todo eso en práctica.

Saber algo no es suficiente, puesto que como bien sabrás, durante tu día a día pasas por muchos momentos difíciles, y algunas veces no resulta fácil aplicar eso que sabes en momentos tan frustrantes.

Es por este motivo que la mayoría de las personas caen bajo el peso de la rutina y el día a día, porque normalmente puede que sepan algo, pero desconocen como ponerlo en práctica.

¿Y todo esto porqué?

Porque no nos conocemos lo suficiente.

Creemos saberlo todo sobre nosotros mismos y que llevamos nuestro propio control, pero en realidad somos unos desconocidos en nuestro propio cuerpo.

Nuestra mente normalmente se encuentra dormida, y tienes miedo a despertarla para que no te muestre cosas de tu realidad que pueden dolerte y hacerte sentir todavía peor de lo que puedes estar ahora.

El autoconocimiento es la clave para casi todo.

Porque si no te conoces lo suficiente y no aprendes a entablar una relación contigo mismo en la que siempre sales beneficiado, ¿cómo pretendes cambiar tu vida?.

En otras palabras, ¿cómo pretendes cambiar tu vida material, si no eres capaz de cambiarte a tí mismo?.

Mi propia experiencia cuando cambie de vida y la herramienta que use para hacer ese cambio


Quiero dejarte mi propia experiencia cuando decidí que ya era el momento de cambiar mi vida. 

A pesar de lo que te he contado, ese cambio se produjo en mi de las dos formas que hemos hablado, una parte por obligación y otra por pura elección.

Sin embargo, no hay día en el que no agradezca  el momento en el que dejé mi vida anterior para buscar la que yo realmente quería vivir.

Gracias a ese cambio y a ese paso, pude convertirme en quien soy ahora.

Y las herramientas que uses para dar ese paso, son fundamentales, por eso quiero compartir contigo cómo lo hice yo, en este artículo.


7 de febrero de 2017

Cuando tu autoestima está por los suelos. Aprende a mejorarla

Antonio Barragán
Dentro de nuestra Inteligencia Emocional, hay un sector con la que muchísima gente se siente identificada, la autoestima.

Cómo mejorar la autoestima se ha convertido en prácticamente todo un reto para muchas personas. Incluso para algunas ha pasado a ser una misión imposible.

¿Por qué?



Falta de conocimiento, falta de interés e información generalizada y abstracta sobre cómo hacer esta difícil tarea paso a paso y de forma práctica e inteligente.

Dentro de todos los problemas psicológicos que pueden existir, no hay ni uno sólo que no tenga algo que ver con una autoestima deficiente.

No importa si eres un fumador adicto, si eres un fracasado en el trabajo, si no encuentras pareja, o si eres un ladrón o un asesino.

Absolutamente todo está relacionado con una autoestima por los suelos.

No hay nada que nos haga tanto daño, como el juicio que nos hacemos sobre nosotros mismos.



Es por eso que hay personas a las que les cuesta la propia vida mirar en su interior y descubrir su verdadero yo.

Y por eso siguen escondiéndose entre máscaras y maquillajes que la vida material les ofrece.

¿A cambio de qué?

Del amor hacia ti mismo.


¿De qué se compone nuestra autoestima?


Aprender a desarrollar una buena Inteligencia Emocional, también te ayudará a mejorar de forma radical tu autoestima.

¿Por qué?

Porque ésta se compone de dos emociones o sentimientos:


  • Confianza
Es decir, cuando tienes una autoestima alta, estamos hablando de que sientes dentro de ti dos emociones predominantes, la confianza en ti mismo y el amor hacia tu forma de ser.

Tenemos que aclarar también que la autoestima está dividida en niveles, es decir, todo el mundo la tiene presente en su vida, ya sea en mayor o menor grado.

No existe aquel que dice que su autoestima es cero. Tendrá más o menos, pero nunca cero.

Como verás, las emociones siguen a la orden del día en cuestión de importancia y prioridades sobre las que deberíamos invertir si queremos ser más felices.

Porque mejorar nuestra autoestima se convierte en la capacidad de tener una vida mucho más feliz.


