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24 de agosto de 2016

Como conseguir que tu pareja "cambie".

Antonio Barragán
Recibo muchos emails que me preguntan cómo se puede conseguir que mi pareja cambie, a fin de mejorar la relación sentimental entre ambos.

Cuando hablo con la mayoría de personas que buscan este cambio en el otro, le pregunto: "¿Por qué quieres que cambie? ¿Cómo puedes estar tan seguro de que tu perspectiva de las cosas es como tú piensas? ¿No será que al final descubras que el que tienes que cambiar eres tú y no tu pareja?".



Bueno, dejándonos de rodeos, esta última pregunta que has leído, es la clave de todo.

Y no porque tengas que preguntarte a tí mismo si el que tienes que cambiar eres tú, sino más bien por lo que supone la "ley del cambio".

Y como en todo, las emociones y nuestra Inteligencia Emocional entran en juego.

Empecemos.


El gran error a la hora de intentar cambiar a alguien


Pues hay un grave error que casi todo el mundo comete.

Y es el querer cambiar las cosas materiales y de tu entorno, a fin de que eso haga mejorar la relación.

Cuando quieres que tu pareja cambie algún aspecto de su estilo de vida o pensamientos, la mayoría de las veces nos limitamos a hacerle ver los errores que está cometiendo.

De intentar que vea materialmente que lo que hace no está bien o que simplemente puede mejorar.

Una especie de cambio físico para que así se remueva su interior y se produzca un cambio interior en ella.

Sin embargo, la experiencia nos dice que cuando le muestras a alguien sus defectos y sus errores, o tan sólo la corriges o aconsejas para que mejore, la mente de esta persona entra automáticamente en estado de defensa.

Porque a nadie le gusta que les rompan sus principios o su forma de ser.





Aunque sea para mejor.

El ser humano no tiene tanta capacidad de adaptación como se cree.

Nos cuesta romper nuestras conexiones neuronales que hemos desarrollado desde pequeños.

Y ahora no va a venir nadie a hacerlo de un día para otro.

Es por este motivo, que existen tantos problemas a la hora de que se trata de cambiar a alguien, sobre todo en algún aspecto tan arraigado como puede ser el carácter o sus hábitos.


La forma correcta de cambiar a tu pareja


Pero bueno, si algo no funciona demasiado bien, habrá algo que sí que funcione, ¿no crees?.

Porque todo tiene su técnica y su forma más efectiva de hacerlo.

En primer lugar tienes que hacerte a la idea de que no estás en la obligación ni el deber de cambiar a nadie.

Además a eso se le suma el que la gente no suele cambiar tan fácilmente.

Y si le metemos el plus de lo que es una relación de pareja, pues la cosa todavía se complica más.

Sin embargo, hay un principio universal que siempre predico en este blog.

Cuando tú cambias, todo a tu alrededor también cambia.




Incluídas las personas.

¿No lo sabías?, pues ya sabes algo nuevo.

Así que siguiendo ese principio y aplicándolo en tu relación, cuando tú cambias, tu relación sentimental también cambiará.

Pero claro, ¿y si la que tiene que cambiar es mi pareja y no yo?

Eso no importa, lo que importa es el objetivo.

Si tú eres el bueno de la peli y tu pareja la que está haciendo las cosas mal (bajo tu punto de vista), deberías estar todavía más tranquilo, puesto que estás en armonía contigo mismo.

Pero aquí hablamos de conseguir una meta, que tu pareja mejore o cambie bajo tu enfoque.

Y para conseguir esa meta, tenemos que dejar a un lado nuestro "yo".

Además te vuelvo a repetir que tienes la ventaja de que al pensar que estás haciendo las cosas mejor que ella, no deberías preocuparte por desprenderte de tí mismo.

Bueno, vamos al grano.

Lo que quiero decirte es que si quieres hacer cambiar a alguien, la mejor forma de hacerlo es cambiando tú.

Y con esto no quiero decirte que entres en su terreno ni que hagas cosas que no debes por tal de satisfacer a la otra parte, la cosa no va de eso.

Simplemente se trata de cambiar tu actitud ante lo que te sucede.



Si quieres hacerle ver a tu pareja de que grita mucho o que se enfada con facilidad, no es recomendable de que la ataques mostrándole cómo es en realidad, sus defectos, el daño que causa cuando se enfada, ni nada de eso.

Porque eso la pondrá automáticamente a la defensiva y te hará más difícil el acceder a ella nuevamente.

Y para colmo no habrá mejorado en nada, sino más bien empeorado.

Hay formas y formas de decir y mostrar la verdad.

Por tanto, si tu pareja actúa de esa forma y quieres que cambie poco a poco, empieza cambiando tu actitud ante ella cuando se comporta así.

¿Te enfadas tú también cuando ella se enfada? En el momento en que dejes de hacerlo, ella cambiará su perspectiva de las cosas.

¿Gritas tú también cuando ella grita? Cuando empieces a hablar con otro tono, aunque ella esté gritando, todo cambiará de enfoque.

Hacer que alguien cambie  parece que se ha convertido en una especie de examen de graduación que hay que pasar.

Y eso no tiene porqué ser así.

La gente puede cambiar, sin necesidad de someterla a juicio. Incluso puedes ir cambiando a alguien poco a poco sin que se percate de ello.

Pero claro, para esto, nuestro "yo" no debe intervenir.

Porque si se mete en el asunto, ese proyecto de cambio se transforma en un combate cuerpo a cuerpo.

Y eso obliga a ambas partes a ponerse en ataque y en defensa.

Y eso trae como consecuencia daños en vez de mejoras y cambios.

Por consiguiente es una forma estúpida de intentar cambiar a alguien.

¿Tienes que dejar de ser tú mismo o mentir para cambiar a tu pareja?

No.

Simplemente tienes que desarmar y evitar por todos los medios que su comportamiento te conduzca a su terreno.

Cada acto de cualquiera de nosotros, trae consigo una serie de reacciones en los demás.

Si alguien te grita, casi de forma inconsciente surge en tu interior el enfado, la ira, la venganza, o algún tipo de emoción negativa que tiene como finalidad hacerte cambiar y conducirte a su terreno.

Y eso no conduce a nada.

Si alguien te grita o te insulta, el daño ya está hecho, por mucho que te enfades, irrites o te molestes por ello.


Todo lo que sea dejarte llevar por las emociones negativas de ese momento, lo único que harán serán acciones innecesarias para llevarte a tu propia falsa tranquilidad, que en realidad es venganza, desahogo, etc...

¿Soluciones y mejoras? Ninguna si sigues la corriente y la inercia de ese tipo de emociones.

Se supone que quieres cambiar algo negativo de tu pareja, ¿verdad?

