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27 de abril de 2017

Depende de cómo hayan sido tus padres, así será tu Inteligencia Emocional

Me habrás oído decir muchísimas veces que nuestra forma de ser depende del desarrollo de nuestra Inteligencia Emocional, y que esta se basa en aquellas creencias que nos han inculcado desde pequeños.



En otras palabras, eres una persona Emocionalmente Inteligente si tus padres te educaron correctamente en ese aspecto.

De hecho, tu educación es la base de lo que eres, de lo que sientes y de cómo será tu futuro.

No hay más misterios.

Existen padres que ignoran la importancia de la educación emocional que tienen que brindarle a sus hijos y padres que centran todos sus esfuerzos en este tema.

Una educación deficiente


Pues es precisamente de lo que gozamos hoy en día.

Y no solo a nivel escolar, sino a nivel familiar.

El núcleo familiar se convierte en la fábrica de lo que será ese niño cuando crezca.

Y todavía hay padres que no quieren ver esta situación y la importancia que tiene.

Pero bueno, no podemos pedirle a alguien que no se conoce a si mismo que encima de todo sepa educar a su hijo, ¿no crees?.

Me encantan las personas que intentan enseñar a sus hijos a no fumar, cuando ellos mismos no son capaces de dejar el tabaco.

Bueno, estaba siendo irónico, así que no me creas.

Existen varios tipos de padres en función de cómo ejercen esta "educación emocionalmente correcta" en sus hijos:


  • El verdadero entrenador emocional. 

Un padre que hace su función de tutor emocional y entra en el mundo interior del niño. Intenta explicarle lo que siente y el porqué lo siente y que todas las emociones que hay en su interior, son las que provocan que sucedan las cosas tal y como están sucediendo.

Enseña que su hijo no luche contra las emociones negativas, sino que las gestione y controle a fin de que no influyan en exceso en él.

Igualmente enseña que ser una persona Emocionalmente Inteligente, te hace prosperar en tu vida, tener éxito y alcanzar la felicidad con mayor facilidad.

Lamentablemente este tipo de padres escasean y no se ven tan a menudo.

No es fácil que un padre entre en el mundo de su hijo, lo escuche, enfoque la conversación que tiene con él en sus emociones y sentimientos y haga que el niño empiece a relacionarse correctamente con sus emociones.


  • El papá que no tiene tiempo para sus hijos

Uno de los que más abundan.

Están demasiado ocupados para "perder el tiempo" con las tonterías de sus hijos.

¿Y qué hacen para compensar esto?

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Sobornan a sus hijos con regalos a fin de comprar su felicidad y que no le molesten tanto.

Hay innumerables familias rotas por la falta de comunicación que existe entre padres e hijos y por la inexistencia de los lazos correctos que deberían existir.

El niño que crece bajo estas situaciones, se convierte en alguien pobre emocionalmente, débil ante los problemas, con secuelas interiores que le hacen "tener más dificultades" ante la vida.

Reducen su rendimiento, son menos productivos, presentas transtornos psicológicos, falta de autoestima, etc...


  • El que todo lo permite y se justifica con el amor

Pues también hay muchos.

Padres que permiten todo a sus hijos achacando el amor que sienten por ellos.

No controlan ni juzgan lo que el niño siente, piensa o interpreta de la vida, simplemente lo permiten y dejan pasar.

No es suficiente con amar a nuestros hijos, sino que debemos aprender a darle otro tipo de valores y capacidades emocionales para que sean personas de éxito.

Pero claro, volvemos a lo de siempre: "¿Cómo puedes hacer con tus hijos lo que no eres capaz de hacer contigo mismo?"


Pasos básicos para que un niño desarrolle una Inteligencia Emocional poderosa:

  • Tienes que aprender a encarnar la figura de ese niño y a ponerte en su papel. No vale interpretar las cosas que le suceden según nuestro propio punto de vista ni porque así nos interese o no.
  • No lo juzgues. No dictes sentencia de lo que crees que es el niño por el simple hecho de que haya hecho algo. Pregunta lo que necesitas saber e intenta por todos los medios que el niño lo exprese. Escucha su respuesta y no olvides el paso anterior.
  • ¿Que el niño se siente mal, triste o depresivo? No pasa nada. No lo castigues por ello. ¿Acaso no sabes que la felicidad y la tristeza provienen de la misma raíz?.
  • Esfuérzate mejor en que trace una estrategia para controlar las emociones negativas que está sintiendo. Que no las ignore, sino que las trate, se relacione con ellas y busque una solución para imponerse.
  • No lleves al niño de la mano en todo lo que hace. Es necesario que explore por su cuenta y descubra cosas por si mismo, tanto si son buenas como malas.
  • No importa lo que el niño aprenda (tanto si es bueno como malo), nunca le regañes o castigues por ello. Vuelve al paso anterior y procede así.
  • No castigues al niño, ni mucho menos le pegues. El niño tiene que aprender el concepto del "no" y el del "si", de lo que está permitido y lo que no, de lo correcto y de lo incorrecto, pero consigue que aprenda estos conceptos de una forma lo menos brusca posible. No por ello tengas miedo de negarle cosas a tu hijo. 
  • Fuera la televisión. Un paso muy importante y que los padres tienen que aprender a ver su importancia. La televisión no es el papá o la mamá de ese niño, sino tú, así que no delegues en un aparato tus obligaciones.
  • Cuando el niño haga algo bien, dale su premio o halago correspondiente. Pero no le regales cosas sin motivo alguno y en exceso.
  • Haz que el niño tenga metas lo antes posible. Incentiva el que alcance esas metas y premia su esfuerzo. Tener un punto fijo donde llegar hace que ese niño tenga el camino en su vida más claro.
  • La meditación es una herramienta maravillosa para que los niños aprendan a ejercer este control sobre sus emociones y aprendan a analizar su día a día y desarrollen un autoconocimiento suficiente para afrontar sus problemas. Enséñale cuánto antes cómo funciona la mente y cómo puede controlarla.

Ya hay colegios en otros países que están poniendo como obligatorias materias como el desarrollo de nuestro programa emocional o la Autoestima y el Autoconocimiento.

Es hora que nuestro sistema educativo se adapte a lo nuevo y empiece a ver como "importante" ciertas cosas que hasta ahora habían pasado desapercibidas.

La Inteligencia Emocional es una capacidad que se convierte en la base de lo que la persona es y será en su futuro y que la colmará de recursos para afrontar diversos problemas y situaciones en su vida.

¿Por qué no aprendemos a desarrollarla? 


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