Todo comienza desde que somos pequeños


Desde que nacemos, nos convertimos en una esponja que lo absorbe todo, y es por este motivo, la responsabilidad que cobran los padres si quieren que sus hijos sean personas emocionalmente inteligentes.

Pero a pesar de la influencia tan importante que cobran los demás cuando somos pequeños, también hay una parte que sólo depende de nosotros.

Cosas que nuestros padres o el entorno en el que vivimos desde niños, no pueden controlar directamente.

Nadie puede controlar nuestra propia respiración, nuestro propio sueño, ni nuestra propia hambre.

Con esto quiero decir que por mucho que quieras a tus hijos, puede que él desarrolle la capacidad de no quererse a si mismo.

Esto suele pasar la mayoría de las veces cuando enseñamos a nuestros hijos a que tienen que suplir una serie de necesidades que su vida les impone, que puede que no concuerden con la que ellos quieren.

Y entonces pasa lo que pasa. Que los niños empiezan a dejar a un lado su propia confianza y amor hacia si mismos y empiezan a dárselos a los demás y a todo su mundo exterior.

Y luego, cuando ya son adultos, empiezan las quejas.

¿Ves la importancia de educar a tus hijos correcta e inteligentemente?


La plena conciencia. La clave de nuestra autoestima


La autoestima es en realidad una herramienta interna que hace una evaluación consciente e inconsciente de quien eres en lo más profundo de tu corazón.

Se basa en todo: cualidades y rasgos físicos, acciones, pensamientos, deseos, etc... y los suma para dar un resultado.

Dependiendo de ese resultado, tu autoestima estará por las nubes o por los suelos.

Pero esta especie de evaluación de nosotros mismos, es algo que se hace a nivel interno. En lo más oscuro de nuestro interior, tenemos nuestra verdadera esencia de quien somos y qué seremos.

Aunque queramos eliminar ese rasgo de nuestras vidas, no podremos hacerlo. Y llegará el momento en el que tendrás que enfrentarte a tu propio yo, y dependiendo del aprecio que le tengas, será el mejor de tus días o la más amarga de tus pesadillas.

Por tanto, es necesario que aprendamos a ser conscientes sobre la verdad de quien somos, aunque eso nos duela.

Porque vivir en plena conciencia, es la clave para mejorar nuestra autoestima.

Pero para vivir en plena conciencia, necesitamos cambiar la forma en la que actuamos.

Nuestra conducta diaria tiene que cambiar.

No puedes pretender aumentar tu rendimiento profesional, si sigues siendo un vago.

No puedes pretender ser competitivo, si no te preparas a diario.

No puedes pretender sentirte seguro con una persona del sexo opuesto, si no te esfuerzas en conocer gente y relacionarte.

Y así con todo.

Cambiar nuestra conducta empieza por cambiar la forma en la que pensamos.

Porque absolutamente todo lo que desarrollamos en nuestras vidas, depende de nuestros pensamientos.

Todo empieza por pensar en rendir más en nuestro trabajo, en pensar cómo ser más competitivo o en querer encontrar pareja.

El pensamiento consciente es el que te hace despertar del sueño y de la vida automática que estabas llevando hasta ahora.

Es el primer paso, el querer hacer algo o convertirte en alguien distinto al que eres ahora.

Todo lo que hagas saltándote este paso, será en vano.

No conseguirás ningún resultado en tu vida si tus acciones en la vida real no se corresponden con tus pensamientos.


Por mucho que hagas para cambiar tu día a día, si no piensas en ello antes y sientes ese pensamiento en forma de emoción, tu día no cambiará.

Muchas personas buscan mejorar su autoestima mediante acciones en su entorno. 

Eso se llama pan para hoy y hambre para mañana.

Es lo mismo que el fumador que quiere dejar de fumar y para ello se va a correr o a jugar al fútbol para olvidarse por un momento de su adicción.

¿Consigue algo con eso?

Un par de horas sin fumar.

Pero después se volverá a encontrar sólo consigo mismo y si su mente no está preparada para ese momento, sucumbirá nuevamente a coger el cigarrillo y metérselo en la boca.

La mente y la realidad tienen que ir de la mano.