Pues tienes que impedir que eso te lleve a su terreno y te obligue a enfrentarte a él en su propio territorio.

Porque ahí no sólo perderás, sino que el esfuerzo habrá sido en vano y ninguno de los dos habrá hecho nada provechoso, sólo dejarse llevar por las emociones y buscar soluciones en un terreno que no es el adecuado.

En el momento en el que no entras en el terreno de las emociones negativas (o problema que quieres corregir), lo desarmas y lo afrontas con tu propia perspectiva de las cosas (es decir, en tu propio terreno), la cosa no sólo se vuelve mucho más liviana, sino que también cambia.

Cuando alguien te grita, está esperando recibir una respuesta similar, es decir, otro grito.

Cuando no lo recibe, la desorientación entra en acción, por no conseguir llevarte a su terreno.

Y eso hace que se puedan buscar soluciones a algún problema sin ser influenciados por el propio problema en sí.

Entonces, tenemos la solución de que cuando tú cambias tu forma de ver las cosas, automáticamente eso genera un cambio en aquellos que te ven, en este caso tu pareja.

Ese cambio la saca del terreno al que estaba acostumbrado a luchar, y como no existe lucha alguna, se ve indefensa.

Y ante ese estado, se abren puertas hacia algún tipo de mejora o crecimiento personal.

Por desgracia, esto cuesta mucho aplicarlo a la vida real.

Estamos acostumbrados a entrar en conflictos con nuestra pareja a fin de hacer saber quien tiene la razón en algo.

Eso no sirve de nada y sólo trae resentimiento a largo plazo.

Además que no soluciona ningún problema.

A nadie le gusta que le digan que está equivocado.

A nadie le gusta que le corrijan y le muestren los errores que ha cometido.

A nadie le gusta que le juzguen.

Todo esto trae emociones negativas que no conducen a ninguna luz.

Sin embargo, ante la mayoría de los problemas, el no entrar en el terreno emocional que la otra parte nos quiere meter, es un punto decisivo para desarmar y conducir todo hacia un terreno neutral.

Y ese trabajo tienes que hacerlo tú y no tu pareja.




Y para ello tienes que sacrificar tu propio "yo", que seguramente estará ahí presionándote para que entres en acción y muestres lo bueno que eres y que siempre tienes razón.

Recuerda que ese control emocional que tendrás que aplicar sobre tí mismo, no es fácil y no se adquiere de la noche a la mañana.

¿Por qué crees que hay tantas separaciones y rupturas?

Fácil, porque la gente entra en el juego de los demás pretendiendo con eso cambiar la perspectiva de la otra persona, y no se da cuenta que lo que está haciendo es sumirla más en la oscuridad.

Dale un beso a tu pareja cuando te grite o te insulte, y verás como  se abren muchas puertas en la que alguna de ellas te facilitará que accedas a ella y pueda cambiar.

Ten siempre presente que todos los cambios que hagas en tí mismo, generan cambios en tu entorno y en los demás.

Nunca habrá un problema si tú no quieres que lo haya.

Y cualquier cosa que quieras cambiar de una persona, hazlo siempre desde un terreno distinto al que esa persona está acostumbrada.


22 de agosto de 2016

Influencia social. ¿Cuánto influyen los demás en tí?. El experimento del ascensor

Antonio Barragán
Casi seguro que habrás oído el experimento del ascensor.

¿Que no?... Pues se trata de un estudio para demostrar cómo de potente era la influencia social y del entorno en uno mismo.

Porque aunque no lo creas, todo lo que te rodea ejerce cierta influencia en tí.


Y en algunas personas llega hasta el punto de dejarse manipular.

Y todo, ¿porqué?, ¿para qué?.

Porque así lo hacen todos.

Tenemos la estúpida costumbre de creer que lo que haga la mayoría es lo correcto.

Sin cuestionarlo, sin estudiarlo, sin analizarlo.

Simplemente si los demás hacen algo, tú también tienes que hacerlo.


El experimento del ascensor


Pues el estudio era sencillo.

Una persona entraba en un ascensor lleno de gente y de repente se encontraba a todas las demás personas mirando hacia el fondo.

Todos estaban en la misma posición y con la cara mirando hacia la pared trasera del ascensor.

Mientras el ascensor subía, la persona empezaba a sentir curiosidad de porqué todos estaban en la misma posición y mirando hacia el mismo lado.

Conforme iba subiendo pisos, esa persona empezaba a sentirse más y más incómoda, puesto que parecía que era la única que no estaba mirando hacia atrás.

Esa curiosidad y dudas, empieza a influir en esa persona, la cual empieza a sentir que ella es la que está haciendo las cosas mal y los demás bien.

¿Por qué?

Por dos motivos:


  • Porque los demás son mayoría.
  • Porque no cuestiona lo que está sucediendo.

Es tal la influencia social que se ejerce sobre esta persona, que al final acaba haciendo lo que todos.

Poco a poco se empieza a dar la vuelta y se coloca en la misma posición que están los demás.

Cuando el ascensor llega al final y se abre, todas las personas (incluída la víctima) están mirando hacia la pared. Todas en la misma posición, todos iguales.

La mente de las personas se ve influenciada por las masas, sin cuestionar si hacen lo correcto o no.

Puedes verlo mejor en este video.




¿Pero porqué sucede esto?


Por la tendencia del hombre a estar en equilibrio con su entorno.

A nadie le gusta ser la oveja negra del rebaño, ¿verdad?

Pues seguimos pensando como un rebaño.

Aunque nuestra mente es individual, choca con la mente generalizada de las masas.

Si muchos dicen "SI" y tú sabes que la respuesta es "NO", probablemente tu mente se sentirá incómoda por no opinar como el resto.

Es una especie de estado de desventaja, es decir, si muchos dicen que sí, y yo digo que no, es más probable que me equivoque yo que soy solo uno, a que se equivoque el resto, que son la mayoría.

Es la inercia que nos trae la sociedad y el entorno en el que vivimos.

Todo propiciado también por llevar una vida en piloto automático.

Si te das cuenta de cómo transcurre tu día a día, descubrirás que ya apenas analizas lo que te sucede.

Simplemente te limitas a seguir un ritmo, una dirección, porque así lo has hecho siempre y porque así lo hacen todos.

Una especie de tendencia, que cuando se rompe, te hace dudar de si lo que estás haciendo es lo correcto o no.

Es curioso que aunque tengas la razón y el resto esté equivocado, eso no sirve de nada, debido a la gran capacidad que tiene tu mente para dejarse influenciar por la opinión y acciones de los demás.

Tus propios pensamientos se anulan y se cuestionan, para darle prioridad a los de tu entorno.


