RELACIONES DE PAREJA

ADICCIONES

MEDITACION

.................................................................................................

Featured Posts

Featured Posts

ULTIMOS ARTICULOS

Dime qué emoción te perturba
Y te diré como controlarla !

¿ACEPTAS?

MIS CURSOS


BLOG
No te pierdas mis artículos más recientes

25 de junio de 2017

Cómo impedir que tus estados de ánimo te controlen. (2ª parte)

En la primera parte, ya hemos podido comprobar quien es el que controla a quien, y que nuestra mente no es ahora mismo la que lleva la vara de mando en nuestro día a día.

¿Quien es entonces?

Nuestro cuerpo.



El cuerpo, debido a las pautas que le hemos enseñado, ha adquirido el hábito de sentirse de una forma determinada ante una situación determinada, sin que tú puedas intervenir en ello.

En otras palabras, que tu Inteligencia Emocional está a la altura de la suela de tus zapatos.

Es decir, no importa lo que pienses porque tu cuerpo se sentirá de la misma forma tanto si tú quieres como si no.

Es por esto que muchas personas se sienten mal y no saben de donde procede ese malestar.

¿Qué debemos hacer entonces para impedir que nuestro estado de ánimo nos controle y nos convierta en personas que no queremos ser?


Ser plenamente conscientes


Primer paso super fundamental y del que depende tu éxito o tu fracaso a la hora de controlar tu estado anímico.

Pero claro, seguro que me preguntarás: "¿Y qué hago para ser consciente cuando me siento fatal?".

Pues fácil....aceptar que te sientes fatal.


  • Acepta tu realidad y aquella emoción que te perturba

Lo primero de todo es detectar e identificar el problema y ponerle nombre.

¿Sabrías cómo se llama ahora mismo la emoción que te perturba y te controla?

¿Cuál es el estado emocional del que te gustaría desprenderte?

Pues ese va a ser tu primer trabajo.

Y para ello no tienes que vivir una experiencia real que te haga sentir mal.

¿Sabes qué le pasa a un hombre cuando piensa en una situación excitante y de sexo?

Pues que se le levanta.

¿Sabes qué te sucederá cuando revives en tu mente una situación que te causa miedo?

Pues que sentirás miedo.

Y así con todo.






Este punto se trata de identificar qué piensas bajo el efecto de dicha emoción.

¿Para qué sirve esto?


Ten en cuenta que cualquier estado en el que te encuentres proviene de un simple pensamiento. Por tanto, si no identificas qué piensas, no sabrás porqué te sientes tan mal.

  • ¿Qué hago cuando estoy bajo el efecto de una emoción negativa?

Pues la prolongación del paso anterior.

Los pensamientos generan emociones y éstas, a su vez generan acciones.

Tienes que identificar toda la cadena por completa que termina haciéndote hacer determinadas cosas bajo el efecto de una emoción determinada.

Cosas que no deberías hacer o que quizás te gustaría controlar.

Pero para ello, antes tendrás que identificar de donde proceden y cada paso en su cadena automática.


Estos son los tres puntos esenciales dentro del primer gran paso a la hora de intentar que tu estado de ánimo no te controle, es decir, ser plenamente consciente de qué piensas, qué haces y cómo te sientes.

Una vez identificas cada punto en la cadena, puedes dar el siguiente paso, que ya explicaremos más adelante.

Pero si no haces esto y te relacionas con su importancia a la hora de desarrollar tu Inteligencia Emocional, nunca conseguirás avanzar.

4 de junio de 2017

Cómo impedir que tu estado de ánimo te controle (1ª parte)

Seguimos intentando desarrollar un poco más nuestra Inteligencia Emocional, y esta vez vamos a hablar de la importancia que tiene el controlar nuestro estado de ánimo y porqué la mayoría de las veces, es nuestro cuerpo el que controla a nuestra mente.



Nuestra mente y nuestro cuerpo


Aunque pueda parecer difícil de comprender, entre nuestro cuerpo y nuestra mente existe una unión y una especie de equilibrio que se suele romper muy fácilmente.

Todo queda resumido en lo siguiente:

Los pensamientos (provocados en nuestra mente), generan emociones (reacciones de nuestro cuerpo), y en función de dichas emociones, así serán nuestros nuevos pensamientos.