Vivir en plena conciencia te hace obtener un estado mental para cualquier situación que desempeñes en tu día a día y consigues la capacidad de apreciar cada momento que transcurre de esa situación.

¿Y en qué te beneficia eso?

En que se rompe la programación automática. Esa que te hacía sentir de una forma sin que supieras el porqué. 

Esa sensación de fracaso sin motivo aparente. Esa sensación de debilidad, de tristeza, de frustración sin que se correspondiera con algo puntual, exacto y totalmente localizable.

Con esto te quiero decir que cuando aprendes a tener plena conciencia de cada cosa que haces en tu vida, aprendes también a apreciar en qué medida influyen en ti, y con eso ganas la capacidad de que no influya más de lo necesario y te haga sentir como quien realmente no eres.


La autoaceptación


No es nada fácil tener que vivir totalmente conscientes, cuando los temas que vamos a tratar tienen que ver con nosotros mismos.

A nadie le gusta enfrentar sus propios temores y sus propias dificultades, pero para eso está la autoaceptación.

Autoaceptarse lo único que hace es que esos valores que siempre te han inculcado desde pequeños y que definen lo bueno o lo malo, la aprobación o la desaprobación, dejen de tener importancia para ti.

Esto no quiere decir que pasemos olímpicamente de todo y nos acomodemos en la perspectiva de que nada nos debe importar.



De hecho, autoaceptarse es el primer paso para cualquier tipo de cambio que queramos realizar en nosotros mismos.

Cuando aceptas quien eres y lo que sientes, impides que ese problema te bloquee y te dificulte tu avance hacia el cambio.

Autoaceptarse se convierte en la liberación de cargas para avanzar más rápido y más seguro.

"No importan mis defectos ni mis dificultades. Simplemente me acepto tal y como soy a nivel general, como ser único y de forma global."

Sin embargo, puede que existan partes de ti con las que no estés del todo contento. No todo lo que ves de ti mismo te tiene que gustar.

Porque ese es el gran error. "Aceptarse" no es lo mismo que "gustarse".

La diferencia es que cuando te aceptas, estás dando por hecho aquello que te sucede o eres sin más. No quiere decir que ames lo que ves de ti, sino que simplemente lo aceptas y lo interpretas como algo que no puedes evitar.

¿Entonces no puedo cambiarlo?

Claro que puedes, pero antes tienes que aceptarlo. Como únicamente no podrás cambiar es cuando no aceptas ese problema que tienes.

Me entiendes, ¿verdad?


Tópicos que no funcionan para mejorar tu autoestima



Imagina que tienes que dar una charla delante de cientos de personas.

Estás super nervioso y cada vez es peor mientras más se acerca el momento de salir al escenario.

Entonces empiezas a decirte a ti mismo:


  • ¡¡Venga!!, que tú eres fuerte.
  • No tengas miedo, que seguro que lo harás genial.
  • No seas tímido, que no es para tanto.

¿Por qué esto no sirve para nada?

Bueno, en realidad si que sirve pero para ponerte aún más nervioso.

Debido a estos pensamientos, tu cuerpo envía a tu cerebro información de emergencia. Es decir, estos pensamientos te colocan en una postura en la que parece como si te estuvieras enfrentando a ti mismo.

Ahora no solo tienes el miedo original a salir al escenario, sino también el reproche de tu propio cuerpo diciéndote a ti mismo todo lo que "debes" hacer.

¿Qué se consigue con esto?

Tu respiración empieza a disminuir, aumentan tus latidos del corazón, aumenta la presión arterial, aumenta el miedo e incluso cosas peores.

Estas reacciones son puramente de supervivencia ante una amenaza. 

¿Cuál es esa amenaza?

Tus propios reproches al decirte lo que no debes hacer.

Es entonces cuando aplicamos la autoaceptación. 

En vez de decirte lo de antes, puedes decirte mejor:

  • ¡¡Es verdad!!, Tengo miedo.
  • Respira lenta y profundamente.
  • Tengo mucho miedo, pero no por eso debo alterarme hasta tal punto.
  • Aunque tengo miedo, seguiré estando plenamente consciente y no perderé el norte.