¿Cómo evitar la Influencia Social?



  • Evitar ritmo de vida acelerado. 
Parece que estamos en un mundo en el que prima la rapidez.

Y esa rapidez nos limita la capacidad de reacción.

Y al verse limitada nuestra capacidad de reacción, es más probable que hagamos lo que hacen los demás.

Aunque vaya en contra de lo que nosotros mismos creemos.

Porque no tenemos tiempo de corroborar si tenemos razón o no.

Nos limitamos a dar por bueno lo que hace el rebaño, para no perder tiempo en entender el porqué lo hace.

En el momento en el que pisas el freno y ralentizas tu día a día, todo cambia.

Porque aunque la sociedad y tu entorno quiera empujarte a que vayas más deprisa, tendrán forzosamente que detenerse para esperarte, si quieren que tú estés.

Cuando el ritmo de vida lo pones tú, empiezas a apreciar las cosas, a ver los detalles y a tener más tiempo para cuestionarte lo que haces y lo que piensas.

Y eso te ayudará a no verte influenciado.


  • Desmembrar cualquier situación que tu entorno quiera hacerte ver.

Es tan fácil como buscar un porqué en cada situación que te encuentras.

Y si te das cuenta, cada "porqué" que añadas, te irá conduciendo a tí.

Porque en realidad, todo lo que te sucede es propiciado por tí mismo.

Cuando el sujeto que entra en el ascensor hace lo que hacen los demás, el problema no son los demás. El problema es él mismo.

Porque en el momento en el que cuestiona y analiza que lo que hacen todos simplemente no tiene sentido, le conducirá a confirmar que lo que hace él, sería la mejor opción.

Con lo que no se dejaría llevar por la situación de los demás.

Se trata de valorar la situación de forma objetiva, antes de cuestionarse si estás o no cometiendo algún error.


  • Dejar de pensar que hay que integrarse y vivir para los demás.

Esta vida está diseñada para que la vivas y crezcas en tí y no en los demás.

El mundo que te rodea está ahí porque tiene el mismo derecho que tú.

Pero eso no quiere decir que tengas que seguir su ritmo y sus condiciones.

Que todo el mundo crea que es bueno tener trabajo fijo, no quiere decir que sea realmente bueno.

De hecho es un riesgo increíble el tenerlo.

Sin embargo, como todos lo tienen, te hace pensar que el que está fallando eres tú, porque eres el que no lo tiene.

Como no te has integrado, estás fallando.

No necesitas agradar a lo demás para ser feliz.




Porque no hay nada más estúpido que hacer cosas que no quieres, por tal que los demás se sientan bien.

Además es una contradicción, porque si no eres capaz de hacerte feliz tú mismo, cómo pretendes hacer felices a los demás.

Pues mintiendo y siendo quien no eres realmente.

O haciendo cosas que no quieres o no ves correcta.

Es una especie de supervivencia. Integrarse y pasar desapercibido para que nadie cuestione quien soy o lo que hago.

Y esto sucede porque te importa más lo que otros piensen de tí, que lo que piensas tú mismo.

Y porque no eres capaz de decir y expresar a los demás lo que realmente piensas y sientes.

En el momento en el que tu opinión y tus pensamientos ocupan el primer lugar y le das el puesto número uno en todo lo que haces, todo cambia.


La influencia social es el motivo por el cuál se han alzado grandes manipuladores a lo largo de la historia del hombre.

Personas y líderes que han controlado las masas, que han creado tendencias, que han diseñado modas y formas de actuar.

Precisamente por la enorme facilidad que tiene el ser humano de verse influenciado.

Y tú, ¿qué opinas sobre la influencia social? ¿Crees que te podría pasar a tí el experimento del ascensor?.


16 de agosto de 2016

La terrible consecuencia de aparentar lo que no soy

Antonio Barragán
Puede que pienses que este post no va contigo. Que eres una persona íntegra, sincera y totalmente real y fiel a tus principios y con un estilo de vida envidiable.

Lamento decirte que estás en un error.



Todos mostramos, en mayor o menor medida, una figura que realmente no somos.

Lo que sucede es que hay personas que se acercan más a su figura real, mientras que otras son puras máscaras ante sí mismas.

Vivir una vida falsa


Cuando hablo de vida falsa, no quiero que lo malinterpretes, porque no es para nada exagerado.

No me refiero a que seas un mentiroso, un ladrón o un estafador, sino más bien al papel que mantienes ante tu entorno que luego no se corresponde con tu verdadero yo.

Hay personas que necesitan dinero para pagar sus facturas y deudas, por tanto tienen que trabajar.

Esa presión de tener que trabajar (en lo que sea) para llevar dinero a casa, les hace ir contra corriente.

Contra corriente me refiero a que tienen que diseñar una figura que no es la que realmente desean.

Porque muchas personas que tienen su trabajo, en vez de trabajar les gustaría vivir una vida tranquila y relajada en la que se pudieran levantar a la hora que quisieran, sin tener horarios, objetivos ni obligaciones, ¿a que sí?.

¿A que a tí también te gustaría?

Y ahora viene la pregunta del millón: ¿Y por qué no lo haces?

Porque tienes cargas y obligaciones que cumplir.

Y para poder cumplirlas tienes que seguir ciertas normas.

Y es casi imposible que esas normas se adapten 100% a lo que tú eres realmente.

Por tanto, estás actuando de forma hipócrita ante tí mismo.

"¿Y qué hago, si no tengo más remedio?", podrás decir.

Si crees que no tienes más remedio, poco podrás hacer. Es lo único que puedo decirte.

Pero de este tema hablaremos en otro post. (Si quieres lee la entrevista que le hicimos al "trabajo fijo").

Ahora quiero centrarme en las consecuencias que trae el llevar una vida que no se acerca al 100% de lo que tú realmente quieres vivir.


Consecuencias de una vida falsa


Vuelvo a lo mismo. No quiero que te tomes al pie de la letra lo de "vida falsa", ni que te enfades por ello.

Todos hemos vivido un estilo de vida que realmente no queríamos vivir.

El problema es que la mayoría sigue viviendo esa vida aún sabiendo que no es lo que quieren. Es el resultado de vivir demasiado tiempo en piloto automático.

Y siguen sin hacer nada para cambiarlo. ¿Miedo, dejadez, conformismo...? Lo que sea.

Pero el grandísimo problema de aparentar ante tu entorno algo que en realidad no eres, es que empiezas a crear en tu vida lo que llamamos "un vacío".

¿Qué es el vacío?

Es el espacio que hay entre quien eres realmente y quien te gustaría ser en realidad.

Una especie de puente entre tu vida real y la vida de tus sueños.