¿Parece difícil?

Pues no lo es tanto.

Lo que quiero decirte es que cuando piensas algo, provocas una emoción, es decir, haces que tu cuerpo se sienta de una forma específica por culpa de ese pensamiento.

Ese estado en el que se encuentra tu cuerpo ahora, influye también en cómo piensa tu cerebro, por lo que los siguientes pensamientos que genere, estarán en relación directa con cómo se siente tu cuerpo.

Te sientes como piensas y a su vez , piensas como te sientes.

Cuando cuerpo y mente están unidos, es cuando pensamientos y emociones coinciden, están en la misma onda y se complementan.

Esto provoca un estado de ser, una forma en la que te sientes y eres.

Es cuando uno dice: "soy una persona con mucho carácter", "soy fácil de convencer", "soy una persona de muy mal humor", "soy......etc..."

Ese "soy...." está definido precisamente por este círculo que acabamos de ver.

Piensas algo, te sientes al respecto de ese "algo" y por culpa de sentirte así, tu mente se ve influenciada y magnifica nuevamente ese "algo".


¿Quieres cambiar la forma en la que te sientes?


Pues irremediablemente tendrás que aumentar el nivel de tus pensamientos para que vayan más allá de tus emociones.

Es decir, tendrás que romper con ese círculo y hacer que tus pensamientos se eleven por encima de cómo se siente tu cuerpo, en este caso tu estado emocional.

En este video te dejo un ejemplo de lo que acabo de comentarte, para que puedas entenderlo mejor.



¿Sabes cuál es el resultado de esta comunicación tan efectiva que existe entre nuestra mente y nuestro físico?

Pues simplemente que reaccionas de una forma totalmente previsible, ya que al tener los mismos pensamientos y emociones, se crean una serie de programas mentales y pautas emocionales que hacen que te comportes como una especie de robot, sin que te percates de ello.

Sin darte cuenta, has caído en una rutina en la que eres gobernado por tu cuerpo y tu mente se limita a seguirla la corriente y a dejarse llevar por la situación.

Y es por eso que te cuesta tanto cambiar, y parece como si fuera una misión imposible.


¿Quien controla a quien?


Se dice que la mente siempre es la que controla nuestro cuerpo, pero realmente no se hasta qué punto es esto cierto.

Si te das cuenta en el ejemplo que hemos puesto, sucede precisamente al contrario.

Caemos en el control y la influencia de nuestras emociones y son éstas las que controlan el siguiente pensamiento que vamos a tener, o peor aún, refuerzan ese estado fisiológico y emocional en el que nos encontramos aumentando la intensidad de los pensamientos que nos lo provocaron.

Llega un momento en tu vida en el que tus recuerdos influyen sobre ti de una forma tan abrumadora que apenas tienes control sobre ellos.

Simplemente todo sucede casi de forma automática y casi no puedes remediar que eso ocurra.



Has estado tanto tiempo pensando en cosas de tu pasado, que has creado una serie de pautas mentales que diseñan a su vez un estado de ánimo que controla tu mente y todo lo que piensas después.

Es precisamente lo que ha sucedido en el ejemplo que hemos comentado y es por ello la importancia de ir más allá de esos pensamientos si quieres cambiar.

Y puedo decirte que esto es así hasta tal punto de que ya ni tan siquiera tienes que pensar en una experiencia desagradable de tu pasado para sentirte tan mal y caer en el efecto de esta influencia emocional negativa, sino que has memorizado de tal forma ese tipo de pensamientos y sentimientos que ya son parte inconsciente de ti.

Y es por este motivo por el que te resulta tan costoso cambiar o comportarte de una forma distinta a como te sientes.

Y la única solución que existe para esto es "Ir más allá de tus propios pensamientos y superarlos", cosa que veremos en la segunda parte de este post.

Como ves, la Inteligencia Emocional tiene un efecto super potente en cada parte de nuestra vida, ya sea a nivel físico, material como propiamente emocional.

Puedes ver la segunda parte de este post, aquí.

30 de mayo de 2017

Cómo conseguir el efecto que tú desees en tu cuerpo. La Inteligencia Emocional lo controla todo

Hoy quiero demostrarte cómo tu Inteligencia Emocional es tan poderosa que puede conseguir el efecto que tú desees en tu propio cuerpo.