Una cosa que también es muy eficaz es la de comunicarte con tu miedo para que te haga imaginar lo peor que te podría pasar en esa situación.

¿De qué sirve eso?

Para que también lo aceptes y partas ya con ese miedo como algo con lo que cuentas, pero que no te entorpecerá.


Ejercicio para ayudarte a autoaceptarte


Te dejo este ejercicio, el cuál te ayudará en tu tarea de autoaceptarte y ver la importancia (y diferencias) que tiene esta magnífica cualidad.



Resumiendo


Creo que si has entendido todo lo que he tratado de explicarte, te habrás dado cuenta de la importancia que cobra el aceptarse a uno mismo y aceptar también los problemas, capacidades, pensamientos y sentimientos que vamos sintiendo en distintas situaciones.

Cuando no aceptas algo, estás negándolo. 

Cuando niegas algo, no estás siendo responsable contigo mismo.

Si no eres responsable contigo mismo, no encontrarás soluciones prácticas e inteligentes a tu problema y seguirás viviendo en él.

No podrás cambiar nada de ti, si no aprendes a aceptarlo previamente.

Cuando te aceptas a ti mismo, estás admitiendo que suceden cosas en ti en un determinado momento, pero que esas cosas (que pueden no gustarte) no tienen porqué ser definitivas e inalterables.

Y para cambiar, primero hay que aceptar. Es la clave para mejorar tu autoestima y convertirla en tu mejor herramienta hacia el cambio.

29 de enero de 2017

¿Dolor o sufrimiento? ¿Sabes cómo eliminarlos?

Antonio Barragán
No es lo mismo el dolor que el sufrimiento.

El dolor es aquello que sentimos, mientras que el sufrimiento es aquello en lo que llegamos a convertir eso que sentimos a causa del dolor.

Ufff...algo enrevesado, ¿verdad?.

Vivimos en un mundo en el que a la mayoría de las personas les gusta regocijarse en su propio sufrimiento.



"Yo es que tengo depresión y no puedo evitarlo", "Es que tengo una vida muy estresada", "Es que....", "Es que....", "Es que....."

Y así hasta el infinito y más allá.

¿Por qué nos hemos acomodado a nuestros dolores y problemas? ¿Acaso nos gusta vivir así?

Seguro que a la mayoría lo primero que se les viene a la mente es: "Es que no se cómo evitarlo".

Y si lo supieras, ¿lo pondrías en práctica?.

Si te muestro un método en el que puedes eliminar ese tipo de dolores y sufrimientos de tu día a día, ¿realmente te decidirías a hacerlo?

Pues depende.

¿De qué depende?

De según lo que haya que sacrificar para conseguirlo.

Hay personas a las que cambiar (aunque sea para bien), les supone un problema.

Se pasan su vida en puro sufrimiento y cuando alguien le muestra la fórmula perfecta para cambiar de vida, simplemente no lo hacen por miedo a ese cambio.


Los circuitos neuronales del dolor



Bueno, pues vamos a empezar ya con este tema un poco más a fondo.

Cuando sientes dolor por algo, ya sea físico o emocional, se crean en tu mente una serie de circuitos neuronales que hacen que ese dolor se produzca.

Es decir, lo mal que puedes llegar a sentirte, es debido a que ese circuito neuronal permanece activo.

Mientras más tiempo permanezca en actividad, más tiempo te durará ese dolor.




Cuando te centras y te enfocas en ese circuito neuronal, es imposible que el dolor que produce cese.

Pero ahora viene lo mejor.

¿Sabes qué sucede cuando cambias de foco?

Es decir, ¿sabes qué sucede con ese circuito cuando te centras en otro que te produce otra sensación y estado distinto?.

Pues que esas neuronas que provocaban el dolor se enfrían y nuestra mente empieza a dejar de prestarles atención.

Tienes que entender a tu mente como una especie de motor. Cuando la actividad se concentra en una parte en concreto, esa parte se calienta en exceso y provoca malestar en general.

Si por el contrario calentamos otra parte de ese motor, estamos consiguiendo que se enfríe la anterior, con lo que ese dolor que nos parecía abrasador, ahora no lo parece tanto pues estamos enfocados en otro mucho más caliente.