Imagina dos manos. Una de ellas es la vida que tienes ahora mismo y la otra es la que te gustaría tener.


Y en medio hay un abismo enorme, unido solamente por un pequeño y débil puente.

Ese puente es tu mente y lo único que ahora mismo existe como unión entre tus dos vidas.

Pero hay un problema mayor.

El mantener ese puente, trae consigo una consecuencia.

La consecuencia es un desgaste increíble de energía.

Ese puente no se alimenta de la nada, sino que se alimenta de tu energía vital.

Mientras más tiempo mantengas tus dos manos separadas por ese puente, más energía te consumirá, hasta hacerte llegar al verdadero límite.

Numerosos estudios demuestran que más del 75% de la población mundial activa y trabajadora, está sumida en un continuo desgaste físico y mental, llevando el estilo de vida actual.

¿Y a consecuencia de qué?

De mantener esas manos separadas unidas por ese simple puente.

El entorno en el que vivimos nos enseña que para sobrevivir en él tenemos que adaptarnos y entrar en equilibrio con lo que nos rodea.

Tenemos que ser como los demás, aunque ello no nos guste.

Parece que existe una obligación de caerle bien a los demás, de hacerle la pelota a tu jefe, de no decir lo que uno piensa para no ofender a nadie con la verdad, de no mostrar nuestros sentimientos reales para que nadie salga herido, de preservar nuestra imagen dando a entender a todos algo que en realidad no nos gusta ser.

Y todo eso, aleja nuestras manos aún más y debilita el puente que las une, con lo que para mantenerse nos quita aún más energía.

Vivir para la sociedad y nuestro entorno consume mucho y desgasta de una forma increíble.

Y sin embargo seguimos como ovejas al matadero.


¿La solución?


Ya te he dicho muchas veces que todo tiene solución.

Y para esto, la única solución que existe es unir completamente tus dos manos y eliminar ese puente de una vez por todas.

La gente cree que en la vida es necesario sufrir, agotarse y trabajar duro para alcanzar los objetivos que uno tiene, ser feliz y tener éxito.

Pero eso es un error como la copa de un pino.

Se puede conseguir todo lo que uno quiere en su vida, sin necesidad de cumplir con las "obligaciones" (vamos a llamarlo así) de tu entorno.


Porque hay mucha gente que gana mucho dinero trabajando uno hora al día solamente ( o incluso menos).

Porque hay personas que no van en busca de sus objetivos, sino son éstos los que llegan a ellas.

Porque hay quienes no se preocupan lo que los demás piensen de él, ni de la figura o imagen que el mundo percibe de él, sino lo que él mismo ve, aprecia y siente de su verdadero yo.

Si yo mismo no me hubiera dado cuenta de eso, estaría todavía amargado trabajando en mi oficina para ganar 1500 euros, que ahora gano en poco más de una semana.

No me daba cuenta de la importancia que tenía el intentar por todos los medios unir esas dos manos y rellenar ese vacío que me estaba consumiendo poco a poco.

Y cuando consigues unir las dos manos y destruir ese puente, ¿sabes lo que sucede?

Que empiezas a recuperar esa energía perdida.

Es como si soltaras un gran lastre y tu día a día se volviera menos pesado, menos cansado.

¿Te has dado cuenta de que eso suele suceder muchas veces cuando una persona deja un trabajo en el que no estaba a gusto, deja a su pareja con la que no era feliz, o deja de hacer cosas que realmente no van con sus ideales?

Esa persona siente que recupera su energía perdida y empieza a vivir nuevamente una vida desde cero.

Pero con un ánimo potente y mucho más desarrollado.

Esa energía que recuperas es síntoma de salud, bienestar y felicidad.

Y sólo con ser fieles a nosotros mismos y no a lo que nos rodea.

¿No te parece una razón increíble para luchar por nuestro estilo de vida perfecto?

¿No te parece que es el momento en que te plantees seriamente abandonar tu vida de miseria e hipocresía?


14 de agosto de 2016

¿Por qué la actitud influye en que superes tus adicciones?

Antonio Barragán
No te engañes. Hay gente que lo consigue todo y gente que no consigue nada, ni nunca lo conseguirá.


¿Diferencias? Su actitud.

Y cuando hablamos de adicciones, la actitud se convierte en una de las armas más poderosas para combatirlas.

Una adicción queda definida como el hábito de conducta o de consumo de determinadas cosas peligrosas para nuestra salud, de las que nos resulta verdaderamente difícil prescindir.


Y el significado de actitud queda definido como la forma de comportarse ante ciertas circunstancias y su forma de afrontarlas.

Es decir, si encuentras una actitud perfecta para superar tus adicciones, éstas sin duda desaparecerán.

Estamos ante el problema y ante el arma para poder derrotarlo.


¿Cuál es la actitud perfecta para superar una adicción?



Para poder entender todo esto mejor, vamos a poner un ejemplo de una adicción....la más frecuente y la que más muertes causa en todo el mundo: el fumar.

Tan sólo tienes que entrar en algún grupo de facebook de los que supuestamente ayudan a las personas a dejar de fumar, y comprobarás que la gente piensa de una forma algo extraña.

¿Extraña porqué?

Porque hay personas que han visto morir familiares por culpa del tabaco, han ido al médico y le han diagnosticado una enfermedad pulmonar o respiratoria, tienen hijos pequeños, etc... y acuden a estos sitios a encontrar una solución, pero la realidad nos dice que más del 90% de estas personas, lo que en realidad buscan es el quedarse tranquilas consigo mismas ante sus propios miedos.

No buscan dejar de fumar, buscan consuelo para el miedo que les provoca el futuro que pueden tener si siguen fumando.

Pero justo después de terminar de comentar o escribir su problema, lo primero que hacen es encender un cigarrillo.

¿Por qué?

Porque el miedo y todo lo que conlleve a él, potencia el poder de la adicción en sí.

Dile a un fumador que se morirá si sigue fumando, y lo primero que hará será fumarse un cigarrillo.



Por tanto, hay que controlar el miedo y su efecto negativo en nosotros.

Bueno, vamos al grano.

Dependiendo de cómo afrontes tu problema, así será el resultado.






Y la mayoría de fumadores, (o cualquier otra adicción), afrontan su problema desde un punto de vista pasivo.

¿Y eso qué quiere decir?

Pues que buscan el que alguien le de una solución, sin hacer nada.

Cigarrillos electrónicos, parches de nicotina, pastillas, chicles, etc.... cualquier cosa que les facilite el trabajo.

Algo que les haga perder su adicción, sin que tengan que esforzarse en ello.

¿Resultado? Ninguno.

Numerosos estudios, demuestran que más del 70% de las personas que se enfrentan a su adicción usando métodos alternativos o sustitutos, no consiguen ninguna mejoría a largo plazo.