¡¡Si, si!!, a nivel físico.

Es decir, vamos a hacer que tus pensamientos, provoquen cambios en tu estado fisiológico.



Aunque mucha gente no lo sepa, nuestros pensamientos no se encuentran por ahí flotando en nuestra mente para luego desaparecer sin tener su función propia.

Cuando piensas algo, se provoca una reacción en tu cerebro y éste ejecuta dicha reacción.

¿Cómo la ejecuta?

Pues envía a nuestro cuerpo una especie de mensajeros de dichos pensamientos que hemos tenido.

En el momento en el que nuestro cuerpo recibe el mensaje de esos pensamientos, reacciona igualmente enviando al cerebro otro mensaje como que está todo "OK" y que la reacción que va a provocar nuestro cuerpo, corresponde con lo que ha dicho nuestro cerebro.

Puede parecer un poco enrevesado, pero ahora lo entenderás mejor.


¿Realidad o ficción?


Imagina que tienes una fantasía sexual y estás imaginándote a la mujer/hombre de tus sueños delante de ti completamente desnudo/a provocándote sexualmente.

Todo imaginado, ¿eh?.

Cuando tienes estos pensamientos, tu mente activa un programa neuronal que hace que asemejes esos pensamientos con tus propios recuerdos. Es decir, tu mente lo que hace cuando piensas en algo, es ir a la biblioteca de tu pasado y asignarle a esos pensamientos una imagen.

Cuando estás pensando en esa fantasía sexual, automáticamente te llegan a la cabeza imágenes relacionadas con esa fantasía.

Este tipo de sustancia que hace que esto sea posible, se llaman "neurotransmisores".

Una vez sucede esto y empiezas a ver en tu cabeza esas imágenes sobre tu fantasía sexual, estos neurotransmisores vierten en nuestra sangre otras sustancias llamadas "neuropéptidos".

Los neuropéptidos son los que hacen llegar ese mensaje y esas imágenes que tienes ahora mismo en tu cerebro, al resto del cuerpo.

Este tipo de sustancias son super específicas en función de cuál haya sido tu pensamiento. Por tanto, al tener pensamientos sobre una fantasía sexual, los neuropéptidos que se enviarán a tu cuerpo, estarán diseñados exclusivamente para llegar a nuestras glándulas sexuales y activen su sistema hormonal.

¿Y qué sucede después?

Pues lo que ya sabes, tanto si eres hombre como si eres mujer (no voy a entrar en detalles ¿eh?)

El caso es que tienes una fantasía sexual y tu programa emocional automático se encarga de provocar una reacción física en tu cuerpo.

Increíble, ¿a que si?

Provocando ese cambio en nuestro cuerpo


Esto puede parecerte más o menos normal porque casi seguro que te habrás sentido identificado con este ejemplo.

Pero te hago una pregunta: "¿Qué sucedería si tú mismo pudieras controlar y provocar ese cambio en tu cuerpo?"

Es decir, imagina que igual que cuando piensas en una fantasía sexual, se te levanta tu miembro, pudieras provocar que pensando en algo en concreto, te sintieras extremadamente feliz y lleno de ánimos.

¿Crees que sería posible?

Ya te digo de antemano que es totalmente posible.

El proceso que acabo de explicarte mediante este ejemplo, se puede aplicar a cualquier situación que tengas en tu día a día.

El funcionamiento de nuestro cerebro es el mismo.

Y funciona igual tanto para los pensamientos y reacciones positivas (como la del ejemplo), como también para las negativas (las que la mayoría de las personas suele experimentar).

Imagina que si piensas mucho en una situación negativa y catastrófica, tu cerebro hará exactamente lo mismo que hemos hablado.

Enviará los neurotransmisores correspondientes y hará que tu cuerpo responda a ese tipo de pensamientos.

¿Y qué sucede entonces?

Pues que irremediablemente te sentirás mal a nivel físico.

¿Y qué hace la gente por costumbre?

Querer buscar soluciones también a nivel físico.

¿Y dónde está el verdadero problema?

En nuestra mente y en la forma en la que procesamos nuestros pensamientos y las emociones que provocan.

Muy interesante, ¿verdad?.