Un ejemplo algo raro, pero bueno.

Lo que quiero que entiendas es que cuando cambias de foco y dejas de centrarte en tus dolores, éstos empiezan a desaparecer.

¿Por qué?

Tu cuerpo realiza miles de acciones de forma involuntaria y sin que apenas te des cuenta de ellas.

¿Eres capaz de controlar el latido de tu corazón, o el parpadeo, o la acción de respirar?

Si te centras en ello seguro que sí, pero si no te centras en esas acciones, lo más seguro es que sigan actuando de forma automática y sin que te des cuenta ni las percibas.

¿Te imaginas si conviertes el dolor en una de esas acciones que aunque sucedan pasan desapercibidas para tu cuerpo?.

Pues eso es lo que consigues cuando cambias de foco.

Pruébalo y te darás cuenta de que tengo razón.

Pero, ¿sabes qué es lo que le sucede a la mayoría que prueba esto?

Pues que cuando sienten alivio, empiezan a cuestionarse el porqué.

Y eso les hace dudar de si ese alivio es real o ficticio.

Y cuando dudan, vuelven a conectar sin darse cuenta ese circuito neuronal que activaba el dolor.

Con lo que éste vuelve de nuevo y la persona acaba pensando que todo lo que acabamos de hablar no sirve de nada.

Cuando en realidad lo único que no sirve es tu capacidad para mantener tu enfoque en lo bueno y no irte para lo malo.


Algo desconocido sobre la capacidad de nuestra Inteligencia Emocional


Pues es una de las muchas cualidades que posee nuestra Inteligencia Emocional.

No solo el tema de controlar y administrar emociones, sino el arte de centrarnos y utilizar aquellos estados emocionales que realmente nos interesan y hacer de ellos la base de nuestro desarrollo personal.

Las emociones influyen en casi todo lo que te ocurre y es por ello la importancia de saberlo todo acerca de ellas.

Por eso mismo, tenemos que diferenciar entre dolor y sufrimiento.

El dolor es algo que sucede con la ley causa-efecto, es decir, haces algo (o lo piensas) y crea una respuesta en forma de emoción, que genera en tu cuerpo un cambio. Si ese cambio es demasiado brusco enfocado en la negatividad, provocará dolor.

Ya te he dicho que da igual que sean dolores físicos como emocionales. Todos se generan de la misma forma, unos mediante actos físicos y otros mediante pensamientos.

Imagina que has tenido un mal día en tu trabajo. Reuniones, mucho trabajo, quejas de tu jefe, horas delante del ordenador, etc...

Llegas a tu casa y tienes un dolor de cabeza increíble.

¿Qué haces?

Te centras en ese dolor y en cómo puedes eliminarlo.

Todo lo que haces a partir de entonces tiene como fundamento básico ese dolor.

Y además no sólo influirá en cómo te sientes, sino también en qué harás con lo que te queda de día.

Probablemente te tomarás una aspirina y te acostarás para que se te alivie.

¿Qué sucede si cambias de enfoque?

Es decir, ¿qué sucede si fueses capaz de olvidar ese dolor de cabeza para centrarte en algo mucho más importante y deseado por tí?.

Pues que el dolor pasaría a un segundo plano, las neuronas que estaban interconectadas y que activaban ese circuito de dolor, se enfriarían y pasarían a convertirse en sensaciones inconscientes que pasarían desapercibidas por tu cuerpo.

En pocas palabras, el dolor desaparecería de tu consciencia.

Pero.....ahí viene la incredulidad del ser humano y seguro que te empezarías a preguntar: "¿Realmente ya no me duele la cabeza?" "¿Por qué habrá sido, si no he hecho nada?".

Y ¿sabes qué consigues con eso?

Que el dolor vuelva.

El segundo punto es cuando conviertes ese dolor en sufrimiento.

Al contrario que el dolor, el sufrimiento es totalmente consciente.

Hemos hablado de que puedes convertir cualquier dolor en algo inconsciente y que pase desapercibido, pero con el sufrimiento no podrás hacer lo mismo, porque es algo que tú deseas y que tú mismo provocas.

Se trata de padecer y vivir dentro de ese dolor.