Y de aquellos que superan su adicción, el 95% lo hacen a pesar de ese sustituto y no gracias a él.

Es decir, que si no hubieran tomado ningún tipo de sustituto, el resultado ha sido el mismo.

¿Entonces qué ocurre?

Que cuando nuestra mente ve que nos ofrecen una posible solución milagrosa a nuestro problema, nuestra actitud cambia hacia una forma de esperanza y posibilidad, lo que aumenta en cierta medida las posibilidades de éxito.

Pero todo el trabajo lo hace tu mente y no ningún complemento que puedas meterte en tu cuerpo.

No existe una actitud perfecta para superar una adicción, sino una serie de conceptos que debemos tener claros para que esa actitud sea la mejor y la que más resultado nos ofrezca.


¿Cómo no debemos enfrentarnos a nuestras adicciones?




  • Con miedo

El miedo genera emociones secundarias que tenemos que saber controlar. Por ejemplo, si le dices a un fumador que por culpa del tabaco tiene un pulmón destrozado y que si sigue así le quedan pocos años de vida, se pondrá tan nervioso que lo primero que pensará y acudirá para superar ese nerviosismo es al cigarrillo.

Por tanto, si no sabemos controlar nuestros miedos y las emociones secundarias que nos genera, lo tendremos verdaderamente difícil el superar algún tipo de adicción.


  • Creyendo en los milagros

Los milagros, por desgracia no existen. 

No hay fórmulas mágicas que te ayuden a dejar de fumar ni a abandonar tu adicción de la noche a la mañana.

No existe la magia, la brujería, ni demás estupideces que te hagan una persona libre de adicciones.

Por tanto, no adoptes una actitud demasiado confiada en cualquier tipo de método, porque cuando descubras que no ha funcionado (cosa que harás más tarde o más temprano), tu frustración será mayor y te costará más levantarte de la caída.



  • Aguantándolas

Mucha gente confunden el concepto de superar una adicción y aguantarla día tras día

Me explico, hay gente que te dice que lleva 102 días sin fumar y que se sienten super contentos y felices.

El hecho de que cuenten cada día que pasa, es síntoma de que estás recorriendo un camino duro día tras día y como premio a ese aguante, pueden sumar un día más.

La gente que aguanta sin fumar, cree que lo ha superado, pero muchos estudios nos demuestran que a largo plazo vuelven a caer.

¿Por qué?

Porque aquí no estamos hablando de aguantar mucho tiempo sin fumar, sino en superar tu verdadero problema.

Por muchos meses que estés sin probar un cigarrillo, no quiere decir que el patrón de conducta y adicción que tienes en tu mente haya desaparecido.

Por lo que podrá salir en el momento en el que bajes la guardia y te descuides.

¿Y qué haces entonces? ¿Volver a empezar?

¿Y piensas seguir así el resto de tu vida?

Pues para eso te recomiendo que mejor sigas fumando y por lo menos no llevas una vida de esclavitud y sufrimiento, ¿no crees?

Dejar de fumar conlleva una técnica para que tu adicción quede superada y tu mente no perciba el tabaco como algo necesario en tu día a día.

Privarle a alguien de comer no quiere decir que no tenga hambre.


  • Pensando que es difícil

Si empezamos un combate pensando que vamos a perder, sin duda perderemos.

¿Por qué?

Porque hemos empezado a aceptarlo antes de que nos ocurra.

Ya estamos esperando y por tanto, diseñando cuál será nuestro futuro, fracasar.

Si piensas que algo es difícil, tu mente lo entenderá como difícil.

Esto es así porque la mente del ser humano no distingue entre realidad o ficción, por lo que no entiende si lo que piensas es real o te lo estás inventando.

Pero sin embargo, provoca el mismo efecto ya sea algo real o ficticio.

Y ese efecto es el que te hará perder o ganar el combate.

Por tanto, si aplicamos la misma regla de tres y empiezas con una actitud ganadora y de que algo te será fácil, sin duda empezarás a ver que no es tan difícil como parece.

No es lo mismo que empieces una carrera pensando que será muy larga, que pensando que será cortísima.

En el primer caso empezarás dicha carrera muy cansado, mientras que en el segundo caso comenzarás a correr con energías al pensar que la meta no está tan lejos.

Numerosos grupos de facebook en los que te encuentras estupideces como: "Es difícil pero se puede", "Es un camino duro y cuesta superarlo".....

De verdad, no hagas caso a estos comentarios y si puedes ignóralos por completo, porque lo único que hacen es condicionar tu mente a algo que no es cierto.

Que para alguien con una mentalidad pesimista, algo le parezca difícil, no quiere decir que en realidad lo sea.

Para mí es increíblemente difícil hacer un mate en una cancha de baloncesto, pero eso no me da derecho a decir que como norma general es algo difícil, ¿no crees?.

Además de esto, tu mente recrea la realidad que tú quieras percibir.

No hay una realidad como tal. Lo que te suceda será fruto de aquello que piensas.

Por lo que si empiezas pensando que algo será difícil de superar, mejor que ni lo intentes, porque tendrás muchas posibilidades de que no lo superes.


  • Poco a poco



El dejar algo "poco a poco", es una forma de intentar que nuestro cuerpo o mente se vaya acostumbrando periódicamente a estar sin eso.

Pero, ¿qué sucede?

Pues que se llega a lo que llamamos "umbral de la percepción". Es esa pequeña línea divisoria que separa el "poco" del "nada" y ahí es cuando verdaderamente se sufre.

Un fumador, por ejemplo, puede pasar de fumar 20 cigarrillos a fumar 15 y cree que si sigue en esa línea llegará a cero.

Pero es un error, porque llega un momento en el que nuestro umbral de la percepción nos alarma en que si bajas más, te sentirás mal.

El resultado es que la mayoría consiguen reducir de forma considerable el consumo para darse cuenta de que hay un tope en el que no pueden bajar más.

¿Y qué sucede después?

Pues que al ver que no funciona, vuelven a coger su ritmo normal y sin darse cuenta acaban fumando más que antes para compensar así ese tiempo en el que se ha estado reduciendo la dosis.

La actitud que debemos tomar es unánime y con la única opción de dejarlo de un día para otro.

Reducir la dosis es acostumbrar a nuestro cuerpo y mente a sufrir.

Porque aunque creas que el cuerpo se acostumbra poco a poco a fumar menos, en realidad sigue con las mismas ganas o más que antes y llega un momento en el que te impide bajar más la cantidad.

El cuerpo no se va acostumbrando a fumar menos, sino que aguanta hasta que ya no puede más y ahí es donde explota.