No sabemos cómo ir más allá de nuestro cuerpo


Pues ese es un problema grave y que todo el mundo tiene.

Creemos que nuestro cuerpo va por un lado y nuestra mente por otro.

Y eso es todo un error.

Puede que tengas un día de perros, que te hayas levantado con un humor malísimo y no tengas ganas de nada.

Te duele la cabeza, te sientes fatal, no tienes ánimos para nada.

¿Qué haces?

Lo más probable ir al mueble, buscar una aspirina y tomártela a ver si todo se te pasa y sigues con tu tortura...¡¡perdón!!, con tu maravilloso día.

No somos capaces de generar pensamientos y emociones positivas cuando nos sentimos físicamente mal.

¿Por qué?

Porque nuestro cuerpo es el que nos controla y no al contrario.

Desde siempre se ha dicho que el cerebro es el ordenador que lo controla todo.

Pero...¿crees que eso es así?

¿Puedes corroborar eso en tu día a día?

Yo pienso que no.

Lo más probable es que cuando te sientes decaído, sin ganas de nada, deprimido o lo que sea, te tires en tu sofá, te eches una siesta, te tomes algún medicamento y trates de hacer algo para que tu cuerpo se sienta mejor.

Pero....¿no acabo de decirte la fórmula perfecta para que controles tu cuerpo?

¿Por qué sigues sin poder controlarlo?

Entiendo que cambiar tus hábitos y forma de pensar de la noche a la mañana no es nada fácil.

Pero todo es porque no dominas lo suficiente tus pensamientos y emociones como para poner en práctica lo que te he comentado antes.

Tu Inteligencia Emocional no llega a más. Está obsoleta, llena de telarañas y de polvo.

Y prefieres seguir creyendo que tu realidad física es la que tiene que encargarse de hacer mejorar tu estado físico.

Error.

Pero error de los gordos.

Es necesario que aprendas a ir más allá de tu cuerpo y romper con ese programa automático que te hace ser como eres y sentirte como te sientes ahora.

¿Te gustaría saber más sobre este tema?

¿Quieres desarrollar una Inteligencia Emocional poderosa capaz de diseñar tus propios programas mentales y controlar tu realidad física, incluído tu propio cuerpo?

24 de mayo de 2017

El círculo vicioso que te impide cambiar de hábitos en tu vida (2ª parte)

Hemos hablado de los dos primeros puntos del círculo vicioso que te impiden cambiar de hábitos en tu vida. Puedes verlos aquí antes de seguir leyendo este post.

Porque ahora vamos a seguir con los puntos restantes de ese molesto círculo en el cual todos nos hemos encontrado alguna vez y que hacen que tu vida sea una especie de piloto automático que no puedes interrumpir ni cambiar.

Te recuerdo todo:


Cuando fracasamos por primera vez


Es el primer ingrediente para que nuestra motivación se venga abajo.

Fracasar en algún momento de nuestras vidas es casi inevitable, y tenemos que aprender a aceptarlo.

Si el fracaso no entra dentro de tus planes de forma natural, romperá el sueño en el que estás viviendo y te dolerá mucho más.

Con lo que afectará más a tu motivación y autoestima y te será más difícil seguir adelante.

Si aceptas el fracaso como algo natural, como algo esporádico que no tiene porqué influir de manera excesiva en tus resultados globales, tendrás más probabilidades de seguir adelante con el ritmo que llevabas.

Cuando queremos cambiar de hábitos en nuestro estilo de vida, parece como si deseñásemos el plan perfecto.

Y dentro de ese plan parece como si no pudiera haber fallos.

Si algo falla es que el plan no funciona.

Y eso es todo un error.

Cuando quieres adquirir nuevos hábitos, es necesario un periodo de adaptación y durante ese periodo, es natural que podamos tropezar y caernos.

Dentro de nuestro "plan" para cambiar de hábitos, debe existir un "plan b" para posibles fracasos y cómo afrontarlos.

El ser humano tiene por costumbre el tomar como referencia todo lo malo e ignorar lo bueno.

Cuando llevas varios meses sin fumar y de repente vuelves a caer en la adicción, automáticamente dejas de valorar todo lo que has conseguido por todo ese tiempo sin tabaco y te centras en que nada de lo que has hecho, ha servido para nada, ya que has fallado.