Te acomodas a esa sensación negativa y no quieres salir de ella.

Disfrutas de tu sufrimiento y te regocijas en él.

Haces de todo eso, tu estilo de vida y es por ello que a la mayoría de las personas les cuesta tanto salir de ese estado de placer negativo.

Casi todo el mundo tiene miedo de vivir, y por eso se limitan a sobrevivir.


Los distintos tipos de sufrimiento


Existen varios tipos de sufrimiento emocional: el miedo, la frustración, la aceptación y la peor de todas....las excusas de "no puedo", "no quiero".

Te digo la peor de todas porque es la que hace que no podamos ( o queramos) salir de nuestro estado de ser.

Este tipo de sufrimiento es el que nos mantiene en un estilo de vida de negatividad crónica y no queramos ninguna solución para salir de él.

Por muchas soluciones que les pongas a este tipo de personas, siempre tendrán su excusa para mantenerse en su estado, a pesar de que sufran estando en él.

Es como si no quisieras salir de la mierda en la que te encuentras, porque dentro de ella estás más calentito que fuera.

Pero, ¿fuera estarás mejor, verdad?

Si, pero dentro estaré más calentito que fuera (respuesta típica de nuestro inconsciente para mantenernos en nuestro estado).

Aquí, cambiar el foco ya no sirve como hemos visto que funcionaba con el dolor.

El dolor es algo más inconsciente y salta cuando se activan ese circuito neuronal específico a fin de que nuestro cuerpo reaccione.

Y ese dolor podemos hacerlo pasar desapercibido si así nos lo proponemos.

Pero con el sufrimiento no ocurre lo mismo, por que no activa ningún tipo de circuito neuronal en tu mente.

Simplemente es un estado de ser que te gusta mantener por las razones que sea.

Eres tú el que de forma voluntaria y consciente mantienes ese sufrimiento en tu vida, aunque el dolor haya desaparecido por completo.


Ten en cuenta que el sufrimiento no tiene porqué tener presente ningún tipo de dolor.

Pensar en exceso provoca sufrimiento y agotamiento mental. Correr una maratón también provoca sufrimiento y desgaste físico.

No tiene porqué haber dolor.

Buda decía que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento siempre es algo opcional.





Todo tiene su fundamento en nuestros pensamientos.

Si mantienes un pensamiento negativo, éste te acompañará como tu carga pesada durante todo el tiempo que así tú lo determines.

En la gran mayoría de los casos, las personas que sufren durante un largo periodo de tiempo es a causa de su forma de pensar.

Cuando adquieres pensamientos que no se asocian con la realidad, empieza a nacer el sufrimiento.

Es decir, cuando no eres capaz de ver las cosas tal y como son o no eres capaz de darle su lado positivo, es cuando empiezas a sufrir. Aunque algunas veces, ser realista en exceso también trae sus problemas.

Insatisfacción mental en estado puro.

También cuando no quieres despegarte de pensamientos negativos y pretendes mantenerlos en tu día a día, acabarás sufriendo. Por ejemplo los típicos pesimistas que ven siempre el vaso medio vacío en vez de medio lleno.

Y luego existe también algo, que para mi es lo más importante y es la tendencia del ser humano a querer buscar placer y satisfacción mediante todo lo material que le rodea.

¿Por qué eso es peligroso?

Porque todas las satisfacciones que vienen de nuestro entorno, tienen fecha de caducidad.

Es decir, los bienes materiales más tarde o más temprano se acabarán.

Y cuando se acaban o te acostumbras en exceso a ellos, al final terminas sufriendo por no poder mantener ese estado de satisfacción materialista.

Ese apego a nuestro mundo real, provoca sufrimiento en estado puro.

¿Y qué puedo hacer?

Muchas cosas, pero la mejor de todas es trabajar tu Inteligencia Emocional y aprender a crecer en tu interior y no en tu exterior.

En los dos últimos artículos hemos ahondado mucho en la importancia que cobra nuestra gestión emocional a la hora de tener el mejor estilo de vida posible, y como vemos sigue habiendo capacidades muy importantes en este tipo de habilidades.

¿Por qué no invertir en mejorarlas?