  • De forma pasiva

Si esperas que alguien venga, te toque con la varita mágica y dejes de fumar de repente, siéntate a esperar porque eso no pasará.

Cuando a alguien le duele la cabeza, se toma una aspirina y se le quita.

Cuando alguien es adicto, no existe algo que te quite esa adicción de repente.

¿Por qué?

Porque ser adicto significa que has habituado a tu cuerpo a depender de algo que es nocivo para tí.

Tu cuerpo siente que lo necesita, cuando en realidad no es así.

Por tanto, cuando necesita algo y no se lo das, te alarma mandándote mensajes de dolor y sufrimiento.

Y todo eso sucede porque tu cuerpo gobierna tu mente, cuando debería ser al contrario.

En el momento en el que aprendes el método en el que tu mente empieza a dominar las necesidades de tu cuerpo, todo cambia.

Es entonces cuando te das cuenta que en realidad no necesitas eso que te hace ser adicto.

Cuando un fumador descubre que no necesita fumar para sentirse bien consigo mismo, es cuando verdaderamente lo deja.

Y eso no se controla con actos físicos, sino mentales.

Todo tiene su técnica, y superar las adicciones también.

Y afrontar cualquier adicción con la actitud correcta, es fundamental, es el pilar, lo es todo.


5 de agosto de 2016

Odio mi trabajo, y sin embargo sigo en él

Antonio Barragán
En la actualidad, cómo encontrar trabajo se ha convertido en uno de los dilemas que más preocupa a la sociedad, pero sin embargo obviamos a la gran cantidad de gente que piensa: "Odio mi trabajo", y sin embargo sigue en él como el típico esclavo que aguanta los azotes de su amo.


Este post va dirigido a este tipo de personas, que odian su trabajo y que no saben porqué siguen día a día vendiendo su tiempo y su propia vida, en pos del dinero.

¿Cuánto cobras todos los meses por no hacer lo que realmente deseas?


La gente que tiene un trabajo fijo, o realiza una actividad laboral en la que no están a gusto, apenas tienen tiempo de pensar qué es lo que desean en sus vidas.

Simplemente se ciñen a las circunstancias para valorar el camino a seguir.

"Tengo que pagar la casa, por tanto no me queda más remedio que seguir trabajando, aunque no me guste".

Siguen, y siguen y siguen como las hormiguitas, consumiendo su felicidad, su bienestar y su propia salud.

Viven una vida llena de obligaciones. Como si hubieran nacido para cumplir con un propósito, tanto si le gusta como si no. De hecho, este tipo de "cargas" están catalogadas como uno de los tres factores que te impedirán cambiar de vida.

¿Es eso para lo que naciste? ¿Realmente te ha tocado vivir en una vida en la que no tienes más remedio que sufrir haciendo lo que no te gusta?

El 99% de la gente tiene siempre la misma respuesta a la hora de enfrentarlos consigo mismo: "Tengo que pagar y para ello tengo que trabajar, en lo que sea".

Sin embargo, nada más lejos de la realidad, porque lo único que están haciendo es crearse una serie de consecuencias catastróficas para sus vidas, y sólo para quitarte el grandísimo peso que te has echado encima.

Pero a pesar de todo, la gente sacrifica su vida y su tiempo solamente para quitarse cargas.

Yo me recuerdo en mi antigua vida (puede sonar un poco raro, pero me refiero a mi pasado, jejeje). Cuando tenía mi trabajo fijo, ganaba siempre lo mismo y llegaba primero de mes y tenía que soltar casi más del 50% de mis ganancias, tan sólo para sobrevivir (hipoteca, préstamos, teléfono, seguros, etc....)

Vivía de una forma en la que si me descuidaba un poco, podría verme en un gran aprieto.

Dos palabras me separaban de la ruina total: "Estás despedido", y esas palabras eran mi mayor temor.

¿Por qué tenía que vivir así? ¿Por qué tenía que estar en un trabajo que odiaba, tan sólo para sobrevivir y poder pagar?

Pues tuve que mandarlo todo a la mierda y a partir de entonces, mi vida cambió.

Cambió pero a mejor.

Y ¿sabes lo primero que tuve que hacer? Despedirme yo mismo de mi trabajo. Un trabajo que odiaba y en el que no me sentía a gusto.

Decidí no venderme más e invertir mi tiempo y mis conocimientos en hacer algo verdaderamente productivo.

A día de hoy, fue una de las mejores decisiones que tomé en mi vida.

Pero claro....cuando realicé ese cambio, también surgieron automáticamente otros tipos de cambios que debía afrontar.

No podía mantener la hipoteca, ni el préstamo, ni pagar tantas cosas. 

No importaba, simplemente reduje todo al máximo. Me liberé de cargas innecesarias y me di cuenta de que el ser humano puede ser verdaderamente feliz sin tener tanto peso sobre su espalda.

Este concepto no lo entiende mucha gente, porque siguen pensando que renunciar a algo es ser menos feliz, cosa que no es así.

Mantener el ritmo que tenía antes y encima de todo buscar la felicidad y el bienestar, para mí era imposible.

Sólo pude conseguirlo de esa forma.

No puedes mantener dos vidas. O cambias por completo o mejor no cambies y sigue en tu esclavitud.

Y desde luego que mi vida cambió. Cambió infinitamente a mejor.

Ahora tengo el placer de ganar dinero por hacer lo que realmente quiero hacer.


Un mal planteamiento en tu vida


Desde pequeño nos han enseñado que tenemos que estudiar, para conseguir un buen trabajo, que significa trabajo fijo y para toda la vida.

Si lo analizas bien, estamos ante un concepto de esclavitud en toda regla.

¿Trabajo fijo? ¿Obligatorio? ¿Aunque no me guste? ¿Aunque consuma y limite mi tiempo libre?

Pues sí, es la consecuencia.

¿Para toda la vida? Si claro, tal y como están hoy las cosas, la gente se pasa 40 años trabajando duro, sacrificando su tiempo y su salud para poder disfrutar del 70% de su sueldo justo cuando está viejo, sin ganas de disfrutar de la vida y en los peores momentos.

¿Ese es el concepto correcto de trabajar? Para mí no.

Pero sin embargo tenemos al que odia su trabajo y sigue en él, tan sólo porque así diseñaron su mente.

Trabajar, trabajar  y trabajar, aunque no me guste, pero tengo que hacerlo.

¿En pos de qué? De llevar dinero a casa.

¿Y eso para qué? Para vivir (mejor dicho sobrevivir).

¿Y con mi vida qué pasa? Si a tí no te importa.....¿cómo quieres que le importe a los demás?.

Si no te importa ser un esclavo y hacer lo que no quieres, ¿cómo esperas que la vida te vaya bien?.