Cambiar esa perspectiva es fundamental y necesaria para sabe enfocar los primeros fracasos como algo natural.


La motivación se viene abajo


Como te centras en ver lo malo que ha sucedido tras el primer fracaso, pues empiezas a usar ese fracaso como la base de todo.

Y cuando la base de algo es negativa, el resultado posiblemente también lo será.

Intentar cambiar algo en tu estilo de vida cuando acabas de probar el amargo sabor de la derrota, es duro.

Y es duro porque sigues pensando que porque has fracasado una vez, fracasarás más veces.

Puede que eso sea verdad o puede que no.

Pero como no lo sabes, no tienes derecho a que te imagines cómo será.

El gran problema de todo esto es que nuestra motivación se alimenta de resultados positivos.

Si no los obtenemos, es normal que ésta baje.



Lo malo de esto es que tires por tierra todo un cúmulo de resultados positivos por el mero hecho de haber fracasado la primera vez, ¿no crees?.

Otra cosa bien distinta sería que tuvieras más fracasos que resultados. Entonces tendrías que plantearte si estás haciendo bien las cosas y si realmente estás cambiando algo en tu vida o no.

Un hábito es algo que se encuentra muy arraigado en nuestra mente y nuestro cuerpo ya está tan acostumbrado a esa forma de actuar que lo hace casi inconscientemente.

Se siente natural haciendo lo que hace siempre.

Por tanto, cuando cambias, es normal que le des un tiempo para que se acostumbre a ello.

No es justo que lo valores en función de ese resultado en tan poco tiempo.

Te darás cuenta que mientras más tiempo pase, más resultados positivos obtendrás y menos fallos irás cometiendo.

Pero para ello, tu motivación y tu autoestima deben mantenerse firmes y no decaer ante ningún fallo ni fracaso.


Frustración


Cuando tu motivación o autoestima desaparecen, empiezas a tener cada vez más dificultades para satisfacer tus deseos y sentirte bien contigo mismo.

En otras palabras, acabas frustrado.

Seguir adelante en este estado es inútil y no te conducirá a nada.

Porque la frustración que tienes encima al no sentir que tus propósitos se cumplen, hacen que te de igual lo que haces y porqué lo haces.

Imagina que quieres adquirir el hábito de levantarte más temprano y hacer ejercicio con el fin de sentirte mejor y aprovechar más el día.

Como estás acostumbrado a levantarte tarde y a no hacer nada, pues los primeros días te costará bastante.

Sin embargo, sigues adelante (disciplina).

Ten en cuenta que estás haciendo algo que para ti no es natural y que tu cuerpo no está acostumbrado a ello, por lo que, a pesar de la disciplina, llega un momento en el que fracasas.

Ese día tienes tan pocas ganas de levantarte que decides que "por un día que no cumplas con esa disciplina" no pasará nada.

Acabas de romper tu plan. Acabas de fracasar (temporalmente). Acabas de sucumbir ante tu antiguo hábito sin ser capaz de imponer nuevamente el que tú quieres tener realmente.

Al día siguiente, empiezas a darle vueltas en tu cabeza y tu mente te dice: "Fracasaste ayer, por lo tanto, ¿para qué lo vas a intentar hoy?. ¿Vas a empezar desde el principio nuevamente? ¿Y todo lo que has hecho hasta ahora, ves como no sirve de nada? No serás capaz de aguantar mucho tiempo, porque al igual que caiste ayer, puedes caer cualquier día".

Que jodida es la mente del ser humano, ¿ a que si ?

Con todo esto, tu motivación se viene abajo y acabas frustrado porque piensas que no eres capaz de cumplir ese objetivo.

Te sientes desmotivado (por el fracaso) y sin ánimos de volver a intentarlo.

Y además, piensas que esa meta de conseguir implementar ese nuevo hábito en tu vida, es una misión imposible (frustración).

Y todo esto te conduce a que tires la toalla, abandones y vuelvas a donde te sentías más cómodo....tus antiguos hábitos, aunque no sean los que tú quieres para tu estilo de vida.


COLABORACIONES

DIME EN QUE PUEDO AYUDARTE


Yin Yang

Cádiz, (España)

Skype: Antoniobp1978
administracion@elexitoenvida.com