No seas el típico que se ciñe a la definición básica y reducida de lo que significa Inteligencia Emocional. 

Hay mucho más detrás de ella. Cosas que pueden llegar a sorprenderte y hacer de tí la mejor versión de tí mismo.



27 de enero de 2017

Un gran error sobre nuestra Inteligencia Emocional

Antonio Barragán
La Inteligencia Emocional está considerada como la capacidad para controlar y gestionar nuestras emociones de una forma inteligente para evitar que influyan en exceso en nuestra forma de ser.

Pero hay un error que mucha gente comete cuando hablamos de esta extraordinaria capacidad.

Ese error es el de asociar nuestra Inteligencia Emocional al ámbito material, limitándola a nuestro entorno y a todo lo que nos rodea.



Es decir, se supone que eres un ser emocionalmente inteligente cuando administras y controlas correctamente aquello que sientes provocado por circunstancias externas de tu día a día.

Cuando le hablas a alguien sobre la importancia que tiene la gestión de sus emociones, lo primero que se le viene a la mente es que debe aguantar y no dejarse llevar por aquellas circunstancias que le suceden en su vida y que puedan alterar su estado emocional.

Pero eso no es del todo correcto y ahora veremos el porqué.


Cómo funciona una emoción


Sucede delante de tí una acción, ya sea un pensamiento o un hecho físico y material.

Automáticamente tu mente procesa esa información y hace que se activen ciertas células que a su vez generan neurotransmisores, que son aquellos que conectan nuestro cerebro con nuestro sistema nervioso, lo que hace que nuestro cuerpo reciba ese efecto a modo de emoción.

En pocas palabras, toda acción genera una emoción correspondiente.





Si te caes, te duele. Si te insultan, te sientes mal, rabioso o enfadado. Si miras a una mujer sexy, te excitas. Si piensas en un familiar querido que falleció, te sientes triste, etc, etc...

Es cuando recibes esa emoción cuando empieza lo bueno.

¿Por qué? Porque tu cuerpo cambia debido a esa emoción.

Ten en cuenta que al sentirte de una forma distinta a como estabas antes de esa acción, también piensas de una forma distinta.

Y esa forma distinta de pensar, hace que a su vez, creemos otras emociones secundarias, todas ellas provocadas bajo el efecto de la primera emoción.

Por ejemplo, piensas en un familiar querido que falleció, te sientes triste y a causa de esa tristeza, te sientes desganado, sin fuerzas, lloras y crees que no merece la pena ir al gimnasio ese día porque no tienes ganas de nada.

Todo cambia debido a ese pensamiento y a la emoción que generó.

Controlar esa emoción y evitar que provoque en tí ese estado de tristeza y depresión, es lo que casi todo el mundo considera como tener Inteligencia Emocional.

Si te das cuenta, seguimos basándonos en algo externo, algo que sucedió de forma material y que representamos en nuestra mente a modo de recuerdo.

Y creemos que gestionar nuestras emociones se basa en aguantar para que ese estado que nos provoca ese pensamiento, no pueda con nosotros ni influya en nuestro día a día.

Por un lado tiene su punto de veracidad, pero es una verdad a medias.

Por mucho que aguantes, el problema seguirá estando ahí si no haces algo para solventarlo.

Es como si tuvieras varios enemigos a tu alrededor y tuvieras que estar preparado para resistir el ataque de todos.

Está bien ser una persona emocionalmente fuerte para aguantar a todos esos enemigos, pero hay algo mejor, mucho mejor.


Desaprendiendo emociones


Pues igual que se aprende, se desaprende.

Bueno, igual no, porque por norma general se aprende de una forma distinta a la que se desaprende, pero me refiero a que todos tenemos  la misma capacidad para desaprender algo que ya hemos aprendido.

En los ejemplos anteriores, todas esas acciones que generaron su emoción correspondiente, dejaron inscrito en tu mente una especie de circuito neuronal.

Esos circuitos neuronales cuando se junta, forman un programa mental sobre el que se fundamenta tu verdadero yo.

Ese programa mental es el que hace que hagas ciertas cosas o que reacciones de cierta forma ante distintas situaciones.

Es el responsable directo de que seas quien eres y quien decide qué serás en un futuro.