Vives en un mundo en el que simplemente sigues la inercia que te marcan. 

No tienes tiempo para pensar, para planear tu futuro ni para disfrutar de los momentos que estás viviendo.

Tan sólo tendrás el tiempo y las opciones que tu trabajo te permita.

Y todo ello por el estúpido concepto de que hay que trabajar.

Hoy en día, un desempleado está peor visto que una persona que trabaja y odia su trabajo.

¿Por qué? Porque el desempleado es sinónimo de dejadez, de vago, de poco luchador.

Y el que trabaja odiando su trabajo, es visto como un luchador, un superviviente que hace lo que sea por llevar dinero a su casa día a día.

Que triste, ¿no crees?.

¿De verdad estamos en un mundo lógico?


Salir de mi mundo de esclavitud


Si sigues pensando como un esclavo, seguirás donde mismo, por miedo y temor de perder lo poco que tienes.

Pero si analizas bien tu vida, realmente descubres que puede que en realidad no tengas nada.

De hecho, puede que ni tan siquiera tengas tiempo y encima le estés dando a otro tus servicios para que triunfe gracias a tí, por simple dinero.

¿Que el dinero es necesario? Pues claro que sí, pero hay formas y formas de conseguirlo.

No hace falta recurrir a la esclavitud para ello.

Tengo muchos compañeros que he conocido, que han sido capaces de hacer lo que realmente querían cuando fueron despedidos y perdieron su trabajo.

¿Por qué? Porque cuando no tienes nada, no tienes más remedio que salir adelante.

Y es entonces cuando te propones seriamente iniciar tu desarrollo profesional en lo que realmente quieres y para tu propio beneficio.

O puede que seas del que busca soluciones a corto plazo y sale de Guatemala, para meterse en Guatepeor.

Pero lo que sí es seguro, es que cuando estás abajo del todo, ves las cosas de otra forma.

Fue increíble la sensación de bienestar que tuve cuando dejé mi trabajo. 

De hecho, se antepuso a las obligaciones económicas que tenía que solventar.



Yo sé que por mucho que te diga, probablemente te entrará por un oído y te saldrá por el otro, porque para tí, hay una serie de obligaciones en tu vida que son irremplazables. 

No las puedes sustituir y piensas que si dejas de tenerlas, la vida te irá peor.

Y eso es lo que te motiva a levantarte nuevamente por la mañana temprano y aguantar tu trabajo de mierda.

Y todo por un mal concepto de la vida que tienes.

Por un mal enfoque de lo que quieres hacer y las prioridades que debes tener.

Una mala interpretación de lo que realmente necesitas en tu vida para ser feliz o ganar dinero.


Consejos


¿Odias tu trabajo y sin embargo sigues en él?

¿No crees que ya va siendo hora de que seas libre?

Te vuelvo a repetir que entiendo las cargas que tienes. Yo también las tuve, pero todo se puede enfocar de una forma mucho más inteligente y práctica.

  1. Define qué te gustaría hacer para ganar dinero.
  2. Empieza a definir qué es lo que realmente necesitas en tu vida para estar bien y ser feliz.
  3. Despréndete de todas aquellas cargas que no necesites.
  4. No dejes que tu trabajo cambie tu forma de ser y por supuesto, nunca lleves tu trabajo a casa.
  5. Tu tiempo de descanso debe ser intocable.
  6. Poco a poco ve usando tu tiempo libre para planear una actividad que verdaderamente te gustaría hacer y poder vivir de ella.
  7. Si vas a seguir comportándote como un esclavo, hazlo pero como el típico esclavo que durante el trabajo planea cómo fugarse de su prisión.
  8. Plantéate como propósito ser libre en un periodo de tiempo.
  9. No hagas las cosas a lo loco ni de golpe, pero la cuestión es que lo hagas.
  10. No importa lo que te digan los demás, lo importante es lo que tú quieres y piensas. Nadie te dará aquello que tú mismo no eres capaz de darte.
Y tú....¿odias realmente tu trabajo? Y si es así, ¿qué te impide dejarlo?.


29 de julio de 2016

¿Cómo puedes ser un poco más feliz, cuando te levantes mañana? Aprendiendo a desaprender una emoción negativa

Antonio Barragán
Todo el mundo busca cómo ser feliz, cómo tener éxito, cómo tener dinero...y cosas así, pero normalmente, cuando se piensan en estos conceptos, parece como si nuestra mente lo proyectara en un proyecto a medio o largo plazo.

¿Es que acaso no puedo ser un poco más feliz cuando me levante mañana por la mañana?

¿No puedo ser mejor de lo que soy hoy?


Pues claro que sí.

Lo que sucede es que tu rutina estará ahí para impedírtelo.

Tus conexiones neuronales y tu dependencia emocional hacia tu entorno, también te lo impedirán.

Y tus ataduras y cargas, te frenaran tanto que preferirás seguir en el camino de siempre, que es donde normalmente te sientes cómodo.

Y para colmo, tu inteligencia emocional sigue ahí durmiendo como un lirón.

Ya sabes lo que le ocurre a la gente que hace lo mismo de siempre, ¿verdad?.

Pues vamos al tema, y vamos a comprobar cómo puedes ser un poco más feliz que hoy, cuando te levantes mañana por la mañana.

Ya vimos la forma material, es decir, los actos físicos que tenías que hacer para ser un poco más feliz que ayer en 7 pasos. Pero ahora vamos a ver el tema desde un punto de vista mucho más profundo y a nivel mental y totalmente emocional.


No eres más feliz porque todavía no has cambiado de software emocional


Eso ha sonado demasiado complicado, ¿a que sí?.

Pues verás que no lo es.

Un software emocional es el programa que se crea en tu mente a base de repetir tus actividades y crear tus hábitos y rutinas.

Ya sabes que toda acción trae consigo una emoción, ¿verdad?.




Pues cuando repites muchas veces una misma acción, esa emoción cada vez se produce con más y más facilidad y rapidez.

Debido a esa "rapidez" en saltar, hace que llegue un momento en que apenas la percibamos y recabemos la verdadera esencia de dicha emoción.

Imagínate que cada día que te levantas le das un beso a tu pareja.

Esa acción, es decir, el beso, te genera una emoción contigo, es decir, te hace sentir bien, enamorado, cosquillitas en el estómago, o lo que sea....

La primera vez que lo haces, esa emoción es super intensa, porque es la primera vez y tu cuerpo no está acostumbrado a recibirla.

Pero cuando llevas cinco años haciendo lo mismo (que no creo que ninguna pareja aguante ese ritmo) ese beso matinal, sigue generando la misma emoción, pero como ya tu cuerpo está acostumbrado a ella, pues prácticamente sucede de forma casi instantánea.