Importante, ¿verdad?.

Pues si no somos capaces de eliminar ese circuito neuronal que nos hace sentirnos mal por una determinada emoción, para lo único que usaremos nuestra Inteligencia Emocional será para aguantar.

Nos limitaremos a resistir e intentar por todos los medios que ese estado de ánimo provocado por esa emoción, no influya en exceso en nosotros.

Está bien, pero no es suficiente.

La Inteligencia Emocional fundamenta también la capacidad para desaprender ese tipo de emociones negativas que nos provocan malestar.

Se trata de borrar un circuito neuronal negativo para crear uno nuevo que nos haga sentir bien.

Suena bien, ¿a que sí?.

Pero ahora viene la pregunta del millón: "¿Y cómo hago eso?".

Eso te lo dejo en mi eBook, que podrás descargar completamente gratis y aprender cómo hacerlo paso a paso, porque si no este post sería infinito.


Creando una nueva emoción


Una vez aprendes a desaprender, llega el momento en el que tienes la capacidad para crear emociones nuevas y que sean positivas.

¿Ehh....? ¿Se pueden crear emociones positivas?

Pues claro que sí. Es por eso que te dije al principio que la Inteligencia Emocional tenía un concepto muy limitado por parte de la mayoría de las personas, para su verdadero poder.

¿Y cómo se hace eso?

Mediante los pensamientos.

Si recuerdas lo que te dije antes, un pensamiento es algo que también genera emociones.

Por tanto, siguiendo con la cadena causa-efecto, cuando piensas en algo positivo, por norma general se generará una emoción positiva.

Y eso no es todo, sino que ese proceso creará un circuito neuronal nuevo para que la próxima vez te resulte mucho más fácil entrar en ese estado de bienestar.

¿Por qué? Porque mientras más veces conectes y actives ese circuito neuronal, más efectividad y rapidez tendrá.

Llegará el momento en el que será casi automático, al igual que puede serlo la sensación de vómito que puede entrarte en el momento en el que entras en la oficina de tu empresa para malvender tu tiempo....¡¡perdón!!, para trabajar.

¿Y porqué no resulta tan fácil para la mayoría hacer esto?

Porque se saltan el paso anterior.

Si tienes un vaso de agua sucia y quieres llenarlo echándole agua limpia. O eliminas por completo ese agua sucia antes de echarle el agua limpia, o siempre tendrás un vaso turbio y con mal aspecto.

Los circuitos neuronales que te generan una emoción negativa, deben ser eliminados para así crear unos nuevos que te aporten todo lo contrario.

Si no haces eso, estarás llenándote la cabeza de emociones compitiendo entre sí haber quien la tiene más grande.

Y eso tan sólo crea malestar, confusión y frustración por no conseguir lo que se busca.

Aprender a pensar en positivo, aunque suene a tópico, es algo que no resulta tan fácil hacer.

La mayoría de la gente ni tan siquiera sabe controlar sus pensamientos y se limitan a dejarse llevar por ellos.

Y eso trae como consecuencia que se creen circuitos neuronales sin que te des cuenta y que generen a su vez emociones que te hagan sentir mal sin que puedas apreciar el porqué.

Existen los pensamientos automáticos y cada vez son más en la gente de hoy.

Hemos obviado tanto la capacidad de nuestra mente, que la hemos dejado ahí como algo que tenemos en nuestra cabeza y que debemos llevar casi por obligación.

Todo tiene su forma de hacerse, y en lo que se refiere a desarrollar nuestra Inteligencia Emocional, también.

Aprende a controlar tus emociones..¡¡correctamente!!.

No te dejes llevar por los tópicos y aquellos que se limitan a decirte simplemente cómo resistir y aguantar la tormenta para hacerte fuerte ante tu propia forma de pensar.

Aprende a desaprender.

Aprende a crear nuevos estados emocionales a través de pensamientos positivos.

Aprende a pensar de una forma correcta y haz de todos tus pensamientos algo consciente y controlable para tu propio beneficio.

Esa es la verdadera capacidad de nuestra Inteligencia Emocional, y no la de aguantar y controlar como un capataz puede hacer con su esclavo.