Como consecuencia, apenas notas nada.

Así ocurre con el 99% de cosas que nos suceden en nuestro día a día.

Y eso crea un programa o software que queda colocado en nuestra mente.

Es decir, una especie de rutina emocional que hace que nuestra vida sea cada vez más insípida.

Pero las emociones son las mismas que una vez te excitaron, alegraron o llenaron de energía.

Pero tu cuerpo empieza a dominar a tu mente y a acostumbrarse a ese tipo de emociones, con lo que ya está tan acomodado a ellas que apenas lo nota.

Ese software emocional hay que destruirlo como quiera que sea.

Pero de eso hablaremos en otro post algo más profundo.

Aquí vamos a dar el simple paso de no seguir las órdenes de dicho software.

Con lo que nos volveremos un poco menos dependiente emocional de nuestras rutinas, para hacernos algo más conscientes de nuestras propias emociones.

Suena a lío, pero no lo es.

Bueno sí lo es para el que no quiera verlo, pero es lo que hay.


Desprogramando una sóla emoción


Pues vamos a empezar.

Imagínate cómo va a ser tu día de mañana.

Seguro que no te será complicado hacerte una idea mental de las cosas que tendrás que hacer, hasta con sus propios detalles, ¿a que no?.

Elige una emoción que te gustaría "NO EXPERIMENTAR"  a lo largo de ese día futuro.

Por ejemplo, sentir ira o rabia cuando tu jefe venga a darte el sermón de los lunes o el enfado que pueda causarte el que te tengas que pasar 45 minutos para aparcar el auto.

Cualquier cosa que te haga sentir una emoción negativa (generada por algún tipo de acción en particular).

Como nuestra mente no distingue entre realidad o ficción, vamos a imaginarnos a nosotros mismos sufriendo esa emoción negativa, antes que suceda.

Es decir, ponte ahora a sentir en tu mente lo que sabes que mañana sentirás.

¿Que qué ganas haciendo eso?


Pues consigues que sientas esa emoción pero cuando estás en un periodo de tranquilidad y no en plena acción en la que prácticamente se generará sin que apenas te des cuenta.

Eso es muy importante porque conseguirás ver las cosas que te suceden desde un punto de vista mucho más profundo.

Después de esto, hay que admitir que esa emoción ha estado dentro de tí y que sigue ahí día tras día.

Admite que te comportas así debido a dicha emoción.

No importa lo mal que te sientas, simplemente reconoce cómo te comportas y habla contigo mismo diciéndote que no quieres volver a sentirte así ni a comportarte guiado por esa emoción.

"Reconozco que cuando mi jefe empieza a sermonearme sin razones aparentes y creyendo saberlo todo, me entran ganas de pegarle un puñetazo y salir gritando de ahí diciéndole cuatro cosas a la cara. Eso me hace  sentirme enfadado, impotente y con una gran tensión el resto del día. No quiero seguir así y no quiero sentirme así porque una persona (mi jefe) me diga algo. De verdad no quiero sentirme de esa forma"

Un detalle, no le pidas a tu mundo que cambie, sino pídete a tí mismo ese cambio.

Lo que haga tu entorno no es de tu incumbencia.

Una vez hecho esto y reconocida tu realidad y tu emoción negativa, pídele que no vuelva más a tí.

¿Que le hable a una emoción?

No....que te hables a tí mismo pidiéndote que esa emoción no vuelva más a aparecer por tu mente.

Tienes que liberte de ella y lo que casi nadie prueba es el método más fácil....decírselo a uno mismo.

¿Y eso porqué?

Porque cuando lo haces, te estás diciendo a tí mismo casi sin que te des cuenta, que aunque hayas dejado que tu vida corra en piloto automático mucho tiempo, todavía tienes el poder de controlar las emociones y puedes hacer uso de esa inteligencia emocional que te hace ser mejor.

Es una forma inconsciente de recordarle a tu mente que el que manda sobre tus emociones eres tú.

Y por último, es hora de que te pidas a tí mismo (como una especie de obligación a cumplir) que tendrás que resolver de cualquier otra forma alguna acción que te vuelva a traer como recuerdo esa emoción negativa.

Es decir, tienes que decirte a tí mismo que a partir de ahora, cuando tu jefe venga a tí con el ceño fruncido y sepas que va a empezar el sermón de las doce, tendrás que reaccionar por obligación de otra forma.

No importa la que sea ( no te preocupes demasiado por eso), ya se ocupará tu mente de encontrarte alguna forma de reaccionar, pero lo importante y en lo que debes centrarte es que debes bloquear el que salte tu emoción negativa de la que querías desprenderte (o mejor dicho, ya te has desprendido).


Piensa en sonreirle, (aunque no tengas ganas de ello), en mirarlo y pensar en otra cosa, en no pronunciar palabra ni reprocharle nada, o mejor aún en decirle simplemente en lo que no estás deacuerdo.

Lo importante de esto es que tienes que impedir que tu mente salte de forma automática generando esa emoción de la que te quieres desprender.

Simple y sencillo.

Pues ahora, ya puedes acostarte tranquilamente pensando en que mañana será un día un poco mejor, porque te aseguro que lo será.

Ves que no te he pedido que hagas un curso sobre cómo ser feliz o como sentirse mejor. Es más sencillo que todo eso.

¿Y el plazo para conseguir resultados?

Pues de un día para otro.

Eso sí, poco a poco.

Emoción tras emoción.

Mañana levántate con todo esto en tu cabeza, con todo preparado y con esa emoción negativa en el punto de mira casi a punto de hacerla desaparecer de tu día a día.

Aunque no lo creas, eso te hará sentirte mejor y afrontar el día con otro enfoque.

Fundamental para alterar las conexiones que tienes en tu mente y romper con esa rutina de zombie.

Llegará un momento en que tu software emocional del que hablábamos, se vea incompleto y empiece a fallar debido a que sus componentes básicos (esas emociones) ya no se ejecutan de forma automática como estaban haciendo hasta ahora.

Por tanto, se volverá lento y querrá abandonar tu mente él mismo.

Entonces te sentirás más libre, más perceptor de lo que te rodea y perderás esa dependencia emocional hacia tu entorno.

Disfrutarás más de lo que te sucede y no te afectarán tanto las cosas malas que te pasan.

¿De eso se trata, no?

Entonces qué....¿vas a intentar ser un poco más feliz cuando te levantes mañana? ¿eres capaz de desaprender tan sólo una emoción negativa que tengas en tu rutina diaria?

Una sóla...es el reto que te pido.


¿REALMENTE QUIERES QUE TU VIDA CAMBIE?